Parece que las mentalidades autoritarias afloran continuamente.
Y a eso se le suma la tendencia a anteponer la identidad tribal.
Varios ejemplos ilustran la polarización fogoneada por minorías.
Dejamos de lado a algunos especímenes cavernícolas que
impulsan un pensamiento retrógrado digno de la Edad Media.
Pero la sensibilidad de algunos grupos llega a limites ridículos.
Que un estudiante universitario de la Facultad de Información y
Comunicación acuse de antisemita a una profesora por hablar de
la diferente nariz de dos filósofos judíos, ¿no es un poco mucho?
Que se juzgue a un tipo por difamación e incitación al odio por
decirle “negra candombera” a una mujer negra que es vedette en
una comparsa, a mi criterio, es llevar la victimización a un extremo.
Atenti al efecto colateral: Le dieron visibilidad a un ignoto personaje.
Que se reaccione y se proteste frente al asesinato de dos niños por
su padre está bien, la bronca es sana y totalmente comprensible.
Lo inentendible es que no se actuó de la misma forma frente a la
muerte de un bebe cuando su madre policía se tira de un balcón.
¿Son muertos diferentes? ¿Pesó el género o profesión del asesino?
Son tres ejemplos distintos y seguramente hay muchos más en la
vuelta, pero acá se mezclan varios temas que van desde las
diversas identidades, el lobby de las tribus y la libertad de expresión
Tenemos una tendencia a la corrección política y todo el mundo se
cuida de lo que dice por temor a la cancelación o condena social.
Hoy no se puede hablar de gordos, discapacitados, negros, judíos,
pelados, homosexuales, gallegos o miopes porque en fija sos boleta
Para alguna gente importa más su identidad por raza, género o lo
que sea, que su condición de persona y reclama por sus derechos
como minoría, poniéndose siempre en el papel de sufrida víctima.
Los lobbys tribales pisan fuerte, no vacilan en censurar a sus
críticos y anteponen sus intereses frente al resto de la sociedad.
La diversidad es intrínseca a una democracia, pero si queremos
construir ciudadanía, todos deben ser tratados de la misma forma.
La experiencia internacional muestra lo que ocasiona la agenda
Woke en la política y las reacciones de grandes sectores populares.
La contradicción fundamental sigue siendo la misma de siempre y
también las urgencias sociales, aunque muchas veces parece que
es olvidado o dejado de lado por nuestra “izquierda cosmética”.
Alfredo García







