De acuerdo con subas y bajas de los papeles representativos de inversiones y valores de bolsas, tomadas en cuenta, de EEUU, acompasando las declaraciones (a veces sumamente amenazadoras) del presidente electo Donald Trump acerca de qué dispondrá cuando llegue a la Casa Blanca, sus manifestaciones inciden de inmediato sobre instituciones de otras naciones, sus valores monetarios, así como las economías periféricas y sus monedas.
Deben reconocerse dos cosas: que los futuros mandatarios suelen dar ideas a través de sus campañas y ya electos del trazado global de líneas de acción próximas sin particularizar, y, asimismo, que el gobernante de turno -si corresponde- al final de su período va perdiendo relevancia entre la ciudadanía e internacionalmente.
En el caso, lo anterior no se cumple: Trump se comporta como un copresidente que hace mover economías, dineros, bolsas. armas, soldados, guerras y permisos para emprenderlas o suspenderlas, en tanto lanza amenazas contra nuestra América Latina, ensañándose (por lo menos así lo parece) contra México, Guatemala, El Salvador y Honduras, por temas vinculados a la migración, reiterando su agresiva propuesta arancelaria a las importaciones desde dichas naciones.
El señor Biden, todavía con unos cuantos días más como inquilino de la casa principal de la federación en Washington, no aclara hasta donde dio permiso de uso a Ucrania (léase la OTAN) de atacar con sus misiles el interior de Rusia, pero dichas armas ya están en posición en el campo de batalla. Siempre hemos señalado desde aquí que dejar un sofisticado arsenal nuclear en manos de un hombre desequilibrado es más que un acto de irresponsabilidad: es poner la especie humana en el umbral de su extinción.
Los primeros pasos -fuertes y duros- de la futura administración se pueden suponer ateniéndonos a algunas de sus expresiones, reiteradas, luego de los comicios. En esa perspectiva es que se entiende la conformación de su equipo de gobierno y a sus principales colaboradores y representantes. Asimismo, ocupan un lugar sus ideas en cuanto al quehacer general en el terreno internacional y pienso que autónomamente, la política a desarrollar en torno a diferentes áreas geográficas, donde nuestro subcontinente integra, en parte, un área de agresión político-económica (Cuba, Venezuela, Nicaragua), otra se agrega al neoconservadurismo trumpiano (El Salvador, Ecuador, Perú, Paraguay, Argentina), un grupo tenido como opositor (México, Guatemala, Honduras, Colombia, Brasil, Uruguay, Bolivia y Chile) y, por supuesto los mencionados países sometidos a las medidas represivo-migratorias contra los residentes indocumentados latinoamericanos, a las que deben sumarse los ataques a sus economías, a las remesas, en particular.
Otras dos acciones no menores de la futura administración tienen que ver con la prosecución de su posición de ignorar el cambio climático y casi como si se hubiese olvidado por breve tiempo de los BRICS, en estos días anunció que piensa imponerles un 100% de arancel.
Mientras digo que se excede el sentido del espacio hacer un análisis de uno por uno del equipo que acompañará al electo, creemos oportuno citar la expresión de Rana Foroohar, analista -señala a Musk liderizando la estrategia gubernamental- que el 25 de noviembre pasado escribió en Nuevo York: “El grupo de ‘voluntarios’ tecnolibertarios de Trump piden que se los debe dejar solos para que sigan adelante con el desmantelamiento del aparato del Estado al servicio del desarrollo de la eficiencia y la generación de utilidades”.
Foroohar recuerda que en la presidencia de George W. Bush se manejó la posibilidad de empatar el estatuto de las grandes empresas de EEUU con el de los Estados. Comenta: “La gran crisis financiera hizo que esa noción pasara de moda y fuera políticamente tóxica, al menos por un tiempo. Ahora, estamos a punto de ver cómo es el poder monopólico privado disfrazado de gobierno. Me preguntocuánto durará el sueño -o quizás la pesadilla- antes de que el mundo despierte nuevamente”.
Sobre Marco Rubio (estadunidense de padres cubanos) que fue anunciado como futuro canciller, el fichaje que de él hace Aram Aharonian me parece exhaustivo, admitiendo que no cayó mal entre algunos demócratas. Nos recuerda que Rubio es uno de los principales defensores de las sanciones económicas
unilaterales, que son ilegales en virtud del derecho internacional. Las posiciones ultraderechistas le han servido para escalar a altos cargos en el gobierno de EEUU y en el círculo íntimo de Trump. Su
desdén por la soberanía latinoamericana no es un buen augurio para las relaciones con América Latina.
La principal preocupación parece ser la influencia de China, que se ha convertido en el principal socio comercial de la mayoría de los países latinoamericanos.
En su cierre afirma: “Rubio no ha mostrado signos de entender la diferencia entre la política interna y la diplomacia. Su actitud subyacente hacia las relaciones exteriores es, como la de Trump: EEUU debe salirse con la suya o de lo contrario, los países que no se sometan deben ser coaccionados, amenazados, sancionados, golpeados, bombardeados o invadidos, ya sea Cuba, Venezuela, Palestina, Irán o China”.
Mientras tanto, se conoció en México que la presidenta Claudia Sheinbaum habló telefónicamente con El futuro mandatario y más allá de los temas protocolares abordaron las cuestiones referidas a los aranceles, que dice que impondrá EEUU a las importaciones latinoamericanas, y las caravanas migrantes que atraviesan el país con destino a la nación norteña. No hubo mención, al parecer, sobre la revisión del T-MEC. Lo que quedó claro fueron dos cosas: el rechazo general de la posición de EEUU acerca de la relación con México -su principal proveedor y uno de sus mejores compradores- y una conversación presencial (que seguramente quedará a estudio y propuesta de las respectivas cancillerías).
La conversación telefónica de Sheinbaum y el planteo directo de la óptica mexicana difieren de la breve entrevista del primer ministro canadiense, Justin Trudeau.
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