‘Tal vez nos volvamos a encontrar’ por Martín Imer

El pasado jueves se estrenó en salas locales el documental uruguayo Tal vez nos volvamos a encontrar, nuevo film del realizador Pablo Banchero que se adentra en la historia de tres hermanos, algo alejados entre sí, que deciden saldar una vieja cuenta pendiente con su propio pasado e investigar sobre la historia de su padre, un inmigrante de Polonia que abandonó a su familia para buscar una mejor vida en América en la cercanía de la guerra. Entre revelaciones y encuentros, los tres hermanos viajan a dicho país en una travesía que tiene mucho de autodescubrimiento. Con motivo de este estreno pudimos conversar con el realizador sobre las formas en las que pudo adentrarse a una historia tan personal, a fin de volverla universal para los espectadores.

¿Cómo llegaste a esta historia?

Yo llego a esta historia a través de Alberto mismo, uno de los protagonistas, que un día llega a mí a través de una persona que tenemos en común, porque tenía ganas de contar esta historia, de contar lo que le había pasado a la historia de su padre, que él decía que su padre se había convertido en uruguayo apenas había llegado al Uruguay y un poco ahí, escondido atrás de eso, estaba todo esto de que él no quería hablar de lo que había pasado en Polonia, que había dejado todo su pasado atrás y esos recuerdos atrás y nunca los mencionaba, nunca les hablaba. Alberto se dio cuenta en ese tiempo que había un montón de cosas que no había hablado con su padre, preguntas que no le había hecho, dudas que tenía, que ya no podía hacerla porque su padre había fallecido hace unos cuantos años ya y eso lo estaba como persiguiendo un poco y quería hablar de eso, quería legar un poco esa información y esa historia para que no pasara lo mismo con sus hijos o con sus nietos; que eso se supiera, que lo supieran sus hijos y sus nietos y que en función de eso actuaran en consecuencia y no volviera a suceder algo así.

¿Cómo fue el proceso para lograr que se abrieran ante la cámara y pudieran sentirse cómodos contando su historia?

Primero hicimos una serie de entrevistas acá en Uruguay, con ellos, con Fabián y con Alberto sobre todo, después con Liliana hicimos una entrevista por Zoom, estuvimos hablando bastante también en el proceso, y previo a la ida, al viaje a Polonia, también estuvimos hablando bastante con ellos de cómo íbamos a hacer, que queríamos su naturalidad, queríamos que fueran ellos mismos y eso, pero entendíamos que para que eso pudiera suceder, más allá de hablarlo, teníamos que poder compartir tiempo con ellos, largo tiempo, y que ellos de alguna manera se sintieran cómodos con las cámaras y eso. Lo primero que hicimos fue que todos los días ellos empezaban el día con micrófonos puestos, y lo terminaban con micrófonos puestos — eso no quiere decir que las cámaras estuvieran filmando todo el tiempo, pero sí que estábamos prontos para poder filmar en cualquier momento, y eso también les dejaba un poco esa duda de cuándo se estaba filmando y cuándo no, y eso hizo también que se naturalizara un poco el hecho de que estuvieran las cámaras ahí, los micrófonos puestos y todo eso. También sabíamos que su atención iba a estar, mayormente — iban a estar como más preparados para las cámaras, cuando les proponíamos actividades específicas, encuentros específicos, pero tal vez no tanto cuando se terminaran esas actividades, y esos eran los momentos donde creíamos que podía haber otro tipo de material, contenido más rico también, que la cosa se iba a construir en los pequeños detalles, las miradas, los gestos y las cosas que íbamos a encontrar fuera de esos momentos, y también ahí aparecieron bastantes. ahí es donde aparecen algunas de las cosas que menos se esperan también. Entonces bueno, fue un poco de trabajo de varios lados.

La película habla de vínculos que, a pesar del tiempo, aún no han sanado. ¿Sentis que, el día de hoy, también existen otras historias atravesadas por la guerra y con las mismas heridas?

Estoy seguro de que esta historia es universal y no tiene que ver específicamente con vínculos no sanados por guerras o conflictos, sino también con vínculos que a veces se debilitan por distintas razones, por cuestiones familiares, por cuestiones de problemas que surgen. Entonces creo que esta historia no es un llamador solo para historias similares a estas, sino creo que esta película es un llamador para todo, para ponernos a pensar en qué cosas hablamos con nuestros padres y con nuestros hijos, qué cosas no hemos preguntado, qué cosas no hemos hablado, no hemos contado.  Y una vez que la película te atraviesa de alguna manera, tener un poco esta cosa de saber qué hago con todo esto, qué hago si decido igual no hablar las cosas o decido cambiar, decido hablarlas, pero por lo menos ser consciente de lo que uno está haciendo.

¿Qué te gustaría que el público se lleve de esta historia?

Que no seamos indiferentes a este tema, que una vez que veamos la película nos cuestionemos qué queremos hacer, cómo queremos llevar nuestros vínculos, qué queremos hacer con las cosas que no sabemos o que tenemos para decir y no decimos, y en función de eso actuar, ya sea no hacer nada porque no podemos, no queremos, pero saber que el tiempo pasa y que va haber un momento en el que no va haber más tiempo para nada de esto. Por lo menos ser conscientes de eso y actuar en consecuencia, haciendo o no haciendo, pero sabiendo que eso está ahí y que en algún momento ya no va a ser posible hablar, o preguntar, o lo que fuera.

Agregar un comentario

Deja una respuesta