Los libros que trae la primavera

Nuevos relatos de Pedro Mairal, otros de Pablo Vierci  y Marín Arocena y la historia de Lucía Topolansky y José Mujica. 

“Los nuevos”, de Pedro Mairal

El regreso de Pedro Mairal a la novela después de su aclamada “La uruguaya”. Un retrato brillante y conmovedor del paso de la adolescencia a la edad adulta “Es verdad que yo andaba medio rechiflado, medio trastornado, medio oblicuo este verano, pero yo no fui el que empezó”. Thiago, Pilar y Bruno cruzan el borde inestable que va de la adolescencia a la adultez entre un verano que quema y un invierno que aísla, con Buenos Aires de fondo como un laberinto que empiezan a descifrar. ¿Cómo crecer cuando los adultos parecen enemigos? ¿Qué hacer frente a la exigencia de ser algo que no se eligió? ¿Cuántas formas pueden tener el amor y el deseo?
Marcado por la pérdida de su madre, Thiago busca hacer pie en un mundo por el que se siente expulsado. Desde una universidad en Estados Unidos, Bruno intenta encontrar un lenguaje que lo identifique en medio de una geografía y un idioma ajenos. Pilar, que siempre actuó como centro de gravedad del grupo, es la encargada de sostener lo que queda de esa familia sustituta mientras la suya se desmorona. Pedro Mairal construye una novela conmovedora, auténtica y poderosa sobre el desamparo y el abismo que se abre al dejar atrás la infancia y sus certezas. Los nuevos es un retrato tierno y feroz a la vez de tres amigos que ensayan un camino propio en un escenario volátil, donde lo único que se mantiene firme es el lazo que los une.

“El niño que heredó el silencio”, de Pablo Vierci.

Una mañana como cualquier otra, Andrés Pardo recibe una misteriosa llamada. Alguien del pasado lo convoca para hacerle un pedido especial. Así, el exitoso empresario inmobiliario abandona sus ocupaciones diarias y se dirige a visitar a aquel hombre agonizante, motivado por un impulso que aún no logra descifrar. A partir de ese momento, se desata un torbellino de emociones en el protagonista. De improviso, Andrés vuelve a ser Andy, aquel niño inteligente y solitario que sufrió abusos que dejaron una marca indeleble en su personalidad, solapados bajo la silenciosa connivencia de sus padres. La trama desvela detalles inesperados, impulsando a Andrés a enfrentar un pasado que ha querido sepultar para siempre. Este viaje lo llevará a descubrir nuevos secretos sobre los antiguos enigmas, en una experiencia que resultará catártica. Esta novela, valiente y arriesgada, atrapa al lector desde la primera página y lo mantiene pendiente de cada giro narrativo, conduciéndolo a un inevitable desenlace. Es una historia de redención y liberación, que invita a múltiples reflexiones.

“Los vagos”, de Martín Arocena

“Ojo vago es una afección ocular que se menciona en este libro, pero también puede ser la designación del estilo narrativo de Martín Arocena: la observación sistemática, en tres escenarios distintos, desde un personaje monologante, define su manera de utilizar la escritura para descubrir e interpretar la realidad. En períodos largos, apoyándose de un modo magistral en el uso de las comas, el discurso profundiza y desvía su centro al pasar de una situación a otra, realizando asociaciones y nombrando las figuras que descubre, para volver después y usar esos nombres como soporte de nuevas búsquedas. En la obsesión por la repetición y el detalle, en la implacabilidad del estilo, se desarrollan las historias, que parten de situaciones absurdas para pasar a ser dramas, misterios a develar. Es como si Arocena replanteara la noción de lo que puede ser tema en un relato, porque lo va inventando a medida que progresa y aumenta la intensidad de su tratamiento. Lo trivial y lo cultural, en su sentido más amplio, se ponen al servicio de una descripción minuciosa, como si le fuera la vida en el intento. Es, sin duda, uno de los mejores escritores uruguayos de su tiempo.” Roberto Appratto.

“Un amor compañero”, de Álvaro M. Pan Cruz

Lucía Topolansky y José Pepe Mujica se encontraron en la militancia. Cada cual buscaba, por separado, un mundo mejor, más justo, más solidario. En esa realidad de sueños colectivos y existencias clandestinas no contaban con hallarse el uno al otro y atisbar la posibilidad de un futuro de a dos, a pesar de los duros años de dictadura y los más duros años de cárcel. Ese período de prisión política, que para ella duró trece años y para él casi quince, no los disuadió de sus deseos de continuar luchando por los mismos ideales. Entre otras cosas, esa ética compartida los reunió una vez restablecida la democracia y los impulsó a llevar adelante un proyecto común en lo personal y en lo político. Por cuatro decenios apostaron a ser coherentes con esa filosofía. En su esfera íntima, optaron por una vida austera en su pequeña chacra de Rincón del Cerro, plantando, cosechando y vendiendo parte de su producción. En la esfera pública, por la militancia continua. Fueron artífices de la creación del Movimiento de Participación Popular, que desde sus inicios ha sido la fuerza política más importante del Frente Amplio. Durante sus años de actividad, ella fue diputada, senadora y vicepresidenta. Él, diputado, senador, ministro y presidente de la República. Este libro es el resultado de una serie de entrevistas llevadas a cabo para el documental Un amor compañero, dirigido por Rody Olivera. En primera persona, sus protagonistas reconstruyen un vínculo basado en la convicción de que otro mundo es posible y de que vale la pena intentar llegar a él, juntos. En tiempos de desencanto, la historia de Pepe y Lucía no solo inspira: interpela.

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