RescataMe, un sainete más vigente que nunca

De “invertí en ladrillos” a “engordamos tus ahorros”

Cómo publicamos hace unos meses la compañía Baco Teatro está de vuelta en los escenarios. En mayo reestrenaron Rescatate (estrenada en 2006) en el Notariado, espectáculo que volvió a demostrar por qué es el mayor éxito de la dramaturgia uruguaya en términos de temporadas consecutivas en cartel. El éxito de taquilla obligó a trascender las cuatro funciones que tenían previstas para el mes de mayo, extendiendo la nueva temporada durante junio. Esto retrasó el reestreno de Rescatame en La Candela, la sala histórica en la que Baco permaneció por muchos años agotando funciones semana tras semana.

Rescatame se estrenó en 2016, y siempre fue presentada más que como la segunda parte de Rescatate como su “resaca”. La primera entrega de ese universo ficcional que reunía a “planchas” y “chetos” y que mostraba en subrayados grotescos a una sociedad quebrada se estrenaba con la esperanza, iniciado el período “progresista”, de que esa situación cambiaría. Diez años después la incapacidad de reconocerse como iguales entre quienes habitaban al Norte y al Sur de Avenida Italia era mayor aún. La “cultura narco” se adueñaba de los barrios y de las vidas de adolescentes y jóvenes mientras los que se enriquecían con el lavado del dinero del narcotráfico se paseaban por páginas sociales y tertulias periodísticas. Por eso Rescatame es la resaca de Rescatate. Como esos procesos de fractura social que la compañía de Horacio Nieves y Gustavo Bouzas mostraban en sus espectáculos sigue profundizándose, la saga Rescatate/ Rescatame sigue más vigente que nunca.

¿Esquema Ponzi?

Rescatame se inspiró en su momento en el secuestro de Milvana Salomone, hecho policial que tuvo un amplio tratamiento mediático y del que este año se cumplió una década. Pero ese secuestro fue solo una excusa que permitió a Baco Teatro retomar la idea de reunir en un mismo espacio a dos personajes que viven en contextos socioculturales radicalmente distintos. Un arquitecto y empresario que vive en Carrasco y un joven “ñery” de La Cruz de Carrasco son secuestrados el mismo día y encerrados en el mismo sótano húmedo. A partir de esa situación Bouzas nos contó en su momento que la idea era sacarle el estigma a las dos clases sociales: “están los dos metidos en el mismo pozo, con las mismas necesidades básicas insatisfechas. Primero se relacionan desde sus preconceptos, desde sus etiquetas, y después se empieza a humanizar el vínculo”.

Como ya se ha señalado, si la brecha cultural en 2016 se había profundizado respecto al 2006, hoy ser narco es “la” opción para muchos pibes que viven en los barrios marginales. Pero el otro sector social que aparece retratado en Rescatame no ha dejado tampoco de ser “noticia judicial” en los últimos meses de este 2025. El arquitecto secuestrado se dedica al negocio inmobiliario, y “capta” inversiones para el desarrollo de su negocio. El “pago” en “ladrillos” a los inversionistas se ha retrasado por una lógica de “calesitear” los capitales, y ahí radica una hipótesis del secuestro que el propio empresario maneja. No hay que ser muy perspicaz para comprender que bajo sloganes como “invertí en ladrillos” se esconde, cuando no hay mucho control, la posibilidad de lavar dineros generados del narcotráfico mediante esas construcciones inmobiliarias. La lucidez de Bouzas y Nieves se anticipa a escándalos como el de Conexión ganadera con un “esquema Ponzi” de lavado de activos. Pablo Carrasco y Gustavo Basso captaban ahorros para invertir en ganado, no en “ladrillos”, pero el esquema que permite lavar ese dinero “narco” del que se habla en Rescatame es casi el mismo. Claro, estos nos son “ñerys”, son “empresarios” que se paseaban por medios de comunicación y tertulias despreciando a quienes no ganaban dinero como ellos. Pero son una de las partes claves de un sistema de corrupción que del otro lado de la escala social condena a miles de jóvenes y adolescentes.

¿Porque todo se sabe?

El tratamiento mediático del secuestro es otro elemento clave del espectáculo. Las situaciones vinculadas al sistema judicial se han modificado desde los cambios en el sistema judicial y en esta versión los fiscales tienen un rol protagónico, como también lo tienen los “audios filtrados” que van articulando relatos vinculados a la corrupción en los ámbitos de poder. “Pancho Álvez”, el periodista que cubre el secuestro, desprecia las manifestaciones en la periferia y se sensibiliza ante las que suceden en Carrasco. Y más allá del sesgo clasista, siempre impone la lógica del espectáculo a sus noticias, haciendo que corran riesgo las vidas de los secuestrados si esto es útil a que su programa sea “tendencia” en redes sociales. Lo interesante en la coyuntura actual para leer Rescatame es que podemos ver que solo cuando los propios “periodistas” son perjudicados por estos empresarios, la lupa mediática se detiene en ellos, el resto del tiempo señalarán solo a quienes se ilusionan con escapar de la miseria volviéndose “narcos”.

Gustavo Bouzas y Mauricio Sassetti hacen un gran trabajo poniendo en pié los estereotipos sociales que representan, y construyendo una convivencia que va dejando espacio a la colaboración y la comprensión luego de la desconfianza inicial. El grotesco subraya algunas características de los personajes, pero siempre logrando verosimilitud dentro de la lógica del espectáculo, lo que hace que la platea esté permanentemente atenta a sus peripecias. El “Marionet” de Rescatate reaparece en Rescatame, aunque desplazado por la nueva estrella mediática encarnada en “Pancho Álvez”. Este juego permite guiños permanentes de una obra a la otra.

Rescatame es un espectáculo de gran vitalidad, que a diez años de su estreno sigue más vigente que nunca, aunque esto no sea una buena noticia.

Rescatame. Texto: Gustavo Bouzas. Dirección: Horacio Nieves. Elenco: Mauricio Sassetti, Gustavo Bouzas, Joaquín Castelli y Diego González.

Funciones: sábados a las 22:30. Teatro de la Candela (José Ellauri 308).

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