Reguladores avasallados por Atanasio Aguirre

En el pasado hemos hablado de esta creación por parte de las huestes políticas de aquí, uruguayos, normalmente muy creativos a la hora de colocar a su electorado en nuevos cargos o trabajos, aunque ello. implique crear órganos apenas justificables, con un costo que si es injustificable. Además de oficinas políticas para todos los temas, tenemos entes reguladores en una proporción similar.

En general los entes reguladores en Uruguay terminan en que nada de lo importante les toca. Estuve involucrado con una empresa que asesoró a la URSEC (Unidad Reguladora de los Servicios de Comunicaciones) cuando se acercaban los tiempos en que todos los sistemas de Televisión debían elegir un formato de color para su traslado de señales, el salto de analógico a digital, formato que la propia evolución tecnológica borro. Los países debían elegir el método para sus sistemas de TV.

En el caso de la URSEC nuestra, tras largos estudios y consultas, lideradas en aquel tiempo con León Lev, se terminó optando por acompañar a Brasil con su oferta de sistemas PAL. La decisión se tomó antes de la fecha prevista, pero la inocencia del trabajo de Lev se encontró con un problema insalvable. Su cargo como presidente del Ente había sido creado con una verdadera mentalidad reguladora. La fecha del nombramiento de sus autoridades no había coincidido con el gobierno central de turno, el de Tabaré Vázquez, demasiado autónomo.

Ante semejante medida que escapa a los intereses del gobierno de turno, aparecieron las presiones y la URSEC prácticamente perdió su posición autónoma, y pasó a integrarse al Ministerio de Industrias.

El anuncio del Poder Ejecutivo intentó ser ambiguo, pero no lo consiguió, en cambio fue de un lado para otro:  La URSEC y la URSEA son entes reguladores de las actividades referidas a: la energía y las comunicaciones. El Poder Ejecutivo reafirma esos roles y pasa a la órbita del Ministerio de Industria y energía el diseño de las políticas en ambos rubros.

Bomba: son reguladores, gastamos millones en oficinas y estudios especiales, pero no se equivoquen, el Poder del Presidente es Inconmensurable. 

Estas unidades reguladoras fueron creadas durante el gobierno de Jorge Batlle, con un concepto de pragmatismo liberal, con la idea de disminuir la influencia del Estado, y bajar costos. Pero el golpe fue nefasto, todo el gasto y trabajo realizado se ignoró para elegir NTSC, un pedido comercial de USA.

Este es un buen ejemplo, y ahora tenemos a la JUTEP, otro Ente regulador mentiroso, que tuvo sus momentos de luz con integrantes dignos, pero las presiones presupuestales y la poca atención recibida, fueron mellando sus posibilidades. Otra vez un ente regulador que pierde su razón de ser en el primer paso de su creación: depende de la autoridad final, la presidencia. Su autonomía no tuvo, ni tiene chances. Hoy incluso con un nivel de exposición grande y con un claro informe jurídico en la mano, prevalece la obediencia política para sus indignos reguladores.

La entidad creada para asegurar a la población la transparencia de los actos de sus gobernantes no es más que una pantomima del garante que debía ser. 

En septiembre del 22 el ministerio de economía revocó una resolución de la Comisión de Promoción y Defensa de la Competencia que confería pertenencia a una denuncia de Montecon contra Katoen Natie por prácticas anticompetitivas en el puerto de Montevideo. Tomando como válida la denuncia, la comisión había iniciado una investigación contra la compañía.


Los mismos que hoy defienden a la JUTEP, se lamentaban (más en silencio de lo esperado) que la Comisión de Libre Competencia es otra patraña seudo reguladora. Su estudio llegó a instancias muy avanzadas, pero en cierto momento alguien recordó que este ente tampoco contaba con autonomía, y que el Ministerio de Economía estaba en su derecho de cortar de cuajo el intento de poner la vista sobre un negocio controversial y muy importante para nuestro medio.

Una vez más, un grupo de expertos, después de mucho trabajar, decidió volver a la desidia de cobrar sin tener que dar explicaciones a la ciudadanía que confía en que en algún momento se crearon formas de regulación que los protegían.

La autonomía del Banco Central es la gran historia en los países verdaderamente libres, pero obviamente que una que no tendría chance para nuestro país. Obviamente no es un tema que ni asoma en nuestra agenda, pero sería el gran golpe de regulación natural para nuestros políticos. 

Usemos a Perú como ejemplo que respeta por constitución estos principios. Esto evita el desquicie de cada acto eleccionario en la vida de los ciudadanos porque comprueban en las regulaciones del BCRP un marco protector de su vida diaria.

El Banco Central de Reserva del Perú (BCRP) es un organismo constitucionalmente autónomo del Estado peruano. Esto significa que existe una clara separación operativa entre el gobierno de turno (Poder Ejecutivo) y el Banco Central, que le permite tomar decisiones de política monetaria de manera independiente sin interferencias políticas. 

Su autonomía está consagrada en la Constitución Política del Perú. Esto le otorga independencia en la formulación y ejecución de la política monetaria. 

La única finalidad del BCRP es preservar la estabilidad monetaria (controlar la inflación). Por último, tiene prohibido conceder financiamiento al erario público mediante la emisión inorgánica de dinero. 

Regulación verdaderamente autónoma, de eso se trata.

E

Agregar un comentario

Deja una respuesta