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Yo voto a … ¿Qué ves cuando me ves?

Yo voto a … ¿Qué ves cuando me ves?
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Faltando tres días para las elecciones buscamos los motivos que llevan a diversos ciudadanos a votar a su candidato y a su sector dentro del partido que eligen. Esto puede darle argumentos o razones a los que aún están indecisos. Lo pueden leer, aunque esté la veda electoral.

Ahora, Daniel por Mauro Mego

Para un Uruguay más justo: el Frene Amplio. A pesar de la operación maquillaje que se está haciendo, en nombre de los “buenos modales” y la (falsa)” convivencia democrática”, el FA, el partido político con mayor adhesión popular luego de 15 años de gobiernos con mayorías parlamentarias, se enfrenta a un feroz bloque conservador. Es un bloque heterogéneo, pero, con las expresiones más conservadoras y ultraliberales en lo económico conduciendo los dos partidos fundacionales sumados a un crisol variopinto que va desde el Partido Independiente hasta la renovada ultraderecha nacional, que encontró nido propio detrás de Manini. Pero más allá de maquillajes, todos coinciden en su programa económico y social, aunque algunos pretendan esconder sus verdaderas intenciones. El debate está planteado entre dos modelos: uno, de desarrollo económico y social con justicia, redistribución y un rol del Estado activo y presente mitigando los males que, por supuesto, ni la naturaleza ni el mercado pueden mitigar. El Frente Amplio, en su síntesis, ofrece un programa de izquierda democrática, avalado por todos los indicadores que se quiera elegir, con disminución de pobreza, de indigencia, aumentos de salarios y jubilaciones por encima de la inflación, aumento extraordinario de presupuesto y equipamientos para la salud, la educación y la seguridad. En cambio, del otro lado, el bloque conservador, escudado en eufemismos y cháchara barata pretende implantar un modelo egoísta, en dónde se pretende bajar el déficit fiscal al costo que sea, siempre que el costo lo paguen los de abajo. Se pretende dar riendas sueltas a la rentabilidad de determinados sectores socio económicos, también al costo que sea. Sumemos sus concepciones, expresadas en todas las oportunidades en que los temas de derechos han estado sobre la mesa: su negativa permanente a todo tipo de avances en derechos civiles, sociales. Cómo lo ha confesado Lacalle Pou (punta de lanza de este bloque), es “conservador en lo social, liberal en lo económico”. Será un retroceso cultural, un “sálvese quien pueda” excepto, como siempre, para los que estén al calor del poder. Porque no van a ir por el “costo del Estado”, para eso van a apretar hacia abajo, pero por otra parte reinstalarán los aparatos clientelares históricos con los que se ha definido su historia. Para muestra tenemos sus gobiernos departamentales, dónde uno se acerca, sale olor.

En suma, voy a votar al Frente Amplio, que, sin ser perfecto, es el único proyecto de una República social, justa, con crecimiento e inclusión, con solidaridad social y expresión de políticas públicas a través de un Estado que debe ser dinámico y eficiente.

FA-567, para hacerlo mejor por Benjamín Nahoum

A esta altura resulta muy claro que el próximo presidente de la República será Daniel Martínez, apoyado solamente por el Frente Amplio (FA), o Luis Lacalle Pou (“Luis”, para quienes no lo ubiquen por sus apellidos y sí por la campaña de marketing), encabezando una coalición multicolor que incluiría a su propio Partido Nacional, al Colorado, al Independiente (que parece no ser tan independiente), al Partido de la Gente, y quizá a otro grupo con presencia importante en las encuestas y con el que al principio nadie quería mezclarse, pero si estamos hablando de un diez por ciento del electorado y de las bancas parlamentarias, ya es otra cosa.

Es el caso que ambas alternativas ya han tenido oportunidad de ser gobierno, y casualmente por el mismo lapso: quince años. El FA en los últimos tres lustros y la coalición blanquicolorada en los tres anteriores. Y entonces ya sabemos de qué es capaz cada uno.

El Frente produjo cambios sociales muy importantes, de signo progresista, si bien lejos de las transformaciones revolucionarias que eran la meta cuando se fundó, hace casi cincuenta años. No vamos a hacer la lista de esos cambios aquí, porque son conocidos y porque en la campaña se los recuerda con insistencia. En cambio, sí está bueno recordar que además de mantener lo bueno, la propuesta es hacerlo mejor, lo cual quiere decir más y más a fondo.

Y que para que ello sea posible será muy importante la correlación de fuerzas a la interna del FA, y el peso que en ella tengan los sectores más comprometidos con esa profundización. Y que el Frente tenga la suficiente fuerza para imponer sus planteos en el Parlamento, ya que casi cualquier negociación para obtener apoyo de las demás fuerzas políticas implicará la necesidad de diluirlos para hacerlos más potables a esas fuerzas.

La coalición blanquicolorada (que la mayor parte del tiempo fue coloradiblanca) también produjo cambios sociales importantes entre 1990 y 2005, sólo que del signo opuesto. Baste recordar aquella imagen de la motosierra con la que se iba a tumbar todo lo que se había construido en el primer gobierno frenteamplista, que el expresidente y entonces nuevamente candidato Luis Lacalle (el padre) utilizó en la campaña electoral de 2009.

Ahora la alusión es más velada: ya no se habla más de motosierra, el término “shock” asociado a la economía, que se manejaba en la propuesta del precandidato Lacalle Pou ya no aparece en la del candidato Luis y hay buen cuidado en prometer una y otra vez que no habrá recortes en políticas sociales, aunque entonces no se sabe de dónde saldrán los novecientos millones de dólares de economías que la asesora Azucena Arbeleche les prometió a las calificadoras de riesgo.

En resumen, que yo creo que es importante que no se pierda lo bueno y que es fundamental profundizarlo para hacerlo mejor. Y que para que eso pase necesitamos que el Frente Amplio siga en el gobierno, que tenga las mayorías parlamentarias necesarias y que a la interna tengan fuerza los sectores más comprometidos con la profundización de los cambios.

La estrategia del salmón por David Rabinovich

La estrategia del salmón es nadar contra la corriente a los efectos de salvaguardar la supervivencia de la especie.

“Cuando se es de izquierda, cuando se lucha contra el poder económico, mediático, financiero, cuando se libra una batalla comunicacional todos los días, se debe estar siempre en estado de “admirable alarma”. No creo que podamos estar de otra manera.” Así definía Constanza Moreira, en agosto de 2014, su posicionamiento político. Había perdido las internas de junio contra Tabaré Vázquez que sacó 247.556 votos, pero ella obtuvo 53.915 y marcó fuerte la cancha. Aquella patriada no fue meramente testimonial’. El gesto de Constanza estuvo cargado de lúcida conciencia. Entre otras cosas reclamaba un demorado recambio generacional y peleaba por él. Su actitud fue para muchos frenteamplistas un muro de contención para cierto desánimo ante la lentitud y superficialidad de algunos cambios.  Un grito de rebeldía frente a la atonía de las políticas en materia de derechos humanos, verdad y justicia impuestas por Eleuterio Fernández.

En aquella columna de opinión Constanza consignaba: Yo diría que mucho más que hacer campaña, hay que hacer política. No una política para ganar las elecciones, y menos aún para intentar seducir a la escurridiza “opinión pública. Hay que hacer política con nuestras convicciones y nuestras ideas. Y esa es, hoy y siempre, nuestra mayor fortaleza.” Sí, lo suscribo hoy como lo apoyé en junio de 2014. Esa es la forma de ganar elecciones y construir ‘fuerzas para los cambios’.

¿Lideraba una nueva sensibilidad, un renovado talante en la izquierda uruguaya? “Porque el ir a favor “de la corriente, diría un marxista, siempre es ir a favor de la ideología dominante, que es la ideología de la clase dominante. No es necesario ser marxistas ni realizar un razonamiento tan sofisticado para entender que ser de izquierda implica ir “contra” la corriente.” Nada nuevo pero muy bien dicho y oportunamente recordado.

Con impecable sentido político advertía hace 5 años que “Si las encuestas no nos dan con viento a favor, tal vez sea un buen momento para que los salmones recuperen su audacia, porque en esta elección hay más cosas que un gobierno en disputa: está en disputa nuestra visión del mundo.”

El pensamiento político de Constanza Moreira mantiene su vigencia porque enraíza en lo mejor de las tradiciones libertarias y socializantes de la izquierda uruguaya.

Después vino la labor parlamentaria que cumplió de forma destacada, haciendo lugar a sus suplentes para que pudieran intervenir, cada uno en temas de su especialidad. Constanza ha sabido defender ideas valientes y su presencia en el Senado es un aporte importante del Frente Amplio al funcionamiento democrático.

Queda dicho, en la brevedad de una nota, por qué votaré “Casa Grande” el domingo. Adhiero, como siempre a la estrategia del salmón.

Daniel, Graciela y Constanza  por Milton Romani

“Por un mundo donde seamos socialmente iguales, humanamente diferentes y totalmente libres. Quién no se mueve no siente las cadenas.” Rosa Luxemburgo

Estoy luchando para que Daniel Martínez sea nuestro Presidente y Graciela Villar nuestra Vicepresidenta. Que lo serán. No sólo por las ideas que están en las Bases Programáticas del Frente Amplio. Ellos expresan una histórica, vieja y nueva agenda de derechos. Ellos son la expresión de una renovación necesaria, un enfoque de trabajo en equipo; la recuperación de los afectos y sentimientos que acompañan siempre a los programas. Llevan en sus cuerpos y sus almas, la vida y la lucha, de los y las laburantes, porque lo son. Saben lo que es levantarse todos los días para conseguir un salario, enfrentar los temporales del desempleo, la persecución, y también los de la libertad.

Es un honor y un compromiso integrar la lista de 3311. Promover a Constanza Moreira al Senado y Fabiana Goyeneche Diputada

El Frente Amplio necesita mujeres y hombres, en los ejecutivos, pero también en el parlamento, con valentía para promover todo tipo de igualdad y combatir todo tipo de privilegios. No hay justicia social sin igualdad.

Valentía para defender proyectos de inclusión social integral, asumiendo entre otros, el derecho a una vivienda digna para todos y todas, que es de los temas que tenemos que hacer mejor. Defender nuestro derecho a un medio ambiente saludable y en armonía con el desarrollo humano.

Voluntad y coraje políticos para invertir recursos en acciones afirmativas y transversales en territorio que tengan por objetivo hacer efectivos el derecho de la gente a vivir mejor, a desterrar la fractura social que margina a amplios sectores de una vida y convivencia compartida. Que nos permitan llegar a las familias con niños, niñas y adolescentes que todavía viven por debajo de la línea de pobreza.

Para defender un modelo de convivencia y seguridad con enclave principal en la prevención de las violencias y de todas las delincuencias. Del combate a todo tipo de corrupción. De un abordaje interinstitucional, (no solo policial) con asiento en la gestión territorial de todas las agencias del Estado, y de todos los actores locales con participación adecuada y responsable de la ciudadanía.

Avanzar en acciones que destierren definitivamente la concepción antidemocrática de la doctrina de seguridad nacional en las FFAA. Que sigue animando a muchos la misión autoasignada de definir los destinos de la nación. Desterrar los privilegios ofensivos de pensiones y retiros militares que además de ser un peso insostenible para las cuentas fiscales, profundiza la grieta de los uniformados con la sociedad.

Por un abordaje humanitario, de reparación y responsabilidad social compartida del sistema penitenciario, promoviendo acciones que ya existen, desmontando toda acción degradante para el ser humano.  Una nueva institucionalidad de cárceles, un modelo que respete con el derecho a la convivencia, al trabajo y al estudio de todos y todas.

Profundizar la lucha por Verdad y la Justicia continuando la búsqueda de nuestros desaparecidos, levantando todos los obstáculos donde sigue enquistada la cultura de la impunidad. Apoyar la Ley 19.822 que le otorgó el cometido de la búsqueda de detenidos desaparecidos a la Institución Nacional de DDHH y Defensoría del Pueblo. Voluntad política, recursos humanos y presupuestales válidos para lograr ese cometido.

Profundizar y extender las acciones afirmativas para levantar la Memoria como lo está haciendo la Red de Sitios de Memoria y todas las acciones de reparación jurídica, humanitaria, social y económicas de las heridas que todavía quedan de la dictadura. Lo lograremos.

Voto Mario Bergara por Eduardo Vaz

En un año, se ha transformado en un referente indiscutido del FA y del panorama político nacional. Arrancó casi solo el 12/10/18 en una conferencia de prensa en la Sede Central del FA, rodeado por amigos y Banderas de Liber como solitario grupo de apoyo.

¿Qué aporta Mario en esta nueva etapa?

La coincidencia histórica del relevo de los tres líderes indiscutidos del FA en los últimos 20 años: Tabaré Pepe y Danilo, con el proceso electoral, ha hecho que la renovación de figuras e ideas se dé en forma más natural que otras veces. También, la madurez del FA para habilitar este proceso que no por tardío es menos valioso.

Su trayectoria

Mario, genuino representante del movimiento estudiantil del 83, año en que ingresó a la universidad, se formó en las luchas antidictatoriales en una izquierda profundamente democrática y libertaria. Militó en la UJC de aquellos años, fermental y cargada de heroísmo, junto al resto de juventudes frenteamplistas y democráticas que tanto aportaron. Se encontró trabajando con Seregni a los 22 años y lo acompañó en su Instituto 1815 hasta el final. Le sumó una formación profesional de excelencia: economista y contador de la FCEA y doctorado en Berkley, es reconocido por aportes académicos en varias áreas de su materia. Los 14 años que formó parte del equipo económico más exitoso del último medio siglo o más, primero como vice de Danilo, luego como presidente del BCU, luego ministro y nuevamente presidente del BCU, le han dado un prestigio y un conocimiento de la realidad económica y financiera del país como pocos tienen.

La renovación autocrítica

Su decisión de encabezar un movimiento de renovación profunda del FA en todos sus aspectos, es su aporte mayor.      A punto de partida de reivindicar lo hecho en cuanto al rumbo del país: “estamos en un escalón más alto de bienestar, equidad y derechos que en 2005”, hace un planteo autocrítico fundado y superador, “tenemos problemas no resueltos, hay cosas mal hechas o sin hacer y nuevas y justas demandas ciudadanas”.  Pero sin demagogia: hay que bajar el déficit fiscal y eso implica la transformación de la seguridad social. Desde la reforma en serio de la caja militar a todo el sistema, buscando un entendimiento nacional. Debemos una reforma integral de la educación con un gran liderazgo político que faltó. Ha incorporado en la autocrítica al FA, sus procedimientos, sus herramientas, acciones, agenda nacional y visión del mundo, como parte natural del pensamiento de izquierda con una fuerte impronta seregnista.

Sus planteos

Su enorme despliegue de campaña de setiembre y octubre tuvo tres grandes actividades desbordadas de público: seguridad, educación e inserción internacional. Junto a Leal, a Arocena y Enrique iglesias –entre otros-, abordó esos nudos que el país debe ir desatando para dar un nuevo salto positivo en un mundo en guerra comercial global  y una crisis regional de los modelos derechistas y madurista. Reafirma, claramente, el rumbo país del FA y los sectores progresistas que entienden que no se pueden surfar estas olas con recetas liberales ni autoritarias. Un gran acuerdo por la estabilidad, las inversiones y el empleo digno es base para un desarrollo inclusivo y sustentable, inspirado en los DDHH y el bien común.

Fuerza Renovadora-Progresistas

La creación de Fuerza Renovadora donde confluimos quienes lo votamos en la interna, junto a sectores que acompañaron a Daniel o a Carolina, mucha gente frenteamplista descontenta o que no encontraba su lugar, ya es una columna potente del FA. Y la contribución a la creación del sublema Progresistas junto a García- Lustemberg, Amado, Vertiente Artiguista y Claveles Rojos es un aporte fundamental en la búsqueda de ampliar al FA para ganar las elecciones y de nuevos equilibrios internos. Va más allá de lo electoral y seguirá ampliándose. Mario es garantía de estabilidad, ética, visión de país y liderazgo. Será una figura fundamental en el Senado y Daniel podrá contar con su aporte para un gran gobierno.

Te espero para celebrar  por Celsa Puente

Mi amiga Mariela me pasa a buscar por casa en este domingo preelectoral en que asistiremos a la caravana del Frente. Viene manejando su auto cuya silueta se difumina tapado por las banderas de diversos tamaños. Yo aporto también mis insignias distintivas para estar a tono con el rojo, azul y blanco que esperamos tenga esta convocatoria que, en esta ocasión, como una ola, nos permite encontrarnos con la fuerza del movimiento impetuoso que no quiere dar ni un paso atrás.

Mientras nos incorporamos a esa oleada esperanzadora en tres colores, recordamos otras caravanas, otras elecciones, otras fiestas. Todas las experiencias previas son valiosas, las últimas elecciones han sido de buenos resultados tan palpitantemente recordables y las anteriores, de sueños acariciados no cumplidos, pero igualmente reactivados en la memoria con amor porque forman parte del camino recorrido.

De a poco, por el enlentecimiento de la circulación de los vehículos y la imposibilidad de que los ojos humanos o del lente de las cámaras fotográficas capten esta ruta asombrosa de alegría, esa hilera interminable de autos y banderas hacia adelante y hacia atrás, nos damos cuenta que estamos viviendo quizás la caravana más fuerte y larga de las que hemos vivido. Entonces, cuaja la pregunta: ¿Qué características tiene un candidato que pueda resultar tan vigorosamente convocante? Daniel Martínez tiene una historia de experiencia liderando diferentes reparticiones del Estado: fue Ministro de Industria y Energía y desde allí logró iniciar el cambio de la matriz energética, fue Presidente de una de las Empresas Públicas más importantes del Uruguay, fue parlamentario y en los últimos cinco años, además, Intendente de Montevideo, realizando una gestión que logró bajar el déficit y estableció un record de obra pública en el departamento. Un hombre de experiencia y de gestión, con cabeza planificadora y eficacia en términos de logros. Pero quizás lo más importante no es él sino el proyecto político que él representa. Daniel es mucho más que Daniel, porque hoy él es el Frente Amplio, ese Frente que viene acumulando logros en estos últimos tres gobiernos que quizás a fuerza de naturalizarse han perdido reconocimiento en el discurso público. Hablo de un gobierno de crecimiento económico con distribución, que ha trabajado denodadamente para fomentar la mejora de la vida de todos/as, que ha logrado reducir la pobreza y aumentar el gasto público social porque la prioridad es la vida de la gente. Por primera vez nos hemos sostenido con un ritmo propio en una región que viene tambaleándose económica, social y políticamente. Tenemos nuestro ritmo, aún desde la pequeñez que nos caracteriza, logramos sostenernos y transitar las dificultades de la región sin caer en la desgracia. El Frente Amplio es el autor de un cambio en la historia del Uruguay, una fuerza humana que aún con muchos defectos y errores a corregir ha logrado entre otras cosas mejorar los salarios en relación a los precios al consumo, regular la vida de los trabajadores más desfavorecidos como la de las empleadas domésticas y la de los trabajadores rurales e inaugurar una agenda de derechos para hacer visibles a los que hasta ahora estaban olvidados como la población trans. No te olvides de este tiempo fértil de concreciones vitales para una sociedad como, por ejemplo, la Ley de Concubinato, la del matrimonio igualitario, la de regulación y combate de la trata de personas, entre otras.

Daniel Martínez es el símbolo de todo lo que hemos logrado y representa la certeza de lo que aún nos queda por profundizar, pendiente pero posible. Te espero el 27 para celebrar. No faltes.

Se puede cambiar el rumbo por Federico Kreimerman

El modelo que se aplica desde hace décadas y que fue continuado en los últimos 15 años por los gobiernos del Frente Amplio está agotado. Una vez terminado el ciclo de crecimiento y estabilizados los precios de los principales rubros de nuestras exportaciones, el modelo muestra sus límites estructurales y la necesidad del ajuste del capital contra los trabajadores es evidente y ya ha sido incorporada a la agenda gubernamental en este último periodo.           El resultado determina que mientras un sector minoritario se ha enriquecido enormemente, para los trabajadores se salda con un poder de compra de los salarios que comienza a bajar (por la desindexación promovida), pérdida de más de 60.000 puestos de trabajo y un fuerte aumento de la precarización laboral. También una estructura económica altamente primarizada, con un fuerte deterioro ambiental; de la mano de una política exterior en clave de dependencia y no de soberanía. El FA se desplazó desde un nítido perfil anti oligárquico y anti imperialista en su fundación y militancia, a uno abiertamente liberal cuando fue gobierno.

¿Qué proponemos desde la Unidad Popular?

Los desafíos que se nos presentan pasan por demostrar que un rumbo diferente es posible, para lo que es necesario reconstruir la esperanza que el pueblo ha perdido tras este fracaso. Debemos para ello enfrentar la claudicación disfrazada de posibilismo, que en aras de un pseudo realismo se rinde frente a la realidad, que es la de los poderosos. Apostamos a la unidad de la izquierda, con un programa en favor de los trabajadores, pero que se exprese en hechos y políticas concretas y no estar al servicio de las políticas económicas que favorecen al capital; reñidas con la esencia conceptual del pensamiento de izquierda. La Unidad Popular ha tenido, tanto en sus posiciones políticas como en su actuación parlamentaria, una actitud consecuente, siendo la única fuerza política que ha planteado los peligros que supone la Ley de Riego, la necesidad de otorgar el 6% del PBI a la educación, la protección de la industria nacional frente a acuerdos de libre comercio, como el TLC con Chile o las subvenciones al gran capital. Ha exigido presupuesto para que las leyes no queden en letra muerta, como ocurre con la Ley de Violencia hacia las mujeres basada en Género, se ha opuesto al envío de tropas al extranjero para oprimir pueblos hermanos. Hasta ahora en las elecciones, la discusión programática profunda no aparece en primera plana. La política se ha reducido a figuras mediáticas debatiendo sobre cuestiones superficiales, sin atender los problemas de fondo. Se presenta una supuesta disputa entre modelos, cuando en el fondo la política general no se pone en debate. Nosotros apostamos a un país diferente, cortando con la dependencia y apostando al desarrollo de su industria nacional, única fuente real de trabajo de calidad para todos. Queremos invitar a que todos aquellos que realmente queremos construir un Uruguay diferente a fortalecer una voz consecuente en el parlamento este 27 de octubre.

Voto por la Revuelta por Rafael Fernández

En la Convención del Partido de los Trabajadores más de 270 compañeros votaron a la candidata a vicepresidente Andrea Revuelta, y la mayor parte lo hizo en voz alta y con un juego de palabras: “Voto por la Revuelta”.

A la luz de lo que sucede en América Latina, la frase es mucho más que una ocurrencia. Tras el levantamiento popular en Haití, la movilización que echó al gobernador de Puerto Rico, la pueblada de Ecuador que hizo retroceder a “Lenin” Moreno, la rebelión en Chile, se puede decir que un fantasma recorre el subcontinente, el fantasma de la revuelta de los explotados. Claro que este estado de movilización no se limita a los pueblos latinoamericanos, basta mencionar las protestas en Beirut, los chalecos amarillos en Francia o las luchas contra la “ley esclava” (reforma laboral) en Hungría, así como una nueva oleada popular en el norte de África (Sudán, Túnez, etc). El denominador común son las “reformas” que exige el FMI, en relación a la previsión social, las leyes laborales y el derecho de huelga.

En tanto en Chile hay un gobierno “lacallista” que intenta aplicar a sangre y fuego el plan de guerra contra los explotados, en el caso ecuatoriano el presidente viene del “progresismo” como Daniel Martínez, y tampoco ha vacilado en sacar el ejército a la calle intentando aplastar las protestas que amenazan con tumbarlo. En ambos casos, los gobernantes tuvieron que retroceder ante la movilización de las masas.

El FMI está al borde de la quiebra política (y financiera) ante el derrumbe del macrismo en Argentina. La crisis en el vecino país pone en cuestión la capacidad del FMI como prestamista y rescatador de los Estados en bancarrota. Su capacidad de intervención en la crisis mundial está en cuestión.

En nuestro país, que no tiene deuda con este organismo internacional, los principales competidores para ingresar al balotaje están todos alineados con el Fondo Monetario y sus reformas. Apuntan a aumentar la edad de retiro y rebajar el cálculo jubilatorio, a beneficiar a los empresarios en la negociación salarial (generalizando el “desenganche” de los convenios, o directamente impulsando acuerdos por empresa y no por rama), a limitar aún más el derecho de huelga (ya existen los “servicios esenciales”, la prohibición de ocupaciones públicas, y el decreto “anti-piquetes”). Que  no exista deuda con el FMI no significa que el gobierno tenga mayor autonomía: Uruguay es el país con la mayor deuda per cápita de América Latina, y los acreedores nacionales e internacionales son los que determinan la política gubernamental. Tanto Astori como Arbeleche son marionetas de las calificadoras de riesgo y los banqueros.

Con independencia de lo que suceda el 27 de octubre, el llamado “ciclo progresista” está definitivamente cerrado, como consecuencia de un salto en la crisis capitalista internacional, y la comprobación popular de que el mal llamado “progresismo” no ha resuelto ninguna de las necesidades populares,  ni mucho menos ha abierto un proceso de desarrollo. América Latina es cada vez más dependiente de las exportaciones de materias primas y de los posibles saltos de la tasa de interés internacional, las fugas de capitales, las decisiones de las multinacionales. Quince años de gobierno frenteamplista con mayorías parlamentarias y gobiernos “progresistas” en la región, han dado como resultado una mayor concentración de la tierra en pocas manos (mayoritariamente extranjeras), una creciente desindustrialización, una recesión económica y aumento del desempleo, y una tendencia a la caída del salario real.

Es necesario preparar la lucha contra las reformas del FMI. Ante los proyectos de reforma previsional del FMI, es necesario organizar una huelga general de todo el pueblo explotado. Que la crisis la paguen los capitalistas, no los trabajadores. Vivan las revueltas contra el Fondo Monetario!

¡A VOTAR! por Gonzalo Maciel

Pasaron unos meses desde aquella noche donde Luis Lacalle era el elegido por la mayoría de los blancos. Ese fue el primer paso, con un gran broche de oro: la elección de la candidata a vicepresidenta, Beatriz Argimón. Una compañera de fórmula que con el pasar de los días fue confirmando lo atinado de la elección, Luis y Beatriz se complementan muy bien.

La pregunta es por qué seguimos empujando a Luis Lacalle hacia la presidencia, con el mismo convencimiento que teníamos en el 2014. Primero, hoy basta verlo en cualquier entrevista, sólido y con el aplomo que debe tener un gobernante. También ostenta una actitud que busca unir a todos los ciudadanos y partidos que buscan un cambio de gobierno. La gente reclama un cambio de rumbo especialmente en materia de seguridad pública, trabajo y educación.

Hoy Luis es el único candidato que tiene un equipo de gobierno sólido, que viene trabajando desde el 2014, haciendo propuestas todos los primeros días de marzo. Asimismo, al equipo se han sumados nuevos técnicos con experiencia y capacidad, por ejemplo, Pablo Bartol y Sebastián Bauzá. Este equipo ha presentado un programa de gobierno único del Partido. Este punto hace la diferencia, si uno mira al candidato oficialista, notará que no habla del supuesto programa único del Frente Amplio – todo lo contrario- ha hecho propuestas descolgadas que lo único que denotan es improvisación. Muchas de estas no se encuentran en ese programa único, por lo que tenemos derecho a dudar qué será lo que efectivamente se cumpla. Sobre todo, con el antecedente de la campaña pasada en la que nos mintieron diciendo que no aumentarían impuestos y luego lo hicieron. Por otra parte, Martínez armó el equipo en los meses de campaña, demostrando una vez más, improvisación. Y como corolario, ha incluido en su equipo a responsables del fracaso como Leal y Ferreri.

Por estos motivos, y especialmente porque con su accionar Luis ha demostrado jamás fallar con la palabra dada, creo que este domingo hay que jugársela y acompañar al Partido Nacional. En la interna le dimos el apoyo con el Pájaro Enciso, en esta etapa el equipo de Dale se ha sumado a Aire Fresco -sector fundado por Luis Lacalle-  por ser el lugar donde naturalmente nos sentimos más cómodos y donde creemos que tenemos mucho para aportar y sumar esfuerzos para el triunfo.

Así que ya saben, si quieren un cambio de rumbo para mejorar lo hecho, para hacer bien lo que se hizo mal, acompáñennos votando la Lista 404, la mejor forma de llevar a Luis Lacalle a la presidencia.

Que valga la pena cambiar por Melisa Freiria

Somos un partido confiable que nació abrazado a las ideas y principios. Un partido que nunca buscó, ni buscará, el atajo del poder o el poder como un fin en sí mismo. De esa forma lo demostramos en el 2002 cuando nace este partido y que decide seguir su rumbo, y fue incapaz de negociar sus convicciones.

Confío en un partido que entiende que el trabajo político es al servicio de ideas y de la gente.

Confío en un partido que reivindica la política como una tarea altruista, que busca procurar el bien de las personas de manera desinteresada, incluso a costa del interés propio. Que reivindica la política como un trabajo de entrega en la construcción del bien común, liderada por ideales, principios y convicciones fuertes.

Porque siempre ha sabido respaldar y trabajar las buenas iniciativas vengan de donde vengan.

Porque es un partido con una impronta de centro izquierda en favor de una mayor justicia social.

Porque necesitamos contrarrestar fuerzas conservadoras y autoritarias. El único partido de la oposición que tiene las credenciales para darle el perfil a un gobierno con responsabilidad social y transparencia en el próximo período, es el Partido Independiente.

Pueden confiar en el Partido Independiente porque para nosotros, en todos estos años, el mandato ha sido con la sociedad y nuestra gente y no con nuestros intereses personales.

Es un partido que siempre presenta fundamentos sólidos y responsabilidad en sus posturas en el parlamento. Tenemos una bancada probada.

Por otro lado, el principal representante del Partido independiente, el senador Pablo Mieres es una persona como las que necesitamos en política. Demostrando coherencia entre el decir y el hacer. Demostrando honestidad en sus palabras y respaldado por su incansable trabajo en el senado. Personas como Mieres que no negocian sus convicciones a ningún precio son las que escasean en política.

Por último, el Partido Independiente pondrá una serie de condiciones imprescindibles para acordar con los otros partidos.

Sea quien sea que le toque gobernar, las coaliciones tienen sus riesgos. El principal riesgo es que los partidos que la integran no sean confiables. Deben estar dispuestos a acordar por ideas, por propuestas, por programas de gobierno y por principios, y no por otras cosas. El riesgo es que alguno de los socios reclame cargos o privilegios, y contra eso este partido va a levantar su voz como lo hizo siempre.

El Partido Independiente tiene una propuesta profunda, seria, bien fundamentada, que es la que ofrecemos al país para iniciar el camino de transformaciones absolutamente impostergables. Necesitamos un cambio con sensibilidad social y transparencia, y no un retroceso conservador. Hagamos que valga la pena cambiar.

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