Manu Altamirano es un joven músico, multiinstrumentista y compositor argentino nacido en Buenos Aires en 1989. Su camino musical tiene sorprendentes puntos de contacto con la música uruguaya; conocedor de las rítmicas afromontevideanas, y contemporáneo de la nueva camada de compositores uruguayos que deberían tener más reconocimiento, como Damián Gularte, Viviana Ruiz o Fernando Cortizo. Pero además, es un continuador –sin quizá sospecharlo– de una estirpe de artistas que abastecieron (abastecen), estética y artísticamente, a las nuevas promociones de cantautores. Hablamos de Eduardo Mateo, Jorge Galemire o Jorginho Gularte, entre otros. Pero su trabajo amplía la mirada y no solo se detiene en la música rioplatense; es abarcativa de la rica y diversa música popular de Sudamérica. Este inquieto músico bonaerense acaba de publicar un EP amparado en un notable grupo de apoyo. “Mutantes” (2025) contiene cinco canciones donde se destaca la contundencia de los arreglos y la calidad interpretativa de sus instrumentistas. Si bien es un trabajo que Manu Altamirano firma como solista, el EP está sostenido por una fuerza colectiva, un amor a la camiseta y un compromiso musical evidentes.
La canción “Mutantes”, es una especie de relajado rock-latino mixturado con algo beatle, y donde el texto apunta al actual viraje político-social. Los “mutantes” serían los habitantes del nuevo mundo, ensimismados en sus cápsulas o teléfonos celulares, absortos, sin siquiera molestarse en mirar al que está a lado (“Hay algunas noches/ que no sé qué busco/ salgo pa la calle/a veces me asusto// Paso por tu casa/ encaramos juntos/ este Apocalipsis/ que llamamos mundo”) Más adelante se vuelve áspero el discurso: “Nada queda escrito/ nuevas armas para un nuevo mundo/ seremos espejo/ ya de nada sirven los escudos”. “Luna Pixelada” es un delicioso y sensual reggae que destaca por su arreglo de “brasses”: Manu Calvo (trombón), Joaquín Muro (trompeta) y Milena Bagdadi (saxo barítono). Y aquí nos detenemos en un punto importante con respecto al enfoque del canto. Últimamente, me cuesta encontrar a artistas jóvenes que no canten afectados, a lo Dante Spinetta o Fito Páez; o, por otro lado, recostados en una expresión lineal drexleriena. En el caso de Manu, si bien hay un dejo spinetteado (de Luis Alberto), él cuenta con una impronta personal y esto –en estos tiempos–es para anotar y aplaudir.
“Mi solar” es un pop que brilla con luz propia. Aquí el corazón sale a flote para expresarse desde la inocencia de la música, ahuyentando la oscuridad desde la “buenas vibras”, genuinas; no el papel picado para la banalidad instalada. “El invierno terminó/ de afuera llegan voces de niños/ tanto tiempo/ lo esperé/ y adentro todavía hace frío// Hay cambios que tardan/ tiempo en madurar/ yo no puedo evitar / la ansiedad”. El canto de Manu es hermoso, angelical, arropado por un buen arreglo y una melodía luminosa. Lo acompaña la cantante Flavia Axelirud.
“Ayer” es un candombe a lo Roos. O a lo “Mandrake” Wolf. Fantástico trabajo de toda la banda: Flor Cagnone (bajo), Agustin Alfonso (batería), Juan Pedro Guerin (guitarra y Coros), Flavia Axelirud (coros), Miguel Angel Figueroa (tambor chico), Candela Ramos (tambor repique), Carlos Alegre (tambor piano), Lautaro Moreno Gaudry (teclados). Aquí sentimos de verdad a Montevideo y la rambla sur. Bellísimo candombe con otra denuncia en la grifa: “Ayer/ Me convenciste de que todo es igual/ De que el futuro no se puede cambiar/ hoy no/ no caigo más// Ya vi/ que la miseria es un pozo sin final/ ya tuve miedo como todos de hablar/ hoy no”. Fernando Cortizo es un músico y compositor de Juan Lacaze, con una impronta asombrosa en cuanto a búsqueda armónica, textual y estética. La canción “La hidratada flor” apareció en su segundo álbum “Respira” (2018). Es un samba (o aire de) que contiene uno de los estribillos más bellos que se haya escrito en nuestra música popular: “Que no duermen/ Quieren/ Manzana de dios/ Reflotar la luna/ Cantarte a vos”. El texto es un homenaje poético a los cantautores. Aquellos “(…) expertos alquimistas/ En la conversión/ De horas secas en/ Jugosa canción”. La versión de MA y su grupo es excelente, brindándole un color carioca, pero a la vez, trayéndolo hacia el sur. Además, está cantado a la “uruguaya”. Otro notable arreglo de metales que le dan empuje y la colocan en un lugar insospechado. Lo resaltable de esta versión es que se sale del marco. Últimamente, estamos acostumbrados a escuchar versiones, no importa su calidad, de obras de artistas prestigiosos, reconocidos. Es muy raro toparse con una recreación de un autor menos conocido, por mejor que sea dicha obra. Entonces la elección es doblemente aplaudible y digna de ser repetida, como es digna de ser escuchada la obra de Fernando Cortizo. Una grata sorpresa este pequeño álbum de argentino Manu Altamirano (y banda), que nos pareció que merecía ser comentado y esperamos que puedan disfrutarlo. (Disponible en todas las plataformas)



