Pienso que no sé si la humanidad va a vivir más feliz o no. Lo más importante para las sociedades que se vienen es el conocimiento. El recurso inagotable de hoy es el conocimiento. Pero hemos llegado tarde como sociedad, como país… muy tarde. A veces lo que me angustia es pensar si no será demasiado tarde y esa es mi humilde angustia existencial. Si no somos capaces de generar los recursos, un país relativamente ordenado, capitalizado, sostenible en el largo plazo… generar recursos para invertir en la cabeza de nuestros muchachos, calificando la productividad real y potencial de los que van a venir luego de nosotros. A nuestros descendientes les queda un camino parecido al de África. Este presente tiene que resolver semejante desafío. Si lo logramos o no, la historia lo dirá. Yo lo he llamado como el “país agrointeligente”. Lo que quiero decir es que el país necesita una gran especialización. Es entender lo que significa la biología jugando en profundidad en el marco de esta región que es la última reserva agrícola que le queda a la humanidad. No seguir vendiendo atados de troncos o carne en el gancho, sino para afinar en ese mundo inagotable que es el avance de la biología. Esto tiene un montón de soportes, de cosas paralelas a desarrollar, porque no puede haber sustentabilidad con sobresaltos financieros, con desequilibrios. Necesita una cultura, incluyendo desde una Universidad que se tiene que remozar hasta todo un sistema económico que lo haga posible. La dejo por ahí.
VOCES Nro. 68 – marzo 2006
Cuando pienso que me voy a morir tiendo la capa y me acuesto a dormir… Pertenecemos a una izquierda que tiene reminiscencias y a veces cae en la liturgia de las palabras. Ser de izquierda significa el intento de cambiar generosamente hacia el porvenir las sociedades en las que nos toca vivir. Y en el fondo sos de izquierda porque a pesar de todos los pesares crees en el hombre, no tenés una visión negativa de él. ¿Qué te quiero decir con esto? Que unos lo podemos llamar de una forma, otros de otra, pero la estabilidad financiera, económica, la disciplina fiscal, le mejor redistribución del ingreso, el estar en condiciones para hacer frente a la sociedad del conocimiento, ¿adónde apunta? A mejorar la vida del hombre.
Yo no tengo la bola de cristal, pero uno trata de atemperar la barbarie, desarrollar la civilización y promover un cuadro de valores positivos. Si me preguntás en un sentido filosófico, te digo que el hombre es un bicho violento, antropológicamente violento y si no, observá todo el panorama de la historia humana. ¿Qué mitiga esa violencia? El desarrollo de valores de la civilización. Eso lo llamo izquierda. A eso le llamo pautas de liberación nacional. ¿Cuándo seremos más libres? Cuando no tengamos deuda y manejemos recursos propios.
VOCES Nro. 68 – marzo 2006
Yo creo que si la verdad es esquiva, no es única, es obvio que hay que tener matices. Y tenemos matices. Lo que importa es la honradez que ponemos y qué es lo que perseguimos. Si el matiz es la búsqueda aviesa de un perfil a los efectos de ser diferentes, eso es perverso, eso es politiquería ordinaria; si la expresión de esos matices son las cosas que realmente uno ve distintas, eso es enriquecerse.
VOCES Nro. 68 – marzo 2006






