¿Pragmatismo o revolución?

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Qué noche aquella de la explanada hace ya 55 años.

Una sucesión interminable de oradores de todos los pelos.

El último fue un veterano militar que, en nuestros juveniles

ojos, no hablaba muy bien y no era muy carismático.

No fuimos conscientes que aquel candidato se convertiría

en un líder y referente imprescindible para nuestro Frente.

En toda su trayectoria como presidente del FA compartimos

y disentimos con sus posturas, no pocas calenturas nos

hizo agarrar, pero siempre marcó muy claro el camino.

El General tenía una visión estratégica a largo plazo y una

capacidad para analizar la coyuntura con los pies en la tierra.

Es innegable su rol en la acumulación que la izquierda fue logrando 

hasta convertirse en el principal partido político de nuestro país.

No llegó a ver al Frente en el gobierno, pero lo sabía inexorable.

¿Qué sentido pensará usted, tiene mencionar estas historias?

La cuestión es que hoy nos encontramos con situaciones que se

parecen mucho a otras que le tocó vivir antes al Frente Amplio.

Las fuertes tensiones en la interna partidaria tienen larga data.

Siempre hubo alineamientos sectoriales, socialistas y

socialdemócratas, moderados y radicales, ortodoxos y renovadores.

Desde el gobierno en disputa o acusaciones de traición ideológica.

Seregni y otros tantos sufrieron esos ataques, pero nunca perdieron

el rumbo y lucharon siempre por mantener la unidad y la diversidad.

El Frente es centrípeto, el que se va, termina desapareciendo.

Hoy se nota un malestar en la estructura militante con respecto al

Gobierno, y existe por suerte una sana separación entre ambos.

Ya vimos qué sucede cuando el gobierno se fagocita al partido.

Para algunos el pragmatismo es claudicación, quieren todo y lo

quieren ahora, olvidando las limitantes que te impone el sistema.

Para otros es una muestra de sentido común, porque aprendieron

por experiencia que la revolución no está a la vuelta de la esquina.

La historia universal nos enseña que los cambios no se imponen.

Como dijera algún guerrillero veterano: gobernar es convencer.

PD: Recuerdo que hace muchos años atrás el General Seregni no

recibió a Hugo Chávez cuando vino de visita a Uruguay, me

pregunto si el viejo Liber aprobaría que el FA fuera hoy a Cuba…

Alfredo García

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