Home Música “El saxo es muy versátil y aparece en todo tipo de música”.
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“El saxo es muy versátil y aparece en todo tipo de música”.

“El saxo es muy versátil y aparece en todo tipo de música”.
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El músico Gustavo Villalba participó este fin de semana del Cuarto Encuentro Internacional de saxofones. Participaron artistas nacionales y de Argentina, Austria, Bélgica, Brasil, Costa Rica, México y Estados Unidos. Villalba es integrante de la agrupación Saxofones por cuatro y contó a Voces cómo fue su carrera y su vínculo con el instrumento.

 

La Asociación Uruguaya de Músicos, la Cooperativa de Trabajo Artístico, (COOPAUDEM) y su Escuela de Música llevaron a cabo estos días el cuarto Encuentro Internacional de Saxofones. Este evento brindó no sólo una serie de conciertos sino también talleres y clases magistrales dictadas por algunos artistas participantes. Estos talleres estuvieron a cargo de los profesores Florian Fennes (Austria), Anna Witko (USA), Preston Duncan (USA), Alain Crepin (Bélgica), Carlos Gontijo (Brasil) y Sofia Zumbado (Costa Rica).

Uno de los participantes locales del festival fue “Saxofones por Cuatro”, una agrupación surgida en 2002 que apostó a tocar un amplio repertorio con base en el jazz y el tango. Tienen un camino recorrido con numerosas actuaciones en varios festivales de jazz (Colonia Jazz Weekend, Jazz a la Calle de Mercedes, Festival de Jazz de Cinemateca 2007, Festival de jazz organizado por el SODRE y el Festival Internacional de Jazz de Mar del Plata). También participaron del Festival de Música de Córdoba (Río Cuarto). El grupo ha realizado, además, conciertos didácticos en escuelas públicas y privadas de nuestro país.

Gustavo Villalba, integrante de Saxofones por cuatro, nació en Las Piedras. Se inició en la música en la banda del profesor Jorge Rivero, con unos instrumentos de viento donados. Luego estudió saxofón en la Escuela Municipal de Montevideo con Jorge Bingert, improvisación con Alberto Magnone, Diego Porchile, Carlos Lastra (Argentina), Ricardo Cavalli (Argentina) y Alfredo Monetti (Uruguay). Se ha desempeñado como solista al frente de la Orquesta Sinfónica del Sodre y ha integrado la Orquesta Municipal de Canelones. Es docente de saxofón en la Escuela Municipal de Música de Montevideo y la Orquesta de UTU. Fue becado por FONAM para estudiar improvisación en música popular en Buenos Aires con el saxofonista Ricardo Cavalli y Carlos Lastra, y por SUDEI para realizar estudios de perfeccionamiento con Alberto Magnone. Formó parte por tres años del grupo estable del Hot Club de Montevideo.

¿Cómo comenzó tu camino musical con el saxo en Las Piedras?

En la época del liceo estaba vinculado a una banda musical. Ahí estaban Los Crespo, unos músicos que se fueron para Alemania. En el liceo hubo una donación grande de instrumentos y ahí me acerqué al saxo. Me puse a estudiar y al principio no lo veía como un posible trabajo, pero luego se fueron dando varias cosas y hoy es a lo que me dedico. Con aquella banda estudiantil viajamos bastante y luego me vine a la Escuela Municipal en Montevideo. Entré a la Banda Municipal de Canelones, me recibí y di clases en el Conservatorio. Trabajé en la Escuela Municipal y toqué con mucha gente. Pero todo arrancó ahí, cuando tenía 13 años.

Visto de afuera, el saxo parece un instrumento complejo de dominar, ¿cómo fue en tu caso el proceso de descubrir sus secretos?

Primero fue muy amateur, copiando sobre discos. Escuchando mucha música que tuviera mucho saxo. Sobre todo mucho jazz. Igualmente, el saxo es muy versátil y aparece en todo tipo de música. Desde el candombe, el folclore o la música clásica. Si aprendés a hacerlo sonar podés cambiar el color de su sonido y puede “entrar” en cualquier lado. Cuando empecé a estudiar me di cuenta de eso y me dio para seguir porque descubrí que es un instrumento interminable. Y luego el medio hace que seas versátil o no, que improvises o toques lo que está escrito. Poder adaptarte a otros músicos. Si estás preparado, estás en carrera.

¿En qué momento te das cuenta de que puede ser tu trabajo y lo tomás en foma profesional?

Cuando logré afianzarme en los estudios de música. Empecé a tocar seguido, me empezaron a ver y me empezaron a llamar. El primer trabajo lo hice en la Banda Municipal de Canelones, donde concursé y quedé. Y eso te da un gran puntapié, te das cuenta que puede andar. Después grabás con uno y con otro. El tema es que acá el medio es muy chico, pero podés ir a tocar a Buenos Aires. Si hacés las cosas bien, estudiás y te dedicas, tenés chances.  Ahora estoy muy vinculado al saxofón y este festival que hacemos todos los años se da porque ya conocemos a un montón de gente, y se sabe que en Montevideo el saxofón está sonando cada vez más.

Desde tu rol como docente, ¿ves que hay nuevas generaciones de saxofonistas?

Sí, cada vez hay más vientos en el medio. Y eso está bueno. También hay más escuelas. En este festival viene gente de Argentina, Brasil, Costa Rica, Estados Unidos, etc. Y viene un profesor de Bélgica y vamos a hacer una cosa que nunca se hizo: 18 saxofones en escena más él como solista. ¡Tremendo! Es un triunfo hacer algo así, estamos creando un espacio. Los saxofonistas que vienen lo comentan en sus páginas. Es decir, de a poco nos estamos posicionando en el medio. Ojalá que AUDEM siga apoyando esta iniciativa que se hace cada dos años.

¿Con quiénes de los que has tocado te resultaron experiencias de mayor aprendizaje?

Hay varias personas que han influido. Entre otros, Jorge Schellemberg, Horacio Di Yorio o Gabriel Estrada, que me parece un gran músico. Toda esa gente ha colaborado en mi música. Estuve tocando mucho con Alfredo Morelli, y también con Panchito Nolé y Raúl Medina. No sé si podría hablar de un puntapié, ha sido como una secuencia de hechos. O de experiencias, como una gira que hicimos con un coro góspel de Estados Unidos que vino acá y luego nos fuimos 13 días a Argentina.

Decías que el saxo se adapta a cualquier estilo, ¿qué música te gusta más ejecutar?

Me gusta principalmente el jazz, y sus derivaciones, como el funky. Lo que me gusta es poder tener tocar música para improvisar. Porque me deja expresarme, más allá de tocar un arreglo o algo que está escrito. Me deja tocar lo que quiero y lo que soy. He tomado clases y me gusta lo de la improvisación. En el cuartero de saxo tocamos músicas que dejan espacio para expresarnos, para que no suceda siempre lo mismo. Dejamos huecos para eso, incluso para que nos sorprenda a nosotros mismos.

¿Esas improvisaciones se vinculan al clima que se genera en un concierto? ¿Lo vas midiendo?

La improvisación se estudia también. Podes copiar frases y escucharlas para tratar de decirlas en tu propio lenguaje, pero nunca sabes para dónde va a ir. Una nota te lleva a otra, una frase a otra. Y es un riesgo, puede salir bien o puede salir más o menos. Entonces estás en un sitio de no confort, porque siempre es diferente y ése es el desafío.

¿Qué debe tener un buen saxofonista?

Son varias cosas, además de hacer lo mejor posible con el instrumento. Me parece que va también por la responsabilidad ante lo que haces. Cumplir con horarios, ser profesional en todo. Podrá hacer alguien que toque más que vos, pero si cumplís, la presentación, la forma, hace un todo para que confíen en vos y te puedan recomendar. Va por ahí.