Estamos asistiendo a un certamen de francotiradores dedicados a la desestabilización del gobierno del Frente Amplio. Algunos experimentados y otros torpes, invaden las redes y a veces la prensa radial, escrita y televisiva con dimes y diretes de todo calibre.
Los principales agentes de la oposición son García, Da Silva, Delgado, Bianchi y Gurméndez. Casi siempre están en contra de todo lo que se haga. Si admiten alguna coincidencia dicen “no es suficiente” o “se debió hacer más”. Lo cierto es que estos personajes de la política nacional concentran sus baterías en encontrar la paja en el ojo ajeno, pero jamás admitieron sus enormes burradas y desatinos. Un ejemplo de esto es lo relacionado con el Instituto Nacional de Colonización (INC) y la compra de 4.400 hectáreas de campo en Florida por US$ 32,5 millones con miras a la lechería en la región. Pusieron el grito en el cielo diciendo por qué no se destinaba ese dinero a la infancia que necesita tanto y está inmersa en la pobreza (que ellos alentaron y aumentaron desde el gobierno multicolor entre 2020 y 2025). Señores, ¿por qué no se invirtieron en nuestros niños los 22 millones de euros que costaron los aviones Hércules vetustos y de poca utilidad? ¿Dónde están los millones faltantes de los ministerios y otros organismos del Estado? Ejemplos: se encontró un déficit muy importante en ASSE, de más de US$ 100 millones de dólares. También se detectó un déficit enorme en la ANEP, de más de $ 1.000 millones en distintos subsistemas. ¿Qué se hizo con ese dinero? ¿En qué se gastó? ¿Dónde están las facturas?
Todo parece indicar que esta práctica de francotiradores continuará durante el quinquenio. La consigna no declarada de la coalición multicolor es atacar permanentemente al FA y al Gobierno, desacreditándolo, generando desconfianza y difamándolo. Esa será la estrategia para intentar ganar las próximas elecciones.
Pero hay más francotiradores. En apenas poco más de 90 días de gobierno aparecen los izquierdistas (¿izquierdistas?) duros y puros anunciando que el gobierno es de centro y que este gobierno fracasó. Las redes, una pobre tribuna donde vale todo, pero que sin embargo genera opinión en mucha gente, es escenario de ataques de quienes se atribuyen ser los verdaderos herederos del FA o los indiscutidos revolucionarios que disparan contra el FA, pero dedican poco y nada de su tiempo a una militancia efectiva en los ámbitos políticos y sociales.
Opinólogos de todos los temas toman una palabra para desacreditar una frase o un párrafo o todo un pensamiento que quitan de contexto.
El fenómeno de la Biblioteca Nacional ha generado apresurados juicios contra el FA. ¿Se transmitió mal la decisión del cierre con poca precisión y claridad? Sí. ¿El día en que se comunicó fue infeliz? Sí. ¿Debían aparecer junto a la dirección, los trabajadores de la Biblioteca? También. Pero eso dista mucho en abrir juicios que acusaron de incapacidad para la gestión o poner en dudas las afirmaciones del deterioro o cuestionar desde una posición de principios inalterados el cierre provisorio del recinto para realizar tareas de preservación y mejoramiento. Muchos de esos críticos han pisado poco la Biblioteca o jamás.
En esta reflexión también aparecieron los etiquetadores que te pegan en la frente títulos denigrantes de traidores y otros epítetos que no merecen la menor consideración.
Lo que creo que debemos plantearnos es exponer argumentos para un lado y para otro, a favor y en contra de tal medida o sobre tal tema, pero siempre con respeto. Lo debemos hacer en los ámbitos donde lleguen como exposiciones inteligentes y no como manija, bolazos, puro griterío y mero barullo.
Organizarnos, unirnos y luchar es muy difícil. Lograr el triunfo es aún mucho más difícil. Y cuando estamos en el gobiernos es cuando, realmente, comienzas las verdaderas dificultades para lograr la pública felicidad.







