Leo Maslíah: Algo que data de larga data

Llega a Uruguay la obra “Influencers” que protagonizan Leo Maslíah y Daniel Hendler. Se presentará los días sábado 17 y domingo 18 de setiembre en la Sala Zitarrosa.

La obra tiene música de Leo Maslíah y se presenta así: “La era de los influencers ha llegado. Leo y Daniel no son ajenos a las nuevas demandas del mercado, cada vez más dominado por inteligencias artificiales; saben que sus principales armas de batalla son las apps de sus dispositivos electrónicos, que deben mantener actualizadas. Además, claro, deben seguir especializándose en música y pantomima, sus respectivas disciplinas, si quieren lograr un espectáculo de calidad. Pero alguien se ha infiltrado en el proceso de la obra, decidido a hackear y socavar la reputación de los protagonistas. Leo y Daniel deberán resistir ante el poder de seducción que ejerce ese misterioso ser, procurando mantener sus baterías cargadas y sus paquetes de datos activos”. Las entradas están a la venta en Tickantel y boletería de la sala.
¿Cómo fue que se dio que los caminos artísticos de Daniel y el tuyo se fueron acercando?
Es algo que –valga la redundancia– data de larga data. Nos conocimos en un taller de escritura que yo daba a principios de los 90 y unos años después tuve ocasión de ver obras suyas de teatro que ponía en escena con el grupo del que formaba parte, “Acapara el 522”, que en el año 99 me convocó para escribir una obra para ellos y también dirigirla. La hicimos en el teatro de AGADU. En el 2003 me surgió la posibilidad de ponerla en escena en Buenos Aires con otro elenco y Daniel, que ya vivía allá, me ayudó en varias cosas y hasta hizo de suplente en dos papeles distintos de la obra en situaciones en que los titulares debían atender otros compromisos. Años después Daniel me convocó para actuar un minuto en su película Norberto apenas tarde.
¿Qué sentís que tienen en común como artistas que permite proyectos en conjunto?
No sé si tenemos cosas en común pero las diferencias que hay en cuanto a las cosas a las que nos dedicamos y las formas en que lo hacemos parecen complementarse muy bien.
¿Cómo fue el proceso creativo de esta obra en particular?
Fue un proceso de varios años, llevado adelante mediante intercambios esporádicos. Durante la pandemia se empezó a agilitar y además de encontrarnos (generalmente por zoom) para discutir ideas y trechos de lo ya escrito, empezamos a ensayar.
¿La obra se plantea como una crítica a las nuevas reglas del mercado artístico?
Creo que tiene mucho que ver con ese tema pero no es una crítica sino una fantasía, una ficción que se desarrolla, por así decir, en la grilla de esas nuevas reglas y de este mundo en que los celulares y las empresas gigantes que operan a través de ellos van manejando a la humanidad.
En ese caso, como en tantos otros, ¿el humor, ayudado por la música, resulta una buena herramienta para plantear esa posible mirada crítica?
En esta obra la música no interactúa con los diálogos ni les sirve de soporte; más bien forma parte de la trama, de la acción. Pero por fuera de las partes musicales, que son pocas, las funciones que hicimos hasta ahora (que tuvieron lugar en Buenos Aires y algunas localidades cercanas de Argentina) nos permiten saber que la obra hace reír. Quizá por momentos en consonancia con algún destello inesperado de esa mirada crítica o con lo absurdo de algunos comportamientos que adoptamos al influjo de esos aparatejos malévolos.
¿Cómo estás viviendo personalmente esta experiencia junto a Daniel?
De forma amena y a la vez ajetreada, ya que es algo que llevamos adelante de manera intermitente, en momentos de coincidencia en la posibilidad de apartarnos un poco de nuestras otras ocupaciones.