La Ley de Presupuesto es clave para toda la sociedad, pero especialmente para los sectores más empobrecidos de la misma. En esta ley se reflejan los intereses y las intenciones de los gobiernos. En este año 2025 la sociedad viene arrastrando cinco años de recortes que llevaron a aumentar las pésimas condiciones de vida de las mayorías del país. En los cinco años del gobierno conservador que quedó atrás, las condiciones de vida se deterioraron de manera profunda. La decadencia se evidencia por ejemplo en los miles de estudiantes que no estaban asistiendo a ningún centro educativo. Pero así podemos encontrar otros deterioros: salud, vivienda, alimenticios, etc.
Todavía no se conoce la ley de presupuesto del nuevo gobierno. Lo que sí se conocieron fueron las pautas de las nuevas pautas para negociar en los consejos de salarios. Estas pautas no son brindan un panorama de futuro que brinde expectativas al movimiento obrero, pues no mejoran sustancialmente el salario. Recordemos que ese es el ingreso que tienen las mayorías en este país, vivir de su trabajo es el único ingreso que se tiene asegurado.
En las movilizaciones que se están desarrollando por parte del movimiento obrero queda claro que no se está impulsando una lucha salarial exclusivamente. La perspectiva es amplia y tiene en cuenta propuestas para discutir la distribución de la riqueza a partir de la distribución de la riqueza del 1% de la población más rica del país.
Es urgente que la sociedad se haga cargo de lo que sucede con los niños y adolescentes de nuestro país. Son ellos los que más sufrieron los cinco años del lacallismo, las pésimas condiciones de vida se viven en esos cuerpos y en experiencias de vida que muchas veces son traumáticas. En esos cuerpos se ve reflejado el sistema que todo lo vuelve mercancía, que todo lo devora y mastica. Cuando un niño o adolescente llega a tener hambre y frío, porque no tiene un abrigo o un plato de comida, es el reflejo de un sistema violento y criminal.
Muchos de estos niños y adolescentes son el producto de un sistema que busca obtener ganancias a como de lugar. Miles de estos niños no llegan a un centro educativo y tienen que realizar otras tareas para sobrevivir quedando rezagados en la carrera meritocrática que impone esta sociedad: estos niños nacen con adoquines y anclas en sus cuellos y en sus pies.
Los más ricos ¿no deberían comenzar a contribuir para que las brechas sociales vayan cerrándose?, ¿se obtendrán recursos de lo trabajadores?, ¿el presupuesto le quitará a otras necesidades que tiene la sociedad por no tocar a los malla oro?
Como quedó planteado en las movilizaciones del 12 y 14 de agosto la educación necesita aumentar la forma de urgente su presupuesto. Las condiciones de infraestructura y edilicias son en muchos lugares paupérrimas. Hace décadas que edificios históricos no son mantenidos ni reciclados y en algunos casos se están corriendo riesgos de vida.
Reclamar para que esos edificios que reciben diariamente a cientos de estudiantes niños y adolescentes mejoren y estén en condiciones, es pensar en un futuro mejor para el país, es diseñar un futuro más justo para los más infelices.
Abandonar esos edificios y dejarlos venir abajo es una manera de enseñarles a las nuevas generaciones que no importan, que sus vidas no son el norte de los gobiernos, sino que simplemente son utilizados en las campañas para ganar votos. Lo público y la pública felicidad para por mantener un sistema educativo con edificios dignos, con espacios para el juego y en condiciones del siglo XXI.
Los hijos de los trabajadores tienen derecho a conocer y formarse en mejores condiciones que las que dejó el lacallismo y sus aliados. El recorte presupuestal heredado todavía se sigue sintiendo y está latente en todo el sistema educativo. La ciudadanía laudó y pidió un cambio para enfrentar el futuro. La movilización de los trabajadores y de toda la sociedad reclamando un aumento significativo será clave para lograrlos.







