La Chancha en el Bluzz
El pasado sábado 14 de marzo La Chancha realizó un show semi-acústico en el Bluzz Bar, show que tenía como finalidad colaborar con la financiación del próximo disco de la banda. Al momento de tocar hacía tiempo que las entradas estaban agotadas y se anunciaba una nueva fecha para el sábado 21, lo que demuestra que los porcinos siguen convocando a un público fiel, más de cuatro décadas después de nacer como La Chancha Francisca.
Si bien es imposible resumir en pocas lineas la historia de las encarnaciones de uno de los grupos más relevantes de la historia del rock uruguayo, haremos un intento. La primera formación, aquella que tenía una propuesta fiestera que generaba cierta disonancia con la “oscuridad” de la mayor parte de la movida roquera de los ochenta, amagó con posicionarse de forma relevante en el medio, pero el fin de la ola roquera de los ochenta y la censura confluyeron para que el grupo no tuviera suerte con su esperado primer disco. La ironía y las buenas melodías siempre han sido un combo molesto para el poder, y una canción ingeniosa y divertida -titulada El Presidente- demoró unos cuantos meses la salida del primer disco de la banda. Las berenjenas también rebotan finalmente se editó en 1988 sin la canción censurada.
Canciones censuradas y discos en formato físico que pueden vertebrar la carrera de una banda ilustran una época en la que la forma de “programar” el sentido común, y no solo el musical, tenía mecanismos mucho menos sutiles que los actuales. Lo cierto es que el show del pasado sábado comenzó con la canción Rockerman, esa que reza “Pude ser alguien importante/ pero fue otro en mi lugar”. Y si esa canción inicial puede resumir algo de la experiencia de La Chancha Francisca en los ochenta, refleja también lo que significaba tener una banda de rock en nuestro país en los años noventa. La década de la primera guerra de Irak fue difícil para las bandas montevideanas. Hacia 1994, cuando sale el segundo disco de La Chancha Francisca (N.E.N.A.), habían cerrado, o estaban en proceso de, algunos boliches emblemáticos (Juntacadáveres, Amarillo) y permanecieron algunos pocos lugares, quizá menos “legendarios”, pero que fueron el hábitat de las bandas locales. Lugares como El cielo o fundamentalmente Perdidos. Lugares que no estaban equipados y en los que las bandas debían montar el sonido, desmontar luego de tocar, y en los que “sonar bien” era casi una entelequia. La Chancha Francisca siguió insistiendo por el camino de las melodías de personalidad pop, pero que transitaban por el desencanto, la ironía o el desamor. Yo jugaré, Accidente y Hotel nocturno de la luna son ejemplos de la capacidad melódica y la sensibilidad “desencantada” de las canciones del grupo por esos años en los que también grabaron Dios no quiere cosas chanchas (1998).
Pero a fines de los noventa la banda se despoja de gran parte de sus ropajes musicales, entre ellos la sección de vientos, para constituirse en una suerte de power trío punk conformado por los integrantes originales Juan Bervejillo (guitarrista y cantante además de compositor) y Yanni Ippoliti (batería y coros), a los que se suma Alejandro Nari (bajo y coros). Con esta formación pierden el apellido Francisca y graban Todos queremos ser parte del show (2000), Pan y Circo (2002), La felicidad te necesita estúpido (2005), Ya somos grandes (2008) y A la carta (2010). Como se ve fueron los años más intensos si hablamos de grabaciones de estudio (también hubo discos en vivo) y se consolidó una formación de espíritu punk en vivo, pero conformada por músicos amantes de las melodías y del rock progresivo, por paradójico que parezca. De alguna forma el espíritu punk siempre tuvo más que ver con cierta desconfianza hacia la “industria musical” o la “industria del espectáculo”, ilustrada en canciones como Todos queremos ser parte del show o Pan y circo. Esa actitud por supuesto también se traduce en canciones que analizan la sociedad de forma más general como La felicidad te necesita estúpido, pero muchas veces enunciadas desde la voz de algún personaje construido para señalar algunos aspectos de la hipocresía social. Quizá el ejemplo más poderoso en ese sentido lo constituya la canción Tu lástima.
Entre la ironía o la crítica a la hipocresía social La Chancha nunca olvidó hacer referencia al milagro que implica una vida que comienza (Big Bang), ni al miedo de percibir que la propia se apaga (Pánico). Pero siempre buscaron melodías para que las ideas que portan sus canciones conecten directamente con la sensibilidad de quien escucha. No hay panfletos, incluso cuando se denuncia el “imperialismo” en la divertida Pobre americano.
Además de grabar gran cantidad de canciones La Chancha llenó la Sala Zitarrosa varias veces y se presentó en shows multitudinarios durante la primera década del siglo XXI, pero por diversas razones ya pasada esa década la banda empezó a tocar de forma más esporádica y dejó de grabar discos de estudio. Parecía que nuevamente una época se agotaba, y hacia el 2019 entraron en un impasse.
“Dios no quiere cosas chanchas/ pero a nosotros nos da igual” cantaban en el 2000, y cinco años después del silencio iniciado en 2019 decidieron volver, ahora sumando a Daniel Lozza (Mireya) de forma permanente. Mireya, que toma el apodo de un episodio que demuestra el carácter lúdico del grupo, había tocado y grabado en varios pasajes anteriores, pero sus arreglos de saxo se volvieron claves en la formulación que encontró el grupo en su retorno. Tocaron, agotando entradas, en la Sala del Museo y Montevideo Music Box varias veces, y finalmente decidieron entrar a estudio para grabar algunas nuevas canciones. Esa fue la excusa que pergeñaron para tocar el sábado 14. Como era previsible, las entradas se agotaron, por lo que el disco parece estar asegurado, además de una nueva fecha el sábado 21 de marzo.
Como no tocaron canciones nuevas, habrá que esperar a que el disco se edite (en plataformas) para descubrir nuevas melodías de La Chancha que conecten con el desencanto de un mundo que parece desmoronarse, literalmente, en gran parte del planeta. Una buena forma de esperarlo es ir a escucharlos en vivo el próximo sábado en un formato que pone ropajes nuevos a canciones ya clásicas, de esas que nos hacen entonar “Y cuando se ha visto el filo del abismo/ y coqueteado con él/ ¿qué vas a decir que no suene estúpido y vulgar?/ ¿qué vas a decir que no suene fuera de lugar”.
La Chancha en Bluzz Bar. Sábado 21 de marzo a las 21:00. Entradas en venta en mientrada.com.uy


