El testigo: “Muchas veces lo vi durmiendo en la vereda. Sin embargo, una mañana, ya no estaba más. Usted va a pensar que estoy loco, pero para mí que se lo tragó el contenedor o se disolvió, mezclado con todos los desperdicios que arrojamos allí, si no es que se lo llevó el camión de la intendencia y lo tiró en algún basural”.
La víctima: “Quizá no se dieron cuenta, pero hasta no hace mucho yo habitaba la misma ciudad que ustedes. También hacía cosas parecidas a las que ustedes hacen. Vivir, comer, beber, amar. Pero un mal día ‘quedé en la calle’ –como resume esa frase que dice mucho menos de lo que realmente significa– y una correntada llena de remolinos me arrastró hasta esta oscuridad maloliente donde nadie puede verme”.
(Ubicación: en cualquier calle de Montevideo)





