WONG KAR WAI NO DECEPCIONA CON ‘BLOSSOMS SHANGHAI’
Éramos muchos los que esperábamos con ansias el regreso de Wong Kar Wai, reconocido cineasta chino que, luego de una notoria pausa en su carrera de diez años, volvió a la actividad con un proyecto distinto: una novela para la televisión que adapta un popular libro local, Blossoms. Es un proyecto atípico para el director, ya que marca la primera vez que realiza un producto directamente pensado para la pantalla chica, con 30 capítulos que, luego de su exhibición en televisión abierta en su país, comienza un también atípico recorrido internacional, aquí de la mano del streamer MUBI que promete sacar 10 capítulos por mes — lo que la acerca más al tratamiento que suele tener una serie convencional que al de una novela.
Blossoms Shanghai se ambienta en la década de los ‘90 para contarnos la historia de Ah Bao, un hombre misterioso y rico que, en el primer capítulo, es misteriosamente atropellado y dado por muerto en la calle Huanghe, lugar en donde se congregan todos los ricos y famosos de la época. A partir de ese accidente, el primer capítulo toma un acercamiento que lo convierte casi en una serie propia: la investigación policial en donde se revelan los distintos vínculos, comerciales y personales, de este hombre y el misterio sobre quién pudo haber atentado contra su vida. Es un recurso interesante que, sin embargo, no dice demasiado sobre lo que pasará después, ya que no solo se resuelve esa incógnita con relativa facilidad sino que la trama luego pasa a centrarse en los negocios de Ah Bao y un retrato del boom del mercado bursátil chino en la última década del siglo pasado.
Ese arranque, tal vez, es otro intento del realizador por darle una suerte de vuelo cinematográfico al asunto, ya que narrativamente la serie sigue, a partir del segundo capítulo, una evolución lineal apenas traicionada por algún juego temporal que siempre llama la atención. De todas formas, más allá de tener que seguir un esquema plenamente televisivo y propio de la novela (la necesidad de llenar la trama de diversos personajes para aportar conflictos que justifiquen la duración del producto o den descanso a la trama principal, cierta tendencia a la sobreexplicación en los diálogos o incluso en la repetición de algunas situaciones) Blossoms Shanghai interesa por la riqueza en matices de sus protagonistas, que continuamente sorprenden al espectador sin resultar sus decisiones forzadas o exageradas, y la exploración impactantemente detallada de la vida y las costumbres de la ciudad china en los ‘90, tomándose su tiempo para explicar el contexto social y económico en el que se mueven los personajes. Estos primeros diez capítulos funcionan como un primer acto, concentrados mayormente en los avatares económicos de Ah Bao y sus diversas formas de conseguir lo que quiere, balanceándose en una delgada línea entre lo aceptable y lo directamente ilegal, a la vez que se abre un abanico a su alrededor para detallar el juego de influencias que se realiza en la mencionada calle principal, en donde cada lujoso restaurante alberga a las personas más ricas de Shanghai.
Pero más allá de cualquier concesión televisiva, es Kar Wai quien aporta una visión puramente cinematográfica. La fotografía es exquisita y está llena de esos pequeños detalles visuales marca de la casa, los cuales los fanáticos seguramente reconocerán. También se destaca un notable apartado sonoro, con canciones que aportan a la atmósfera de misterio y refinación del protagonista, y un diseño de producción en donde se nota que estamos ante una producción con muy buenos recursos al conseguir una esmerada recreación de época que atrapa a la mirada entre las marquesinas de neón de los restaurantes y la vorágine del mercado de comercio, cuyo edificio juega un papel fundamental en la historia.
Más allá de su forma televisiva, el contenido no le es ajeno a este director, reconocido internacionalmente por lo que podrían llamarse sus dos facetas: por un lado, un cine romántico y profundamente sutil, en donde se sitúa Con ánimo de amar, su película más reconocida, y por otro, la visión poética aunque descarnada de la violencia criminal en Hong Kong, expuesta en cintas como As tears go by y Fallen angels. Kar Wai, surgido en el boom del cine hongkonés de los ‘80, se movió inicialmente por los terrenos de otros notables realizadores de acción de la época como John Woo, aunque su estilo era decididamente más pausado e introspectivo, creando así una marca propia que se adentraba en el mundo del crimen para mostrar la soledad y la falta de dirección de una juventud melancólica, perdida y con escaso interés en las cosas que pasan a su alrededor.
Esa marca también fue consolidada por el notable trabajo del director de fotografía Christopher Doyle, quien entendía a la perfección la curiosa mirada de Kar Wai y presentaba al público una imagen muy particular, con encuadres decididamente innovadores, colores saturados que ofrecían una visión única de Hong Kong y un acercamiento visceral a sus personajes. MUBI también ofrece, junto al estreno de esta serie, un ciclo sobre el cineasta que tiene las películas mencionadas y otras que han cementado la fama internacional de su autor, como Chungking express, brillante bifurcación cinematográfica en donde dos historias sin conexión van revelando un universo emocional compartido, o Happy together, intenso drama sobre dos hombres cuya relación, ya de por sí difícil por sus constantes peleas, se deteriora de forma definitiva cuando viajan juntos a Argentina.


