Se acaban de editar dos libros que tienen a dos mujeres como “hacedoras”. Carolina Sendic repasa la historia y su vínculo con su padre Raúl Sendic. Y, por otro lado, Isabel Allende comparte sus secretos de escritura.
“Mi padre Raúl Sendic”, de Carolina Sendic (Fin de Siglo)
“Yo tenía 15 años. Quince años aguardando, sin saberlo, esa noticia; esperándola sin esperar. Por eso, cuando partí con aquellos dos extraños rumbo al encuentro de mi padre, no sentí júbilo ni temor, sino una calma profunda y extraña, como si todo ya estuviera escrito, como si cada paso me hubiera sido marcado desde antes. Era el 22 de noviembre de 1985.”
Así comienza el relato de un reencuentro: el de una hija adolescente con un padre recién liberado después de trece años de prisión y tortura como rehén de la dictadura uruguaya.
Desde Cuba, Francia, Suiza y Uruguay, la narración de Carolina Sendic nos va revelando a su padre a través de lo cotidiano y en su lado más humano: el hombre austero y curioso, de humor singular y profunda ternura, que aprende sobre la marcha los pormenores de la paternidad después de tantos años de ausencia. La historia política funciona como telón de fondo de una experiencia profundamente íntima: la construcción de un vínculo marcado por caminatas, conversaciones, silencios, cuidados y afectos compartidos.
El texto se enriquece con testimonios de quienes lo conocieron y acompañaron —Guillermo Chifflet, Henry Engler, Mario Benedetti y Eduardo Galeano, entre otros—, y con un fascinante conjunto de fotografías y cartas inéditas. En palabras de Samuel Blixen: «El libro construye otro Sendic, que completa el que conocemos y que lo perfecciona en otro costado de su conocida humanidad. Ese Bebe imprevisto emerge del relato cuando padre e hija se abandonan, sin prisas y sin apuros, al rescate de una vivencia que debía haber comenzado quince años antes y que el destino interrumpiría muy poco después».
Así, estas páginas rescatan a un hombre alejado del bronce de su leyenda —vulnerable y coherente, dulce y astuto, exigente y reflexivo—, para tejer una historia acerca de la memoria, la dignidad, la resistencia sin odio y la posibilidad de reconstruir lazos después del horror.
Carolina Sendic. Formada en la Escuela Nacional de Arte de La Habana, donde entre 1982 y 1990 se especializó en Danza moderna, continuó su instrucción en el Instituto Superior de Arte de la capital cubana, en la sección Coreografía. A mediados de los años noventa se instaló en París para profundizar en el lenguaje contemporáneo en la Schola Cantorum, bajo la dirección de Karin Waehner, y obtuvo la licenciatura en Danza contemporánea (sección Coreografía) en la Universidad René Descartes (París v). En 2003 recibió el diploma de Estado como profesora de Danza, también en la capital francesa.
Desarrolló una intensa carrera internacional como bailarina en compañías de referencia como Retazos, dirigida por Isabel Bustos (Cuba), Les Passagers, bajo la dirección de Philippe Riou, y la compañía Karine Saporta (ambos coreógrafos franceses). Su versatilidad la llevó a participar en giras mundiales junto a artistas de renombre como Céline Dion y Mick Jagger, y durante siete años integró diversos programas de variedades en la televisión francesa.
Como coreógrafa, creó y dirigió espectáculos durante más de una década, presentados en escenarios de Japón, Alemania, Emiratos Árabes, Suiza, Croacia y España, entre otros países. Apasionada por el movimiento y su infinita capacidad de transformación, amplió su universo corporal a través del método Pilates, disciplina en la que se convirtió en formadora de profesores en París, integrando conciencia, precisión y fluidez, herencia de un recorrido artístico marcado por la búsqueda, el rigor y la expansión constante.
“La palabra mágica. Una vida escrita”, de Isabel Allende (Sudamericana)
La palabra mágica es mucho más que una guía de escritura, es una conversación. Isabel Allende comparte los triunfos, errores y aprendizajes que los desafíos y las alegrías le han brindado a lo largo de los años. A partir de sus propias vivencias, este libro es una clase magistral para todo aquel que desee iniciar su propio viaje literario.
«La literatura es mágica: armar una historia es un proceso misterioso, orgánico, instintivo. Al escribir entro en la dimensión de los sueños, la intuición, las premoniciones; debo rendirme y dejar que los personajes hagan lo que tienen que hacer y que la historia se cuente a sí misma. Paso la mayor parte de mi tiempo sola y en silencio, como un monje en su celda. Escribir es como meditar. En la soledad recuerdo, escucho voces, tengo visiones. Mientras más callada estoy, más oigo y más veo. En el silencio de la escritura a veces me visitan espíritus —¿o serán las musas?—. Lo siento como un roce en la nuca. Al escribir me transformo en médium. La escritura para mí no es una opción, es una adicción». Isabel Allende



