Nuestros sindicatos

¿Qué está pasando en el movimiento sindical? 

Un día sí y otro también los titulares hablan de delitos,

expulsiones, patoterismo y pérdida de afiliación gremial.

Dejemos de lado a políticos y empresarios que no quieren

nada a los sindicatos y desearían que dejaran de existir.

Hablamos desde quienes consideramos la organización

de los trabajadores como una herramienta imprescindible.

¿Cuáles son las razones que provocan estas situaciones?

Hay varios motivos a nuestro entender para que pase esto.

La burocratización de algunos dirigentes sindicales que se

eternizan en los puestos de dirección y no se recambian.

Miren que el cementerio está lleno de imprescindibles.

La profesionalización de sindicalistas que pasan a ser

funcionarios en lugar de militantes sindicales y eso lo lleva

a alejarse del contacto con las bases en el lugar de trabajo.

Despreocuparse por la disminución de cantidad de afiliados

y participación en asambleas lo que le quita representación.

Ningunear a sindicatos como el policial o al de trabajadoras

domésticas, por no tener afinidad con los dirigentes electos.

Escasa formación de los cuadros sindicales en los gremios.

Lucha intestina de corrientes y tendencias al interior del

movimiento obrero lo que conlleva a infantilismos radicales.

Poco control del manejo financiero que origina desprestigio.

Es inadmisible lo ocurrido en el Fondo de Vivienda Sindical,

en el sindicato del INAU hace tiempo o ahora en la FUS.

El sindicalismo uruguayo viene de una tradición de

dirigentes sindicales como Wladimir Turiansky, Héctor

Rodriguez, José Delía, Gerardo Cuesta o León Duarte que

marcaron una impronta unitaria en absoluta pluralidad.

Dónde las polémicas eran duras por la táctica o estrategia

a seguir como movimiento obrero organizado, pero jamás

primó una ventaja personal en beneficio de los líderes.

La fotografía de la actualidad de la cúpula del PIT-CNT es

una caricatura berreta de lo que es la historia de la central.

Cuidado con copiar a los brazos gordos del peronismo.

Los trabajadores uruguayos se merecen otra cosa.

Alfredo García

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