En general da pereza interpretar gráficas, pero se puede aprender. Conviene si es cuestión de vida o muerte. Aquí tenemos una gráfica recientemente publicada que es bueno mirar: muestra niveles de compuestos problemáticos en el agua que OSE nos vende.
Se trata de trihalometanos (THM) en el agua en el sistema metropolitano, entre enero de 2016 y enero de 2026. Los trihalometanos (cloroformo, bromoformo, bromodiclorometano, dibromoclorometano) son compuestos químicos derivados de la desinfección del agua cuando se usa cloro para eliminar bacterias o parásitos. Si estos compuestos sumados pasan de 1 miligramo por litro, la exposición durante largos períodos de tiempo por consumo líquido, inhalación o penetración por la piel puede provocar cáncer de vejiga o malformaciones fetales.
En la gráfica la línea roja horizontal es el tope que indica la Organización Mundial de la Salud para THM, en azul están las medidas de verano y en ocre las de invierno. Aquí vemos que en los últimos 10 años todos los veranos, más los inviernos de 2020 y 2023 los THM, sobrepasaron lo aceptable.
A partir de enero de 2026 el contenido en trihalometanos continuó subiendo. Las altas temperaturas del agua ayudan la proliferación de microorganismos, la cantidad de materia orgánica en el agua aumenta, la falta de precipitaciones agravara el problema.
A fines de febrero, la ministra de Salud Pública Cristina Lustemberg respondía en una conferencia de prensa que ella toma agua de OSE con un filtro. La Directora General de Salud Fernanda Nozar manifestaba que el agua es absolutamente potable y segura. Datos publicados por la URSEA (Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua) el 19 de marzo para el 4 de este mes daban niveles superiores a los permitidos en 8 de 11 puntos de muestreo.
En circunstancias similares en 2023 la Facultad de Química había recomendado hervir cinco minutos el agua para beber y tomar baños cortos en lugares ventilados.
Otras relaciones con la naturaleza
El Día Internacional del Agua, domingo 22 de marzo, más de cien organizaciones se convocaron para defender el agua. La situación era impensable veinte años atrás.
Las cañerías en la zona metropolitana sin facturar el 65% del agua potabilizada, la cuenca del río Santa Lucía erosionándose hacia el agua, perdiendo caudal por forestaciones y represamientos privados; la cuenca de la Laguna del Cisne, ya contaminada por la plantación de soja, ahora apropiada por un emprendimiento inmobiliario. Lo mismo en otras cuencas en el país.
En el correr del verano, vecinos de numerosas localidades en Canelones denunciaron cortes severos, baja presión, turbiedad o exceso de cloro en el agua de OSE: Toledo, Sauce, Suárez, Pando, Barros Blancos, Empalme Sauce, 18 de Mayo, Las Piedras, Progreso y Colonia Nicolich. Lo mismo en zonas de las rutas 32, 33, 67, 68, 69, 101, 102, Canelón Chico, Casarino, Barrio Benzo, Vaimaca Pirú, Villa Fortuna, Aeroparque y Santa Teresita. En la Ciudad de la Costa entre el Arroyo Carrasco y Pando hubo problemas, así como en Neptunia, Pinamar, Salinas, Marindia, Atlántida y Costa Azul.
En Lavalleja faltó el agua en Minas y Solís de Mataojo. En zonas de los departamentos de San José y Florida igual. OSE tuvo que utilizar camiones cisterna para abastecer de agua potable a localidades y zonas con baja presión o falta de suministro, principalmente en la Costa de Oro, en Guazuvirá, San Luis, Biarritz, Cuchilla Alta, Balneario Argentino y Jaureguiberry. Lo mismo en 25 de Mayo, La Macana, Cardal, Aznárez, Neptunia Norte, Santa Lucía, Las Palmitas, Progreso, y zonas de Montevideo como Manga, Pajas Blancas y Casavalle.
OSE también debió asistir en la Zona Metropolitana a hospitales en Montevideo y Canelones, incluyendo el Hospital Maciel y el Centro Hospitalario Pereira Rossell; y asentamientos como San Miguel y Nuevo Comienzo. En marzo de 2026, OSE debió enviar 60 camiones diarios para abastecer a la población en el departamento de Lavalleja.
Desde las empresas y el gobierno, hay planes de inversiones multimillonarias para una represa en Casupá y una nueva potabilizadora en Aguas Corrientes, sin diálogo con la gente en los territorios.
Las organizaciones que convocaron a la marcha sostuvieron acerca del agua: “las empresas la codician, los gobiernos la entregan, los pueblos la defienden”. Se manifestaron por el cuidado del agua y de los bienes naturales en los territorios, frente a un modelo de desarrollo basado en el saqueo, explotación y contaminación.
A 22 años del triunfo popular del plebiscito que en 2004 impulsó la Comisión Nacional en Defensa del Agua y la Vida, que declaró el agua como un derecho humano fundamental y exigió que el saneamiento y el agua fueran administrados exclusivamente por el Estado y con participación ciudadana, los manifestantes denunciaron la complicidad de las políticas hídricas durante décadas y bajo sucesivos gobiernos.
“Mediante contratos leoninos, cláusulas secretas y tercerizaciones fraudulentas, el poder político, gobierno tras gobierno, se ha encargado de traicionar el espíritu de esta reforma”, denunciaron en la proclama. “Las instituciones estatales, el Ejecutivo, el Parlamento los gobiernos departamentales y hasta el Poder Judicial llevan décadas facilitando un modelo basado en el agronegocio, la forestación masiva y la ganadería intensiva, un modelo que solo genera desigualdad y desempleo”.
La proclama cerró con propuestas: preservación responsable de los bienes naturales, regreso al campo de la familia rural con condiciones de vida dignas, producción de alimentos sanos sin venenos, pesca artesanal y protección de nuestras costas, autonomía y soberanía alimentaria.
https://observatorio.ose.com.uy/sites/default/files/2026-02/THM%20.pdf







