Pusieron el grito en el cielo. A López Mena, el dueño de Buquebus, de la empresa Talar, de un tambo en Maldonado y del desempeño comercial en ambas márgenes del Plata, le pareció “absurda” y propia de “mentalidades obsoletas” gravar con el 1% de sus riquezas multimillonarias al 1% de los más ricos del Uruguay para dedicarlo a los niños más pobres del país.
¿Qué le puede significar una erogación de este tipo a Orlando Dovat, creador y principal accionista de Zonamerica, dueño, además, de otros emprendimientos de Zonas Francas en otros países?
El 1% para Edgardo Novik, representante de Nike, inversionista del Shopping Nuevo Centro y dueño de las tiendas La Cancha, no debería ser gran cosa, sobre todo si pensamos que fundó el Partido de la Gente (¿qué gente?). Nosotros pensamos que esa erogación debería ser para los hijos de la gente más humilde que él evocó en todas sus campañas.
Walter Zeinal es accionista del Hotel Conrad, es un empresario de la hotelería, de casas de cambio, de reciclaje de plásticos y también tiene empresas en Miami y Colombia.
Isaac Mejlovitz, este importante “almacenero” como él mismo se define, es el principal accionista de Macromercado. ¿Se sentirá dolido por tener que destinar el 1% de su riqueza y sus ingresos para sacar de la pobreza a nuestros niños más perjudicados?
Luis Eduardo Cardozo, principal accionista de los Supermercados Disco, Devoto y Géant. Es accionista también de Teledoce y Búsqueda ¿podrá sentirse perjudicado si destina el 1% de su riqueza a este loable fin que ha señalado nuestro movimiento sindical? ¿Y el señor Eduardo Álvarez, dueño de Ramón Álvarez SA, empresa constructora vial, representante de Hering en Uruguay, con importantes comercios en los shoppings?
¿Cuál es la fortuna de Carlos Alberto Lecueder,directivo de la empresa que administra los Shopping Tres Cruces, Nuevocentro, Montevideo Shopping, Costa Urbana y Portones? ¿YEnrique Manhard, dedicado a la actividad comercial, propietario de Chic Parisien, La Casa de la Telas, Indian Outlet y medierías Si Si que, además, tiene fuertes inversiones inmobiliarias, en hotelería y en los shopping, no podrá destinar esa cifra?
Podríamos seguir nombrando a gente como la familia de los hermanos Fernández, Máximo, ya fallecido, y Alberto, dueños de Fripur y Kentilux. A Alberto Taranto, empresario de la construcción. A Francisco Casal, contratista de jugadores de fútbol, hoy convertido en gran empresario de las telecomunicaciones. Y a los futbolistas Cavani y Zalayeta, para nombrar sólo algunos. A Vito Atijas, construcción; a Patricia Damiani, productora agropecuaria. Y podríamos seguir nombrando a gente como Marcos Galperin Alejandro Bulgheroni, Sergio Fogel y Andrés Bzurovski, entre otros.
En todos los casos es proponer un pequeñísimo porcentaje para devolverle al pueblo y sus sectores más necesitados, que han sido quienes les ha proporcionado, de uno u otra manera, las ganancias y las riquezas que poseen. Ni hablamos de aportar a la seguridad social como empleadores lo mismo que los trabajadores. No hablamos de ponerse al día con el Impuesto de Primaria. Cosas que deberían hacer. No. Ni siquiera hablamos de un gasto. Hablamos de una inversión, beneficiando a nuestros niños que serán la fuerza motriz y directriz del país en un futuro no muy lejano.
El 1% más rico posee alrededor del 40.6% de la riqueza total del país. En términos de individuos con patrimonios superiores a un millón de dólares, hay aproximadamente 17.600 personas en Uruguay, según el informe de UBS. Si promediáramos en ese millón y cada uno aportar el 1%, es decir 10.000, obtendríamos 176 millones de dólares, un buen impulso para atender a nuestros niños más necesitados.







