Los convidados de piedra

Jamás se conocerán sus nombres. Tampoco, aunque quizá lo merezcan, recibirán el título de ilustres habitantes. Empero, son parte constitutiva de la ciudad. Desde hace décadas, vigilan el acontecer de la Principal Avenida. Actuando de consuno, se han repartido la tarea. Con una ligera torsión de sus cuellos –hacia occidente ellas, a oriente ellos–, observan día y noche, infatigables, siempre alertas. Así, han sido testigos del cotidiano desfile de las multitudes; y han visto suceder ante sus ojos festejos, manifestaciones, accidentes, encuentros y desencuentros… Como no podía ser de otro modo, el tiempo y las inclemencias de los elementos han hecho mella en sus rostros, mas no se quejan y persisten.

(Ubicación: 18 de Julio 1377)

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