Ramiro Cabrera nos habla sobre su documental ‘Ponsonbyland’ por Martín Imer

Este próximo jueves 21 de agosto, luego de una avant premiere el martes 19 en la Sala Zitarrosa, se estrenará en cines Ponsonbyland, documental de Ramiro Cabrera que ahonda en la vida del diplomático irlandés Lord John Ponsonby, un hombre que tuvo mucho que ver con la formación tanto de Uruguay como de Bélgica. En esta co-producción entre ambos países, el director se sirve del talento vocal de la creadora de podcasts Eva Moeraert para llevarnos por una investigación que recorre varios países y se pregunta por qué este personaje fue tan importante para la Historia y, sin embargo, parece tener tan poco reconocimiento en los libros y en la memoria colectiva de los belgas y los uruguayos. En esta oportunidad, pudimos dialogar con el director sobre ese concepto de memoria histórica y su relación con el material.

¿Cuando te enteras de la investigación sobre Lord Ponsonby y decidis hacer el documental?

En realidad no me enteré de ninguna investigación porque creo que nunca se había hecho una investigación tan a fondo de este personaje y de este periodo de la historia de Génesis del Uruguay. Tampoco creo haber descubierto nada. Lo que se transformó en una película fue la intensa necesidad de hurgar en la historia no tan contada de nuestro país, de mi país.

Y creo que lo que se transformó en una película fue una fuerte visión que me atravesó en un tren cuando venía mal dormido viajando desde París a Bruselas y desperté medio groggy, miré por la ventana y vi penillanura levemente ondulada y vacas. Wow, ¿dónde estoy? ¿En Uruguay? ¿En Sause? ¿En la ruta 5? No, no, estaba en Bélgica. Y esos días viajando solo, cuando tenía encuentros con personas me gustaba preguntarles si sabían quién era Lord Ponsonby, si sabían que somos hermanos Uruguay y Bélgica, los uruguayos y los belgas. Me dieron mucha ganas de filmar eso, filmar esas reacciones. La investigación de rigor, el coordinador de investigación histórica fue Pablo Ibáñez, que hizo un trabajo magistral, hurgó en profundidad en todo lo que tenemos a disposición acá en Uruguay y lo que fuimos hallando en Bélgica. Pero creo que lo más grosso acá es que dimos con un acervo un archivo familiar de los Ponsonbys en Irlanda, los últimos descendientes cuando por fin encontramos a Caroline Talcott Ponsonby una de sus últimas descendientes. Ahí dimos con una data que no está, creo yo, en ningún otro lugar y podríamos decir que todo esto adquirió un algo inédito.

¿Qué aprendiste, a modo personal, sobre el Uruguay y Ponsonby haciendo el documental?

Yo comprobé, como nunca antes en mi vida, que el cine es una disciplina física. Tiene mucho más que ver con el boxeo olímpico que con cualquiera de las bellas artes. Hacer cine en Sudamérica y concretamente en Uruguay es durísimo, es una cosa que te pone a prueba todo el tiempo. Son miles y miles de decisiones y micro decisiones que se toman en muchas instancias y tenés que sobrevivir. Ya a un nivel más macro aún, aprendí más de la historia de Uruguay que en toda mi educación formal. Me ayudó a entender este sitio áspero en el que crecí y eso me hizo quererlo aún más.

Ponsonbyland se estrena el mismo año que Montevideo Inolvidable, otro documental que refuerza la historia nacional. ¿Sentis que faltan más documentales de este estilo?

 Lamentablemente todavía no he tenido posibilidad de ver Montevideo inolvidable, por lo tanto no me siento en condiciones de responder esta pregunta. Al mismo tiempo siento que tenemos que problematizar — me gusta problematizar un poco estas nociones de ficción y no ficción, documental. Hay que recordar que en gran medida son términos que nacen de la mercadotecnia, son inventos de hace muchísimos años de los burócratas intermediarios que pululan, lamentablemente, en la industria del cine de todo el mundo. Estamos en una encrucijada historica, la crisis no es político social, tambien es estructural, las plataformas, los festivales y lo smonopolis culturales están desmantelando los vínculos entre las películas y las audiencias. Siempre me gusta recordar al cine de Werner Herzog, uno de mis maestros, vos ves las películas de Herzog y sus ficciones parecen documentales y sus documentales exportan una lisergia casi de ciencia ficción. Yo no sé si en Uruguay hacen falta más documentales o no, yo creo que haría muy bien sincerarse con el punto de partida cuando queremos aproximarnos a la verdad, hagamos el estilo narrativo que hagamos y creo que es hora de sacarnos un poco de la solemnidad también, animarnos a dar ciertos movimientos, va por ahí.

Siguiendo en la línea, ¿Cómo crees que es la relación entre el Uruguayo y la memoria histórica?

En Uruguay, por sabidos y dolorosos motivos, la palabra memoria está casi que fijada en el imaginario colectivo a los aberrantes, asquerosos, abominables hechos de 50 años atrás. Ponsonbyland, en ese sentido, es una invitación a pensar, a revisitar una memoria de siglos, a preguntarse el presente preguntándose el pasado, a viajar hacia el pasado para entender un poco más el presente y a partir de ahí también preguntarnos el futuro.

 ¿Cómo te sentis ante el estreno inminente de la película?

Me siento feliz, me siento orgulloso de mis compañeros porque lo logramos, logramos levantar esto. Un día se soñó algo y luego fue y se hizo, depositando con tranquilidad toda la energía para el futuro. Quiero hacer algo, después de tanto boxear (risas) en estos años para que Ponsonbyland exista, quiero hacer algo con boxeo. Quiero hacer la gran película del boxeo latinoamericano y mundial.

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