Victoria Vera, militante blanca: Bianchi es la antítesis de Argimón

No es muy conocida a nivel público, hasta ahora, pero entre los blancos y en el parlamento todos saben quién es la “Chiqui”.   La caracteriza un fuerte temperamento y una franqueza sin medir las consecuencias. Es políticamente incorrecta y se enorgullece de ello con sus secuaces, en su programa de streaming.  No la pierdan de vista, es una mujer política de la generación que viene con todo.

Por Nicolás Martínez y Alfredo García / Fotos: Rodrigo López

PERFIL: 

Nació y vive en el Buceo desde hace 36 años. Sus padres son jubilados. Es la más chica de cuatro hermanos. Su padre fue comerciante y la madre ama de casa. Fue a la educación pública y estudió para ser contadora en la UCU. Entró como pasante en Primaria y sigue trabajando allí hasta ahora. Está en pase en comisión con el diputado Pablo Abdala.

¿Cómo surge la vocación política?

Toda la vida me encantó la política y en un momento me enamoré del Partido Nacional, de muy chica, porque era fan de Lacalle Herrera. A ver, hasta el día de hoy le tengo mucho respeto, la verdad que lo adoro. Creo que es hijo de su tiempo también. Pero en realidad él tiene una visión moderna del Estado. Pensó en un país para adelante.

¿Superó el hijo al padre?

Yo creo que sí. Logró romper con esa batalla interna que tenía el Partido Nacional. Hoy, Luis es el mejor de todos nosotros.

¿Le hace bien al Partido Nacional no tener dos sectores como hubo históricamente?

Puede volver a tener dos sectores, y que respondan al líder. De hecho, yo creo que vamos camino a eso. Va a estar la 40 y el sector de Martín Lema, que para mí se encaminan a ser los dos polos más grandes del partido. Con dos visiones diferentes, una con mucha frescura y una dirigencia joven, y otra un poco más conservadora, más confrontativa.

¿La derecha y la izquierda del partido?

Podría ser, por qué no.

Da Silva dice que hay que hablar desde la derecha.

Y bueno, las encuestas algo de razón le dan.

Nosotros siempre fuimos dos sectores porque tuvimos diversidad.

¿No está cayendo el partido en una suerte de culto a la personalidad?

No, yo creo que no. Porque además Luis ha logrado ser el más respetado, pero replegándose para que crezcan otros.

¿En qué eje se encasilla el partido Nacional: Izquierda o derecha?

El partido de Nacional nunca se encasilla, ni en derecha ni Izquierda. Somos nacionalistas. Igual creo que hay muchos blancos de derecha y mucho blanco de izquierda, porque ser blanco es otra cosa. Ser blanco es servicio público, es poner al país por encima de lo demás. Es la descentralización, la representación popular, es la lucha por las minorías.

¿Te parece bueno el rol de Luis ahora, ausente de todo?

Me parece que él tiene derecho a recuperar su vida. Si bien somos muy dependientes, porque él es el líder del partido, tenemos que entender que hoy puede querer estar un poco por fuera para refrescarse. Le va a hacer bien estar lejos del partido. Va a ver otra cosa, no estar todo el tiempo contaminado con lo que nos pasa a nosotros. Creo que nosotros estamos mirando a Luis todo el tiempo y eso no me parece sano.

¿El Directorio tiene un rol dirigente?

No, creo que se está readaptando. La Convención fue un poco dura y creo que Álvaro necesita tiempo para apaciguar un poco las aguas con el proceso de la autocrítica. Yo creo que el Directorio nunca fue de marcar las pautas, salvo cuando los líderes se sentaron ahí. Eso terminó cuando Lacalle Herrera se fue. Pero vino otro partido distinto, de coordinación, de estructura, de generar espacios, que es lo que hoy está faltando. Espero que se pueda rearmar de a poco. Ningún blanco se deja dirigir mucho.

A veces son medio obsecuentes. Vos sos convencional del partido. ¿Qué votaste cuando se definió la Fórmula?

Voté a Valeria, pero eso no es obsecuencia. Claramente no estaba de acuerdo, Valeria es una dirigente confrontativa, que tiene mucho para aportar, pero no era lo que necesitaba el país y el partido en ese momento.

Nadie se le paró de punta.

No eran los convencionales quienes debían hacer eso.

¿No es la autoridad máxima del partido de hombres y mujeres libres?

Ya estaba todo o dado ahí para que fuera ella y destruir la imagen del candidato tampoco hubiese sido lo mejor, porque votarle en contra a la decisión le iba a hacer más daño al partido y a la elección que a cualquier otra cosa. Tampoco era que Valeria era digna de desterrar del mundo. No nos parecía la mejor persona para ocupar el lugar que le habían ofrecido. Más cuando ella ama la Intendencia. Montevideo es el lugar donde ella se siente más cómoda. Álvaro la puso en un lugar que no le hizo bien a ella, ni a él.

¿A quién hubieras puesto vos?

A cualquiera. Delgado–Salinas era la fórmula

que me hubiese enamorado a mí.

Es de Cabildo.

Pero es blanco de toda la vida. Votó circunstancialmente a Cabildo, como tantas otras personas, y además es un tipo que demostró tener un don de gente, un manejo desde el mano a mano, con un carisma particular.

¿Se le dio la espalda a Laura Raffo?

A mí no me gustó cómo sucedió esa noche. Se tendría que haber manejado de otra manera.

¿Están haciendo autocrítica en serio?

No me invitaron todavía. Cuando toque la de  Montevideo voy y te digo. Igual creo que después de estas autocríticas el partido se merece una Convención para una discusión más llana con la barra.

La Convención para elegir el Directorio estuvo muy tensa. Algunos votaron con los pies.

Sí, estuvo tensa. Creo que los candidatos que la mayoría quería no estaban arriba de la mesa. Yo no voté con los pies, voté al Pájaro Enciso. Era generar un espacio distinto con gente joven.

¿Por qué pierde el Partido Nacional?

Creo que el principal responsable siempre es el candidato, pero fue multifactorial. Creo que arrancamos perdiendo cuando pensamos que porque teníamos un presidente con una altísima popularidad ya era suficiente, y en Uruguay no hay reelección.

Pero nosotros creíamos que con Luis ya era suficiente. Álvaro no logró conquistar a la gente.

Hicimos tremendo gobierno. Buenísimo, pero no logramos transmitir eso. Y estamos todos con el corazoncito un poco roto todavía, porque no estábamos preparados para perder.

¿Pensaban que ganaban?

Creo que la mayoría sí, pero a costa de Luis. Y para la próxima tenemos que entender que no funciona así. Debimos haber salido con muchos candidatos y que la gente elija.

¿Cuánto pesan ahí los escándalos que hubo?

Creo que no mucho, los escándalos salpicaban directamente al presidente y la imagen del presidente fue impecable. ¿Por qué? Porque se hizo lo que se tenía que hacer. No estás curado de que te pasen cosas. Ahora, si tu custodio se manda una macana y vos lo echás, más no podés hacer. La realidad es que Luis, cada vez que se tuvo que tomar una decisión, la tomó lo más rápido que se pudo. Realmente la gente vota esperanza y nosotros no dimos esperanza.

¿Cuáles fueron los principales errores del gobierno de Luis?

Errores no se me ocurre uno ahora, sí creo que faltaron cosas. Faltaron cosas porque teníamos que gobernar con cinco partidos distintos y eso tampoco es fácil de manejar.

¿No faltó diálogo y coordinación en la Coalición?

Yo estaba en el Senado y teníamos todo los lunes coordinación, primero de la Coalición y después de la interpartidaria. En el Parlamento no pasó.

¿Y en el Ejecutivo?

No sé, se veía mucho a Luis dialogando uno a uno, que también es razonable porque los vínculos entre ellos no eran los mismos que con el presidente. Entonces el uno a uno tal vez hacía que fuera más presidencialista, pero se lograban más cosas.

¿Fue un forúnculo Cabildo para el gobierno?

Y… creo que en algún momento sí y en otros no.

Manejaron muy mal el tema de Moreira. Entiendo que se pueda haber equivocado Irene, porque uno no es todólogo, tiene asesores que dicen: “Esto se puede hacer”.

¿Por qué implosiona Cabildo?

Creo que el peor error de Cabildo fue que durante la mayor parte del periodo le pegó mucho al gobierno. Como que salió siempre muy confrontativo cuando podía tratar de marcar una diferencia, pero en el buen sentido. Se pega al Frente Amplio ahora y lo votaban porque no era del Frente Amplio. Creo que esto que hace ahora también le va a hacer mal.

Está cuidando su futuro puesto.

Y… capaz que sí, pero se está traduciendo en la extinción de Cabildo, porque hay una corrida de la dirigencia impresionante. Se le acaba de ir una agrupación en Artigas para el Partido Colorado.

Los partidos nuevos aparecen y desaparecen. ¿A qué se debe eso?

Los partidos políticos en Uruguay son muy fuertes. No por nada el Partido Nacional y el Partido Colorado son de los partidos más viejos del mundo.

El Partido Colorado está cada vez más desinflado.

Más o menos, votó bastante bien, llegó al 18 por ciento. Al Uruguay le gusta mucho la institucionalidad y estos partidos nuevos carecen de eso. El Partido Independiente es el que tiene más permanencia, pero no logran traducirlo en votos. Yo, si fuera Mieres, iría en algún lema con su propia independencia. Creo que sería más fácil votar a Pablo Mieres senador con Lacalle presidente que a Pablo Mieres presidente.

¿Sos coalicionista?

A priori, no. Capaz que me convencen. Creo que no es el momento, no estamos preparados para eso.

Para ganar una elección, el partido tiene que crecer. ¿Por qué no pensamos en cómo hacer que el partido crezca? Porque si el partido, en vez de votar un 28 por ciento, vota un 35, no necesitamos coalición. Si el Partido Colorado, de votar 18, vota 25, no necesitamos coalición. Eso es lo que tenemos que poner en el mensaje. Yo creo que una reforma electoral me parece mucho más necesaria.

¿Qué cambiarías?

Acumulación por sublema en Diputados, por ejemplo. Eso rompe con las estructuras de listas históricas. Genera oportunidades. Hay que acortar el proceso electoral, que es larguísimo. Es muy caro hacer campañas políticas, y eso hace que queden solo los que puedan pagarlas. La Coalición me parece una herramienta mucho más electoral circunstancial.

¿Por qué, con un “excelente gobierno”, no crece el Partido Nacional?

Vamos a ver cuando el presidente sea el candidato. Lo que pasa es que están disociados. Una cosa es el presidente y otra cosa es el Partido Nacional. El partido no logra enamorar.

¿Y cómo se logra eso?

Hay que tener varios espacios, lugar para que la gente pueda participar. Y cuando vos miras a la dirigencia tenés que poder decir que estás orgulloso.

¿Hoy no estás orgullosa?

No sé, depende en cada caso. El otro día vi la votación de la eutanasia y no me quedé conforme con un partido que no vota la eutanasia. No necesito que todos me representen pero no puede ser que en el partido no haya más que uno. No podemos estar siempre en contra de todo.

¿Por qué Bianchi siempre ha sido tan dura con Argimón?

Lo que pasa es que Graciela Bianchi es la antítesis de lo que es Beatriz Argimón. Entonces se genera esa situación. Beatriz es feminista y Graciela no. Piensan antagónicamente en la mayoría de los temas y eso genera resquemores constantes.

¿Operó Beatriz a favor del Frente Amplio?

¡Por favor! Trabajó a favor del país. Yo estaba en la cocina y vi cómo fue la primera vez en la historia que un vicepresidente y un presidente terminan como terminaron. Siempre del mismo lado, apoyándose, uno al lado del otro. Beatriz fue la vicepresidenta más fiel al gobierno que debemos haber tenido en los últimos tiempos.

¿No habla también de una subordinación?

No. Tienen una relación personal de mucho cariño, mucho tiempo de trabajo y creo que se supieron amalgamar y respetar durante cinco años. Y eso es importante.

¿Qué pensás de las personas que, como Bianchi, se cambian de partido?

La fe del converso, dicen. A mí me parece que hay que hacerlo, si no creyera en eso, mi partido seguiría en un 28 por ciento.

¿Cuándo das el paso al Frente? (Risas)

No tengo pensado hacerlo. Yo pienso en los que vengan.

¿No te gustaría ser mayoría alguna vez?

Por eso voy a trabajar por el partido. Creo que el partido tiene vocación de mayoría, hay que ir a buscar esa gente.

¿A veces no se pierde credibilidad? El ejemplo de Valeria Ripoll…

Creo que nadie cambia de opinión de un día para el otro. Eso es cierto. Yo no puedo pensar hoy una cosa y mañana otra en todos los temas. Esa te la llevo. Creo que uno evoluciona y cambia. Yo he cambiado. Y si no cambiás es porque sos un necio. Pero sí podés ir madurando viendo las cosas que pasan. Creo que Luis generó eso en mucha gente: mirá, no era tan malo. Ahora, eso tiene que llevar un proceso, es cierto. No es como que mañana a mí me llamen, me pongan de ministra del Frente y yo diga: “Toda la vida estuve de acuerdo”.

¿Cambiar de posición tan rápido es oportunismo?

No me parece fácil. Yo no puedo. Es bravo.

¿Cómo fue el Frente como oposición para vos?

Para mí fue durísimo. Hubo momentos muy difíciles en el Parlamento. Lo de las muertes evitables. Eso, para mí, no se hace. Hay legisladores que cruzaron líneas y otros que fueron muy dialoguistas. A nosotros nos encanta hablar de la institucionalidad, de los presidentes que se sientan en la misma mesa y mostrarle al mundo que en otros países no pasa. Pero eso no crece en un árbol. Eso se tiene que construir. En los temas más difíciles, creo que fueron muy duros en la pandemia. También es cierto que hubo muchos legisladores dentro del Frente que trabajaron para que las cosas salieran.

Igual se sostiene que se pudo hacer más, porque en un principio el gobierno estuvo al lado del GACH y después le soltó la mano.

La política está hecha para políticos. Vos podés ser muy especialista en determinados temas pero los técnicos tienen visiones que muchas veces son miopes por su especialidad. El político tiene que velar por muchos más temas. Y nos fue muy bien a nivel mundial. Lo que nos pasaba acá la gente de otros lados no lo podía creer. Un amigo que vivía en otro país me dijo: “¿Cómo que estás en un bar?”. Hacía hace seis meses que no podía salir de su casa. Como no lo vivimos, ni siquiera lo percibimos.

En un sentido filosófico, la política es para todos, no para los políticos exclusivamente.

Político puede ser cualquiera. Si no, mira Tabaré Vázquez: salió de La Teja y terminó siendo presidente. Ese es el Uruguay que nosotros queremos. Donde cualquiera puede llegar. Fue por el que trabajamos durante tantos años. Para que el hijo de un obrero pueda llegar a ser presidente.

¿Cómo están actuando como oposición?

Más o menos. Pero puede y debe rendir mucho más el partido.

¿Sirve este enfrentamiento por todo que algunos blancos tienen?

¿Quién se enfrentó con el gobierno hasta ahora? ¿Cuántas interpelaciones hicimos?

Las críticas y los comentarios; de Tribilín para acá, han dicho cualquier cosa.

Tribilín fue antes. Después Tribilín sacó a pasear al  Negro da Silva.

¿Si vos fueras la jefa de bancada del Partido Nacional, qué harías?

Yo interpelaría al gobierno una vez al mes. Ya hubiese interpelado a Negro cuando se le murieron siete personas en un día. La sensación de la población, según las encuestas, es que la inseguridad aumentó. Nosotros la bajamos todos los años y nos decían cualquier disparate. También tiene que haber una pauta que negocia y eso no hay. Ahora también es muy difícil. Hoy estamos al borde de aprobar el presupuesto y en la Torre Ejecutiva el presidente sale a dar una conferencia de prensa acusando al principal senador del gobierno de la oposición. Le tiró una estafa al gobierno pasado.

Pasa a la Justicia para que investigue.

No les interesa el vínculo con la oposición, evidentemente.

Lograron aprobar el presupuesto en muchos casos con 80 por ciento de los votos.

Eso pasa todo los períodos. Pasó hasta en la LUC, que no votaron el 60 por ciento de los artículos y después no los querían derogar.

Al Partido Nacional, cuando fue gobierno, no le interesó la oposición.

¿Según quién? Nosotros en el Parlamento teníamos todos los lunes una reunión. Luis recibía a todo el mundo. Lacalle Pou les llevó a la sede del Frente Amplio la reforma de la Seguridad Social. ¿Qué más quieren? ¿Que los nombre ministros? ¿Qué esperaba la oposición, además de que le llevara el proyecto antes de presentarlo? ¿Qué más había que hacer?

Nosotros tenemos que ser Carmelitas Descalzas y cuando el Frente es oposición nos han dicho de todo.

Bueno, hicieron muchas metidas de pata.

Lo del Presidente de ASSE no puede ser. ¿En serio creés que puede presidir bien ese organismo? Los tres organismos más grandes del Estado son: el Ministerio del Interior, la ANEP y ASSE. Y el tipo tiene trabajos de treinta horas semanales. No duerme. ¿Qué es lo que no hace? Algo no hace. Porque va a la Udelar, a la Española, a la Médica Uruguaya, a una clínica en Soriano a tres horas y media de Montevideo… O va en el helicóptero de la Fuerza Aérea o no sé cómo hace, porque a mí no me dan los tiempos. Entonces, no puede ser que sostengamos cualquier cosa. Hay que poner un límite.

No será ilegal, pero no es ético.

Yo creo que es ilegal.

No lo es para un abogado blanco amigo tuyo.

Él no dijo eso. Hay que leer el informe. Él no habló del caso particular. Yo leí el artículo. Y para mí ese artículo es clarísimo: no se puede. Salvo que sea docente. Lo cual me parece razonable. Si quieren pagarle más, que manden el artículo, que le paguen como a un ministro. A mí no me importa. Pero blanquealo. No podés tener a un tipo que no está efectivamente dedicándose a esto.

¿Sentís que ha perdido prestigio la interpelación, porque todos sabemos cómo va a empezar y cómo va a terminar?

Yo creo que la interpelación no va a funcionar para tirar ministros. Pasó muy pocas veces en el pasado y hoy no es para eso. Hoy es para poner en la opinión pública un tema. Y es un bombardeo mediático. Creo que si fuera realmente para lucirse, en vez de hablar cuatro horas, hablarían quince minutos. Porque en el mundo que vivimos nadie te escucha tanto rato.

Entonces los que han entendido un poco más hacia dónde va el mundo son los que hablan mucho menos pero más contundente. Para mí la interpelación es una excelente manera de poner los temas para que la gente los conozca. Porque a la gente no le importa.

¿A la gente no le importa la política?

Le importa la política, no siempre los temas que hablan los políticos. A la mayoría de las personas no le importa el presupuesto porque son cuatrocientos artículos de temas que en general son muy complejos. Entonces hay que entender que hay que legislar y también hay que estar mucho más cerca de lo que la gente cree y quiere. Una interpelación de catorce horas no tiene sentido.

¿Cuánto pesan los lobbies en la política?

Yo creo que no mucho. Todos los políticos escuchan y reciben gente todo el tiempo y eso me parece que los hace mejores, no peores. Pero no tanto los lobbies empresariales.

Empresariales, sindicales, de minorías, grupos de amigos o hermanos. Estamos llenos de corporaciones.

Creo que pesan poco o mucho dependiendo de cuáles son tus intereses, porque a mí me puede venir a ver el lobby de los evangélicos y no me va a mover la aguja. Entonces, por más que venga lo que venga, vos tenés tus ideas y tus principios.

¿Pero las ideas y los principios no financian campañas?

No, es verdad. Pero yo no creo que nadie se venda al vil precio de la necesidad en Uruguay.

¿Ponés las manos en el fuego?

Por todos no, pero la mayoría creo que no. Tenemos un sistema político bastante transparente.

¿Te parece?

Yo creo que sí, en términos generales.

Nadie dice nunca de dónde saca la guita para la campaña.

Es verdad. Estoy de acuerdo. Pero yo lo que veo es que nadie recibe plata a cambio de.

¿Los que dan plata lo hacen por altruismo?

No, pero los empresarios ponen plata en los tres partidos. ¿Por qué lo hacen? Evidentemente, los gobiernos pasan, las empresas quedan. Siempre son las mismas, las grandes.

¿No es hora de transparentar el tema del financiamiento de los partidos políticos?

Yo estoy de acuerdo con el financiamiento público y campañas más cortas. Hoy en día, para hacer una campaña, tenés que tener mucha guita. No es fácil hacer política, y es muy caro. Es verdad que hay gente que te apoya porque te quiere, te presta un local porque son amigos, pero no hacés patria con eso. Por eso hablo de la reforma electoral necesaria, porque si no, es imposible.

¿No hay riesgo de que se meta el narcotráfico?

Siempre hay riesgo, pero creo que en este país es muy difícil.

¿La izquierda copó el feminismo?

La izquierda se cree dueña del feminismo y no es así. Y además hoy les está haciendo mucho daño al feminismo y a las mujeres porque se han radicalizado tanto. La propia organización de la marcha lo que intenta es excluir. Si ponen: por un gobierno sin no sé qué. Y gobierna el Partido Nacional y la Coalición Republicana. ¿Acaso no hay mujeres feministas en la Coalición Republicana? Pero yo soy feminista. Me considero feminista.

¿Dejaste de ir a las marchas?

Yo sí. No quiero ir a un lugar donde me hagan sentir menos por ser mujer de la Coalición. Una marcha que tiene que ser inclusiva, que tiene que unirnos a todas y nos divide, porque ponen por encima al Frente Amplio, sobre los derechos de la mujer. Y eso es lo que está mal. Eso no se puede hacer. Y eso es lo que termina rompiendo y hace lo que generan esos de Varones Unidos. Porque con el 80 por ciento de los otros es mucho más fácil negociar y entender.

Dentro de los blancos no tan fácil.

En todos lados es difícil. Hay algunos que lo tienen procesado, por más que lo odien, porque la diferencia es que los frenteamplistas lo odian y se la fuman, y los nuestros lo odian y no se lo fuman tanto. Pero a ninguno le cae muy simpática la situación. Creo que eso de radicalizar lo único que hace es dividir, y que pierda fuerza la causa, cuando en realidad la causa es mucho más grande que eso.

¿Cómo ves el tema de las tribus y las identidades? ¿Manejás el lenguaje inclusivo?

No manejo el lenguaje inclusivo. Lo uso en realidad como chiste.

¿Se jerarquiza a determinados grupos minoritarios con demasiado énfasis?

Yo creo que es relativo. Por ejemplo, en Uruguay el porcentaje de población negra es muy chiquito; sin embargo, la mayoría de la población negra es muy pobre. Entonces hay que tomar políticas públicas para que eso deje de pasar. Acá las políticas públicas se resuelven metiéndolos en el Estado. Y parece que así está resuelto el problema. No funciona así. Vos mandás discapacitados a los organismos públicos y los tratan horrible. Yo lo viví en Primaria. Tenés que hacer leyes, y hay que preparar a la gente para que las pueda ejecutar. No podés tirarlos a la bartola. Estoy de acuerdo con cuidar a las minorías. No todas, porque capaz que hay minorías que no lo necesitan.

Leyes de papel que no se cumplen.

Exacto, llenos de leyes de papel. Hay que tomar el Estado por asalto y cambiar.

Estuvieron cinco años y no hicieron nada.

Hicimos un montón de cosas. Bajamos la cantidad de funcionarios públicos. Uno de cada tres no entraba.

¿Es viable hacer política de Estado en algo?

Yo creo que sí. Pero no sé si están dadas las condiciones. En la política de Estado la responsabilidad siempre la tiene el gobierno. ¿Quién puede negociar en el Senado desde el Frente Amplio con credenciales como para tender puentes?

Andrade. (Risas)

Sería un buen hombre. No le quedó al Frente un dialoguista de la primera ola. No tiene. Por eso es muy difícil, porque vos tenés que generar confianza.

No tiene uno de esos hoy en el Senado, que pueda tener las credenciales para sentarse con la oposición  y decir: negociemos.

¿Qué reforma del Estado harías vos?

Bueno, el Estado hay que reestructurarlo todo. Creo en el presupuesto base cero. Hay que agarrar los presupuestos reales de los organismos públicos y revisar hasta la última gota, porque está lleno de ineficiencias por todos lados. La gente dice: hay que dar, pero el Estado es una cosa finita que se nutre de la plata que sale de tu bolsillo. Está bien, hay que dar, pero hay que priorizar. Ahora no se te puede estar fugando plata por todos lados y no te das cuenta o no podés hacer nada para cambiarlo. Para eso hay que profesionalizar los servicios. Y no hay que empezar por los chiquitos. Hay que empezar por los grandes, porque son los que más pueden generar mejora de recursos.

¿Cuáles son los grandes?

ASSE, el Ministerio del Interior, la ANEP, tenés de todo. Hablás de tocar un funcionario de la ANEP y es un escándalo. Yo trabajé ahí. Si habrá tela para cortar…

Hay mucho ñoqui.

Es un gran generador de ñoquis la ANEP. Es un organismo muy político. Porque vos te podés matar haciendo las cosas bien y vienen y te entierran en el peor subsuelo del mundo.

¿Tenías militancia sindical?

Tuve, saqué lista en Primaria en una época. En Montevideo perdimos 3 a 1 con Fernando Pereira. No está mal. Lo que pasaba es que en el interior nos llenaban las urnas de votos. No teníamos representantes en esa época en el interior. Y además tiene un porcentaje altísimo de votación en el interior.

¿Por qué los blancos militan tan poco a nivel sindical?

Voy a parafrasear a Tabaré Viera. Los blancos en los sindicatos somos pocos y nos tratan muy mal. Lo que pasa es que el blanco es de por sí aguerrido y no anda con vueltas, no le gustan determinadas cosas. Tiene una personalidad muy blanca. No digo que no haya, hay pocos. Y a veces uno no se siente del todo cómodo. Yo lo pasé. Peleas contra monstruos muy armados.

Empezaron con la Secretaría de Asuntos Sociales otra vez. ¿Le van a dar bola?

Creo que la Secretaría no es solo para ir a meterse a los sindicatos. Cuando tenés un blanco en algún lado lo que podría hacer el partido es intentar apoyarlo.

Hay una mentalidad en el uruguayo en general de no cambiar, de “siempre se hizo así”.

Eso es muy de empleado público, No se usa más. Es viejo. Hoy las empresas buscan otras cosas. De hecho, se está viendo.

Los empleados del puerto diciendo la consigna: “Acordar no innovar”.

Hay una crisis sindical de representatividad. Pero yo creo que hay que innovar.

¿A vos no te rechina como blanca que reelijan a Albisu o que Valentina Dos Santos vuelva al Partido Nacional?

A mí me rechina, creo que no es la manera. Pero no creo en las proscripciones eternas.

¿No te rechinaba Sartori?

Al principio, puede ser. Sartori entró en el sistema en un momento y el sistema lo atacó para que se vaya. ¿Por qué? Porque no iba al Senado las dieciséis horas que era necesario para ser digno de un partido político tradicional de este país. Yo creo que un montón de proyectos de Sartori estaban buenos, y le podían dar una diferencia a Uruguay. Presentó varios.

Pero como nosotros no lo entendemos a Sartori y trae temas que nadie conoce, porque conoce gente con la que se mueve en los negocios…

¿Y los otros casos que te nombré?

Cuando lo de Valentina, estaba en el Directorio y cuando anunciaron que volvía, pedí explicaciones.

¿Te las dieron?

No, me dijeron que en realidad no se discutían las afiliaciones porque afiliarse podía cualquiera. Y que ya había cumplido su condena. Tampoco creo que Valentina tenga que ser condenada para toda la vida. Hubiese esperado que haya un informe de la Comisión de Ética del partido que la hubiera citado a Valentina. Que le pregunten qué cosas está haciendo para que eso no pase más, porque yo creo que Valentina debe haber cambiado a raíz de lo que pasó.

Ahora lo hace más discretamente.

Más ordenado y más legal. Pero a mí me hubiese gustado que Valentina hubiese venido a explicar cómo está trabajando Artigas para mejorar determinados temas. Ahora, la realidad es que la gente le llenó la urna de votos. Yo no puedo juzgar mejor que la gente que vive en Artigas, que elige su representante.

¿El clientelismo es bueno para la política?

Yo no creo en el clientelismo y no creo que sea la razón por la cual la gente te vota. Porque le diste un laburo y se le terminó el amor por la política. No creo que el clientelismo sirva para ensancharse políticamente. Creo que la gente vota lo que quiere votar y después le importa un huevo si le diste un laburo. Nosotros le dimos una casa a una mujer y se la agradeció al Frente Amplio. Ahí te demuestra que el clientelismo no sirve de nada, tenés que hacer lo que está bien sin mirar a quién.

¿Leés mucho?

Leo, pero no soy gran lectora. Ahora estaba leyendo el libro del príncipe Harry.

¿Mirás series?

Miro series pero nunca hago una sola cosa a la vez. Miro una serie y cocino, me gusta mucho cocinar.

¿Qué vas a hacer con ese grupito GANAS?

Hicimos una reunión y éramos trece. La intención es generar un espacio.

¿No entiendo por qué no se unen? Uno es más wilsonista o más…

Eso está pasado de moda. Soy wilsonista, tengo cosas que me gustan del herrerismo.

Vos sos luisista.

No. Es mi líder. Pero yo soy blanca. Me parece que lo mejor es lograr una conjunción de un montón de cosas. Y cada uno es hijo de su tiempo. Yo no puedo rememorar las ideas de Wilson ahora y pensar que la reforma agraria es la mejor opción. Yo, la verdad, estoy buscando un espacio donde todos podamos conversar y concretar cosas.

¿Qué hacemos con las drogas?

Hay que meterle, hincarle el diente. No soy especialista en el tema. Me preocupa. Creo que hay que darle una lucha frontal de verdad al narcotráfico. No hay que boludear. Lo dejamos entrar en un montón de lugares y después es difícil sacarlo. Yo creo que no se negocia con narcotraficantes. Hay que hacer mucha más campaña, sobre todo lo que implica el consumo.

¿Consumís algo?

Fumaba cigarros. Dejé de fumar y ahora tengo un vapeador que me saca la ansiedad, que en algún momento lo quiero dejar. Consumo alcohol. Un poco más de lo normal, tal vez. Soy buena consumidora. Las drogas duras me dan miedo. Tampoco juzgo al que consume alguna cosa. O sea, no soy radical, pero creo que hay que trabajar más sobre la campaña.

¿Qué harías vos en educación?

Yo pondría alguien que sepa de educación a trabajar en los programas y en la parte académica. Sacaría a los docentes. La educación, no pude estar en manos de los docentes. Es el principal error y es el principal trancador de políticas públicas. Tendría un planeamiento educativo, un área donde se trabaje. Sacar a los docentes es trabajar contra el corporativismo docente que existe. Y después creo que hay que trabajar en la gestión. Porque lo primero que tiene que ser una escuela es linda, cómoda amigable, un lugar de pertenencia. Hay que llevarlas a tiempo completo de verdad. Con tiempo completo en serio. Y no es tan caro, porque vos tenés la mitad de las horas pagas y lo que te falta son tareas extracurriculares, que es lo que necesitan los niños: pertenencia en el lugar educativo. Pero las escuelas tienen que ser Disney. Si no son Disney, no lo vas a lograr. Tenés que tener deporte, por ejemplo. Tienen una clase de gimnasia de una hora, una vez por semana. Eso no es nada.

Hay canchas y clubes.

Alrededor tenés canchas por todos lados. Tiene que ser un lugar de cuidado de los niños. La escuelita tiene que estar abierta siete y media. Si entro a  trabajar a las ocho, tengo que poder dejar a mi hijo un rato antes.

Los CAIF tienen que funcionar de otra manera.

También, pero los CAIF funcionan bastante bien.

Tienen horarios cortos.

Debería ser norma que todos comieran en la escuela.

Yo creo que lo mismo. Pasa que debería ser norma que las escuelas fueran doble horario en todos los casos, una escuela que sea hasta las cinco de la tarde.

Pero eso facilita incluso el tema del trabajo de los propios padres.

Sin duda. ¿Quién labura cuatro horas? ¿Quién los va a buscar? Y eso hay que trabajarlo y no es tan caro.

Necesitamos imaginación y planificación.

Yo creo que el tema son las corporaciones. Se oponían al Plan Ceibal.

Se oponen a todo. Pero es normal eso en todos los corporativos, en general son así. Primero me opongo. Ante la duda, oponerse.

¿Universidad de la Educación?

No entiendo por qué no está dentro de la Udelar. No entiendo la diferencia. Creo que mi partido está en contra. No tengo idea por qué. Si no, empecemos a sacar cosas de adentro de la Udelar, todo lo que no nos gusta.

¿No hay que cambiar la Universidad de verdad?

Yo creo que sí, pero yo no fui ahí. Por algo no fui.

¿Vas a ser diputada?

Voy a intentarlo. No es lo que más me gusta. Soy mucho más ejecutiva que parlamentaria. Pero la realidad es que, si no lo intentás y no tenés el banquito… A mí me gusta mucho más el Ejecutivo, me divierte mucho más.

¿Cuál es el lugar soñado de laburo para vos?

A mí me encantaría, por ejemplo, el Ministerio del Interior o el Ministerio de Vivienda. Toda la parte de vivienda me encanta. Creo que hay un porcentaje de gente que no está siendo considerada para poder comprar una vivienda. Y sistemas que no se consideran por los mismos corporativismos que hablamos hace un rato, pero de la construcción. O sea, hoy en día es mucho barato construir una casa de madera, y no hay manera, porque el SUNCA no quiere. Y bueno, amigo, acá tiene que haber lugar para todos, no van a dejar de construir edificios, pero tenemos que abrir la cancha porque tenemos un problema habitacional, y tenemos que solucionarlo.

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