Un entrañable documental por Carlos Acevedo

Más allá que en los últimos años, gracias a las adaptaciones cinematográficas, a la difusión a través de Internet y a una apertura social mayor hacia otras formas de arte, la historieta ha ganado nuevos aficionados, existen artistas que contribuyeron a la valoración del noveno arte como expresión artística y cultural. Joaquin Lavado, mejor conocido como Quino, es uno de los más claros ejemplos de un creador que trascendió al género.  El documental “ Quinografía”, de reciente estreno en la cartelera uruguaya, rescata y resignifica no solamente la obra, sino también la vida, la historia y el pensamiento del emblemático guionista y dibujante.

Concebido a fines del siglo diecinueve como una expresión de entretenimiento más, el comic, que en sus orígenes procuró hacerse un lugar en la cultura de masas junto al recién nacido cine y el folletín, ese hijo bastardo y popular de la literatura denostado por académicos y convertido en fetiche retro por los snobs, recorrió un largo camino antes de ser reconocido como una expresión artística mas.

 Se lo considera oficialmente nacido en Estados Unidos con la tira “Hogan’s Alley” en 1895, pero la historia del noveno arte es mucho más antigua. El contar una historia con secuencias de dibujos se remonta a las pinturas rupestres o al Antiguo Egipto, y la caricatura o la ilustración satírica, en general política, a los años cuarenta del siglo diecinueve.

Pero ciertamente la industria nació y floreció al amparo de la vertiginosa e influyente cultura norteamericana, lo cual contribuyó a su difusión.

Si bien las revistas de historietas fueron concebidas en un principio para el público infantil, lo cual no impidió que personajes como Superman se convirtieran en íconos culturales, con el tiempo la industria se fue segmentando, dedicándose los profesionales más talentosos a las tiras diarias, que, al ser publicadas en periódicos, apuntaban a un público más amplio.

La tira diaria es el arte de armar un relato gráfico con pocas viñetas, en general cuatro, aunque en el caso de una historia por entregas puede superar esa cantidad y convertirse incluso en una página completa. 

Muy diferente al esquema narrativo de una revista de historietas o de una novela gráfica, la tira requiere otro manejo de los tiempos, ya que debe tener principio, desarrollo y desenlace en un muy poco espacio. Además, aunque sus personajes sean recurrentes, el lector debe poder comprender la propuesta, principalmente si son tiras unitarias, sin haber leído las anteriores. El artista argentino Joaquin Lavado, alias Quino, era, sin dudas, uno de los maestros en  el manejo de este formato.

Si bien no fue lo único que creó, será eternamente recordado por su personaje “Mafalda”, una niña inteligente, progresista e inquisitiva, y su variopinto grupo de amigos, parientes y conocidos, todos ellos representativos de la sociedad argentina de su tiempo, aunque conciben valores y formas de pararse ante el mundo que resultan atemporales y pueden extrapolarse a muchas culturas.

Gran observador de la conducta humana y sus contradicciones, Quino supo burlarse de su propia sociedad, de la burocracia, de la Iglesia, del Estado, de la institución policial y militar, del conservador de clase media, de los aristócratas e incluso del progresismo. Con una mirada incisiva, irónica, por momentos cruel, pero no exenta de cierta ternura, el artista supo retratar valores universales, lo que conserva su arte vigente tantas décadas después.

El documental “Quinografía”, una coproducción argentino española dirigida por Mariano Donoso y Federico Cardone, recrea su historia, la de su familia, sus comienzos, sus afectos y sus influencias, mediante cartas familiares, fotografías y entrevistas a gente que lo conoció, como amigos, colegas y parientes. Asimismo, incluye un largo reportaje al propio autor.

La película se construye, además, a partir de un archivo de objetos, fotografías, discos, recuerdos y dibujos recopilados  por dos artistas visuales, en la antigua casa vinculada a la familia del creador de “Mafalda”.

Los cineastas Mariano Donoso y Federico Cardone elaboran un sentido homenaje al artista célebre argentino, que se suma a la serie de Lorena Muñoz “Releyendo a Mafalda” y a la producida por Juan José Campanella “Mafalda”. La particularidad de este documental es que no se centra tanto en su creación, sino en la historia personal detrás del artista.

Los cineastas visitan incluso el pueblo natal de los padres de Quino en España, a los efectos de reconstruir la imagen de aquel dibujante y guionista tímido, entrañable con sus amigos y comprometido militante por las causas sociales, lo cual le indujo a colaborar varias veces con Unicef, siempre fiel en sus intransferibles convicciones artísticas y éticas.            

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