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EL PENSADOR Por Antonio Pippo

EL PENSADOR  Por Antonio Pippo
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Hay un buen cuento. Es viejo, pero hoy sirve.

Dos borrachos en el mostrador. Uno, apoyando la cabeza sobre los brazos, dice:

-No puede ser que le hagan esto a González… ¡Un hombre de bien! Pregunta y le dicen cualquier boludez… ¡A González, te das cuenta!

Levanta la cabeza y mira al compañero: -¿Qué pensará el pobre González?

El otro balbucea:

-Pero… ¡Si González sos vos!

El que había discurseado lo mira y le espeta:

-¡Es que hablás tanto que me confundís…!

Yo, y supongo que otros ciudadanos, estamos como González, pero frescos. Nos hablan tanto los políticos que la confusión es catedralicia.

Y todo porque queremos saber cuáles son, en detalle, los programas de gobierno de los partidos que aspiran a gobernar.

¿Qué los han editado en prolijas ediciones? Verdad. Aunque hay dos problemas.

Primero, no están a la mano ni en cualquier parte. Conseguirlos exige una operación de inteligencia. ¿Por qué no los hacen más accesibles a cualquier mortal?

Segundo, son puros enunciados; la expresión simple y muy sencilla de una idea. Tan breve y sencilla que podríamos llamarlos telegramas.

¿Ejemplos, lector?

“Vamos a abatir el déficit fiscal”. ¿Cómo? “Primero, achicando el tamaño del Estado”. ¿De qué forma? “Hay posibilidades de ahorro en la gestión pública”. ¿Cuáles?

Si usted, amigo, encuentra respuestas que pueda entender hasta Piñón Fijo, le juro que le pago un asado.

Hay más: “El país necesita aumentar sus ingresos, pero nos comprometemos a no subir los impuestos”. ¿Quiénes son, Mandrake? “Es posible que haya que hacer algún ajuste por la situación general”. Caramba…, si no aumenta la carga tributaria, se exonera de todo lo imaginable a la más grande inversión extranjera y encima el país pone miles de millones de dólares –que salen de nosotros, los nabos de siempre -para que venga, ¿cuál será el acto de magia que no aumente lo que pagamos mes a mes, ahuyente la idea de shock o política gradual de ajuste y no pida préstamos internacionales que serían iguales a un pisotón sobre una uña encarnada?

No lo sabe ni el gaucho payador, que tiene a mano miles de frases de ocasión, sacadas de libritos de auto ayuda.

Hay decenas de ejemplos y la cuestión, al cierre de la lectura de propuestas partidarias, es siempre la misma; sobre inflación, dólar a futuro, desempleo, educación, seguridad, salud, jubilaciones y cuanto se nos ocurra, si apartamos dogmas militantes, fanatismo e ignorancia por un momento –igual de complejo a probar la existencia de Dios-, al cerrar los programas la respuesta seguirá siendo enunciados y más enunciados.

La forma en que pasarán a hechos –adivinó, lector- no se sabe.

Se les puede creer aunque sean mentiras, o cambien de dirección tras el acceso al poder, o se puede dudar de ellos pese a que quizás contengan verdades.

No fue un filósofo, sino un etólogo, Franz de Wall, quien dijo que Maquiavelo describió las manipulaciones de príncipes y papas, lo esencial del poder en ese tiempo, y cayó injustamente acusado de justificar todas esas prácticas, cuando su pecado fue creer que algunas podían ser necesarias.

Estamos rodeados de Maquiavelitos, aunque algunos no lo sepan o, tal vez, en sólo se le parezcan y en su interior no quieran serlo.

No bastan la radio, la televisión ni las páginas partidarias para exponer lo que dicen que harán. Por un lado está lo escueto de esa comunicación y por otro, la incomprensión ciudadana.

Quiero decir, además, a nombre de los ciudadanos con capacidad de libre pensamiento crítico, que cada semana queda la impresión de que somos menos.

Ah, sí, lo olvidé. Estamos en plena campaña por votos.

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Antonio Pippo Tiene 58 años de trabajo en el periodismo. Ha trabajado en todos los canales de TV del país, abiertos y por cable, menos VTV; ha trabajado en casi todos los diarios, semanarios y revistas (los que se han editado y los que aún se editan en el país); ha trabajado como columnista en varias radios. Ha sido docente de comunicación en la Universidad  ORT. Ha publicado seis libros. Ha dictado charlas y conferencias en la capital y diversas ciudades del interior sobre temas de periodismo. Fue productor general y co protagonista de un espectáculo de tango que se presentó en el país durante diez años, cerrando ese extenso ciclo el año pasado.