Muchas veces, un hit del verano suele tener una versión en remix con otros artistas, a fin de llevar el tema hacia diferentes públicos. Y en este caso parece haber ocurrido algo similar: la cinta El tema del verano, dirigida por Pablo Stoll, ahora tiene una versión cómic a partir de uno de los primeros bocetos de guion, dibujada por Nicolás Peruzzo. En esta oportunidad hablamos con el artista sobre los cambios y la escena comiquera en nuestro país.
¿Cómo surge el proyecto de llevar “el tema del verano” al cómic?
En 2017 Pablo Stoll me convocó para que me sumara a la preproducción de su siguiente película, El tema del verano, para que realizara storyboards y arte conceptual. No es frecuente que las películas uruguayas requieran esta clase de trabajo previo, pues en general son historias de gente hablando, también conocidas como talking heads, donde no se necesita demasiada previsualización antes de un rodaje. Pero El tema del verano iba a requerir numerosas tomas con efectos especiales, entonces a la hora de rodar es conveniente tener esta clase de ilustraciones que ayuden a planificar cada escena.
Este proceso de creación de arte conceptual duró algunos años, y durante el proceso el guion de la película cambió muchísimo. Entonces, con Pablo pensamos en la posibilidad de hacer una adaptación a cómic de El tema del verano, pero no del guion que filmó, sino del que quedó por el camino.
Entonces, el cómic funciona como una versión complementaria y alternativa de la película, donde vemos algunas ideas y conceptos que se repiten, tanto en el cómic como en la película, y otros que difieren sustancialmente.
¿En qué se diferencia “El tema del verano” a otras historias tuyas recientes?
Por un lado, yo suelo escribir mis propios guiones, entonces trabajar a partir de una historia ajena es toda una novedad.
El año pasado hice una novela gráfica junto a Tabaré Rivero, basado en el último disco de La Tabaré, Urutopías, aunque en ese caso, si bien la base de la historia eran los textos de las canciones de Tabaré, él me dio libertad total para crear la historia y sus protagonistas.
En El tema del verano la historia ya estaba escrita. Mas allá de que debí adaptar el formato de guion cinematográfico a uno de cómic (por ejemplo, cuantas páginas ocupará cada escena, o cuantas viñetas usaré en cada página) la historia y los diálogos fueron respetados casi en su totalidad. Fue un gran desafío, pues sentía que debía estar a la altura de la calidad de lo escrito por Pablo Stoll y Adrían Biniez.
Otra diferencia notoria respecto a mis publicaciones recientes es el público al que apunta. En los últimos años me he concentrado en historietas para público infantil, la serie Pancho el Pitbull. También he publicado algunas novelas gráficas como Diskettes o Rincón de la bolsa que apuntaban a un público adulto. El tema del verano es una historia pensada para un público adolescente y juvenil, así que tengo bastante curiosidad respecto a cómo podrán recibir el cómic.
¿Cuál es el estado del cómic en Uruguay? ¿Hay un ambiente comiquero local?
Uruguay tiene una tradición muy rica de historieta, que incluye mojones fundamentales, como los trabajos de Peloduro, entre las décadas del treinta y el sesenta, o lo realizado por los autores de El Dedo y Guambia en la década del ochenta.
En el siglo XXI la historieta perdió en casi todo el mundo -quizás Japón y Francia sean las excepciones- la masividad que tuvo en otros momentos, con la retracción del mundo editorial. Ya no hay revistas de historietas en kioscos, y los pocos diarios que aún se publican en papel tampoco suelen incluir historietas, salvo casos muy esporádicos.
Entonces, la historieta ha pasado a publicarse en formato libro, a veces referida como novela gráfica, y a ser vendida en librerías. Las publicaciones contemporáneas suelen tener una calidad de producción muy superior respecto a sus antiguas encarnaciones de diarios y revistas, con ediciones muy cuidadas desde la calidad de la impresión al gramaje del papel.
Aunque los tirajes son notoriamente más chicos respecto a los miles de ejemplares que se distribuían en kioscos. Entonces, se ha trasformado en un género de nicho.
Uruguay no es ajeno a esta realidad mundial, con el agravante del eterno problema del tamaño de nuestro mercado, que dificulta aún más las cosas. Un mercado pequeño implica tiradas de libros más reducidas, lo que encarece el precio por unidad, haciendo que sea difícil competir con productos similares que vienen del exterior.
Pero desde 2011 los autores de historieta uruguayos están nucleados en AUCH, la Asociación Uruguaya de Creadores de Historieta, que ha realizado avances muy importantes a la hora de abrir nuevos espacios para que los autores locales puedan exponer sus trabajos, además de editar libros antológicos donde se incluyen trabajos de los autores más destacados de la actualidad, pero también de quienes están comenzando.
¿Cómo te sentís hoy al ver la obra terminada y publicada?
Ver la obra publicada me genera una alegría enorme. El proceso de realización de la película fue muy largo, y en varios momentos parecía que el proyecto naufragaría. Afortunadamente Pablo perseveró contra viento, marea y pandemia, y logró hacer una gran, gran película.
Que hoy también se haya podido editar su adaptación en comic es una satisfacción enorme, y para eso fue fundamental el apoyo de Planeta, que desde el comienzo confió en nosotros y nos dio un apoyo total.






