“Me preguntaron cómo vivía, me preguntaron
Sobreviviendo, dije, sobreviviendo
Tengo un poema escrito más de mil veces…”
Victor Heredia
Veníamos saliendo de la terrible crisis del 2002 y en el ambiente se
percibía que los comicios del 2004 darían el triunfo a la izquierda.
En la mesa de la parrillada de la calle Colonia sellamos el acuerdo
de emprender esta aventura, con muchas ganas y pocos recursos.
Todavía recuerdo la planilla de Jorge Lauro con todas las páginas
que debíamos llenar hasta la fecha de las elecciones, que era la
meta que nos habíamos trazado para mantener vivo el semanario.
El bichito periodístico nos pudo y seguimos al firme cada jueves.
Sorteamos con mucha dignidad la difícil tarea de ser “oficialistas”.
Resistimos el intento de cancelación con el affaire Pepe Coloquios.
Seguimos entrevistando a mansalva y opinando duro y parejo.
Dimos espacio a todos los pelos con el pluralismo como bandera.
Extrañamos a Rodolfo, Nelson, Amílcar y Cristina entre otros.
Sufrimos el boicot publicitario de ANTEL durante cinco años.
Superamos los ninguneos compañeros por no ser obsecuentes.
Zafamos de los intentos de cooptarnos de algunos sectores.
Transcurrimos cuatro gobiernos distintos y vamos por el quinto.
Vimos cerrar tres diarios y otras tantas publicaciones impresas.
Despedimos a tres presidentes y a muchos compañeros valiosos.
Experimentamos una enorme rotación de colaboradores que
aportaron voluntariamente con sus notas en estas dos décadas.
Permanecen solo siete del grupo original, pero hay decenas que
han hecho del pasquín su casa, y tienen bien puesta la camiseta.
Vivimos victorias y derrotas, como pasa en la vida misma de todos.
Continuamos la senda de ignorar la agenda y apuntar a los temas
que nos parecen importantes, obstinados, sin ceder ni un ápice.
Fogoneamos nuevas plumas sin preguntar nombre ni seña.
Todavía nos emociona el olor a tinta fresca en papel de diario.
Mantenemos la curiosidad como motor vital de este laburo.
Tenemos desgastados los viejos músculos y las pocas neuronas,
pero no tengan ninguna duda: las ganas siguen intactas.
Alfredo García






