Adiós Lazaroff, cancionero de Jorge Lazaroff editado por el TUMP
El pasado 28 de febrero se cumplieron 76 años del nacimiento de Jorge “Choncho” Lazaroff. Músico y cantor de relieve, Lazaroff integró una generación de músicos que fue protagonista de la resistencia cultural a la dictadura cívico-militar de los años setenta. Pero la “resistencia”, más allá de necesariamente bordear los surcos que imponía la censura, el Choncho y su generación la ejercían desde la experimentación formal, la investigación sobre la música popular, y la adecuación a los recursos materiales disponibles. Gilherme de Alencar Pinto reconstruye, en su monumental libro Los que iban cantando (editado por TUMP en el 2013), el espíritu experimental que dominaba a ese “grupo de solistas” que integraban Luis Trochón, Jorge Bonaldi, Jorge Di Pólito, Carlos Da Silveira y el propio Lazaroff. En el libro también se recogen los debates que, ante la tensión entre las formas musicales “populares” y las formas “académicas”, protagonizaría el propio Lazaroff, quien como se sabe fallecería en marzo de 1989, poco después de cumplir 39 años.
Hace una década Ismael Collazo y Felipe Castro Lazaroff decidieron hacer un espectáculo que reuniera canciones del Choncho y empezaron a ensayar para un espectáculo que se estrenaría tres años después en la Sala Hugo Balzo con el nombre Adiós Lazaroff. Y los tres años no son anecdóticos. En el prólogo del libro Adiós Lazaroff, que reúne partituras y letras del Choncho, Felipe Castro escribe: “En cuanto elegimos las primeras canciones, algunas de las que consideramos ‘más sencillas’, nos dimos cuenta de la dimensión del trabajo que nos habíamos propuesto”.
El tiempo, entonces, refleja por un lado la “complejidad” de la obra a la que se estaban aproximando, pero también la seriedad con la que lo hicieron. Con la intención de que las músicas del Choncho sigan sonando es que el proyecto Adiós Lazaroff se transformó en el libro que se presentó el sábado 28 en la sala que lleva el nombre del Choncho. En la presentación participaron los diversos hacedores del libro, y también compañeros de ruta del Choncho, que compartieron anécdotas que ilustraron particularmente el temperamento pícaro y alegre de Lazaroff además de su generosidad para alentar a músicos más jóvenes.
En varios pasajes de la presentación del libro, y por supuesto que en las propias canciones que se ejecutaron en vivo, se “actualizó” la tensión entre músico “popular” y músico “académico” del Choncho. En el propio libro se cuenta la decisión de Lazaroff de cortarse las uñas y no llevarlas como un guitarrista “académico” para que el sonido de sus interpretaciones fuera distinta al “deber ser”. Esa tensión también es rastreable en los textos periodísticos de Lazaroff, algunos muy polémicos, compilados por Graciela Paraskevaídis y editados por Tacuabé en el 2014 bajo el título Escritos.
Lo que nos llamó la atención en la presentación de Adiós Lazaroff fue la referencia al Choncho como un “terreno en disputa”. Felipe Castro desarrolla esta idea en el prólogo del libro señalando diversas críticas al espectáculo que se fundaban, aparentemente, en el título elegido, como si los responsables quisieran “despedirse” del Choncho. La superficialidad de ese tipo de críticas deja lugar, sin embargo, a otro tipo de abordajes que considerarían al Choncho como algo acabado, inmaculado, al que solo hay que acercarse para reverenciar. No es lo que hacen Castro y Collazo. No es lo que hacía el propio Lazaroff.
¿La libertad pasa por acá?
El año pasado, en una actividad de memoria realizada en la Sala Lazaroff el primero de agosto (fecha en que secuestraron al maestro Julio Castro) una grupo de maestras, maestros y estudiantes jóvenes me decían que no sabían quien era Lazaroff. Yo les decía que seguro que conocían sus canciones, y al nombrar Hoy sopa hoy, El rengo Zamora, Pelota al medio, El cuplé de la gente o El perico Alcasotro, enseguida supieron de quien estaban hablando. Pero no asociaban las músicas a la foto del Choncho que se descubre mientras se suben las escaleras de la sala ubicada en el Intercambiador Belloni. Y eso no es casualidad.
Más triste fue releer el libro sobre Los que Iba Cantando y redescubrir que en la primera función de Canta Lazaroff, el 6 de agosto de 1988, la Sala 1 del Circular “estaba lejos de estar llena” como recuerda de Alencar Pinto. El Choncho estaba presentando algunas de sus últimas canciones, y cuando pocos días después se supo de su enfermedad, recién ahí, el público empezó a llenar la Sala.
Lazaroff murió hace ya 37 años, y sigue siendo necesario que su obra se escuche, se toque, se cante. Y por eso Adiós Lazaroff, el libro que edita el TUMP (Taller Uruguayo de Música Popular), es una gran noticia. Es un libro que aborda varios aspectos de la personalidad del Choncho. Están sus letras, pero también las que seleccionó de otros (Raúl Castro, Higinio Mena, Mercedes Rein, Victor Cunha). Hay anécdotas sobre las canciones seleccionadas y hay partituras y tablaturas. En definitiva estamos anteuna invitación a volver a la obra del Choncho, amplificar la escucha de su música y, quizá, seguir buscando con él el ómnibus que nos lleve a “la libertad”.
No sabemos si el escuchar más al Choncho hará que pase algo que ayude a modificar las conciencias y se traduzca en algún cambio o, como decía Felipe Castro, si para que se escuche más al Choncho la sociedad tendrá que cambiar bastante. En cualquiera de los dos casos, Adiós Lazaroff es un punto importante para seguir rascando la cáscara, como cantaba el propio Lazaroff.
Adiós Lazaroff, canciones de Jorge Lazaroff, proyecto gestado y coordinado por Ismael Collazo. Ediciones del TUMP, Montevideo, 2026.






