Paisajes íntimos por Alejandra Waltes

El año 2025 marca un antes y un después en la historia vital del Artista Plástico Mathías Liard, pues en este año ha tenido la oportunidad de realizar su primera muestra individual “Paisajes”, primero en el “Museo Regional Francisco Mazzoni” de Maldonado, y después en el Espacio Cultural de San José. La curaduría de dicha muestra estuvo a cargo de la Lic. María Eugenia Méndez.

Mathias Liard Longueira (Montevideo, 1987) Comenzó su formación en la Escuela de Artes y Artesanías Dr. Pedro Figari de la Universidad del Trabajo del Uruguay cómo discípulo del Escultor Ramón Cuadra. Allí  también estudió dibujo y pintura. En el 2019 ingresó al Instituto Escuela Nacional de Bellas Artes (actual Facultad de Artes) de la Universidad de la República, donde se formó en dibujo y pintura en el Taller del Artista Plástico Gabriel Bruzzone, taller del que forman parte como docentes el Artista Plástico Marcelo Larrosa y la Lic. y Curadora Eugenia Méndez. Liard integra el equipo docente del mismo taller desde el año 2023. Además, se desempeña como educador y tallerista de artes plásticas para niños y adolescentes. Ha participado en diversas muestras colectivas y proyectos de murales, así como en un proyecto de escenografía para el Teatro Solís a cargo del Artista Plástico Pedro Rodríguez. En el texto curatorial, Méndez dice sobre los paisajes de Liard: “El paisaje, como temática artística, ha sido un tema central y recurrente a lo largo de la historia del arte, siendo considerado un género clásico debido a su larga y variada presencia. A lo largo de los siglos, los artistas han tratado el paisaje de múltiples formas, según las distintas épocas, culturas y expresiones estéticas, en las que han variado sus concepciones, estilos y técnicas, convirtiéndose así en un tema complejo y valioso, con innumerables posibilidades.” Liard “(…) explora la construcción del hecho plástico desde el pretexto que la naturaleza nos brinda. Sus pinturas y dibujos fueron concebidos desde una composición de orden mental, que se nutre de formas, colores y ritmos de estudios anteriores o de memorias lejanas. Por lo tanto, no responden a una pintura de observación directa del natural, sino que surgen del proceso de abstracción creativo entre la materia plástica y el plano. En estos paisajes mentales se conjugan la sutileza del trazo libre y espontáneo, el ritmo dado por lo matérico y por la línea, el color y la estructura, en una síntesis que manifiesta un estilo propio de su autor. De este modo, la exposición nos invita a una contemplación atenta y serena del conjunto de obras que constituyen la primera muestra individual del artista.” Cómo hemos expresado en otras oportunidades, las diferentes corrientes artísticas que se fueron dando, principalmente, en Europa y Estados Unidos a lo largo del S.XX, llegaron al Uruguay gracias a los artistas que tenían la oportunidad de viajar y formarse allí. Es difícil observar los paisajes de Liard, su técnica en el manejo del pincel y la paleta de colores, sin pensar en Paul Cézanne, considerado, por muchos, el padre de la pintura moderna al ordenar todo estructuralmente en formas simples y planos de color (“Toda la naturaleza se moldea según la esfera, el cono, el cilindro. Hay que aprender a pintar sobre la base de estas figuras simples; después se podrá hacer todo lo que se quiera”.) El hecho de que los paisajes no parten de la observación directa, es fundamental para que Liard pueda ordenar los diferentes elementos que los componen, logrando de esta manera el equilibrio. Otro artista uruguayo ya se había interesado en la pintura de Cézanne durante su viaje a Europa en 1917: José Cuneo Perinetti, quien no sólo pintó lunas. Liard hace honor a sus antecesores en el uso de la mancha como constructora de las formas, en el ritmo creado con cada pincelada.

“Paisaje Amarillo” (Mathias Liard-2024)

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