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A océano revuelto, ¿ganancia de quién?

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Por Ian Ruiz

En los últimos días ha trascendido en los medios de comunicación locales, la noticia del interés de una empresa china, que opera en el rubro pesca y puerto, de instalarse en el balneario La Paloma. El suceso ha despertado la opinión pública a favor y en contra de la inversión.

A su regreso de China, el Intendente de Rocha, Aníbal Pereyra y  Ana Caram, Directora de Turismo, brindaron opiniones de su visita al país asiático en conferencia de prensa. Sin entrar en mayores detalles a la hora de referirse a la inversión pesquera china, Pereyra defendió el negocio anunciando que la empresa Helishen viene solicitando permisos para la explotación de merluza negra desde el mes de julio del año pasado y según dijo, los mismos “ya están adjudicados por la dirección correspondiente que es la Dirección Nacional de Recursos Acuáticos”.

 

Daniel Gilardoni, Director General de DINARA, a raíz del tema fue consultado por Semanario VOCES y señaló que actualmente existen tres barcos con permiso para merluza negra en aguas de la zona común, además de otros dos proyectos aprobados. Uno de los permisos pertenece a la empresa Goldenstar Uruguay Fisheries S.A y hay otro permiso para aguas internacionales y antárticas. Pero Gilardoni enfatizó que la empresa china interesada en invertir en el puerto de La Paloma no se encuentra registrada en DINARA y que “no hay permisos aprobados aún para la empresa Helishen”.

 

El hecho de que al parecer ahora exista otra solicitud de permiso de pesca para la especie anchoíta y la intención por la misma empresa de construir una planta de harina de pescado, despertó preocupación en la costa rochense.

El suceso le recuerda a la comunidad, las nada exitosas inversiones de este tipo. El caso más reciente, es de hace una década con la empresa de firma chilena IBRAMAR S.A que operaba en el procesamiento de “anchoíta” para la elaboración de harina y aceite de pescado. En el 2005 fue intimada por la Dirección Nacional de Medio Ambiente a suspender su funcionamiento por no respetar resoluciones ambientales.

La situación fue resistida en ese entonces por el Suntma y la Organización para la Conservación de Cetáceos (OCC), entre otros colectivos sociales, al señalar que se empleaba un sistema “obsoleto” y “contaminante” que generaba mal olor en la zona. En varias ocasiones el liceo y la escuela ubicados a más de 1km debieron ser cerrados, por vómitos y náuseas de estudiantes.  

La no explotación de la cuota de 40.000 toneladas de anchoíta anuales que Uruguay comparte con Argentina, las pocas embarcaciones de pescadores locales en el puerto y la escasa actividad en la que actualmente se encuentra, son los otros principales argumentos para defender el negocio chino por parte del gobierno departamental.

La llegada de buques chinos preocupa también a los pescadores artesanales. Al temor por falta de controles gubernamentales y malas experiencias, se suma que la especie anchoíta es fuente de alimento de la corvina rubia y brótola, principales recursos de los pescadores.

China tiene la mayor flota de embarcaciones de pesca legal e ilegal a nivel mundial y su modalidad es reprobada globalmente, aunque según el propio Intendente de Rocha, las criticas ante la llegada de pesqueros chinos se deben a xenofobia y no a esa realidad. Lejos de los inexactos y perjudiciales que son los prejuicios que pesan sobre esta comunidad en todo el mundo, la inquietud de los uruguayos lejos está de estereotipos.

Desde la Oficina Regional para América Latina y el Caribe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), se señala que la pesca ilegal “amenaza no sólo la seguridad alimentaria y la sostenibilidad de los recursos pesqueros, sino también el bienestar económico de personas que dependen de la pesca como medio de subsistencia”.

En 2015 se realizaron en el Puerto de Montevideo más de 1.500 descargas y la mitad fueron de barcos trasbordados en alta mar, “lo cual se entiende una situación de riesgo que puede cubrir pesca ilegal” según el Director de DINARA, Daniel Gilardoni.

El puerto montevideano, para el que también existe otro proyecto de inversión chino, está señalado como el segundo puerto a nivel mundial en el que más se descarga pesca ilegal, según la plataforma virtual Global Fishing Watch. La herramienta fue creada por OceanaGoogle SkyTruth Global, organizaciones que tienen como principal compromiso proteger los océanos y especies marinas. La misma fue presentada por el actor y activista Leonardo Di Caprio, en la Conferencia Nuestros Océanos de 2016.

 

En defensa de la biodiversidad marina

En noviembre de 2016, nació “Oceanosanos”, minimizado por el Intendente Aníbal Pereyra en más de una oportunidad, al tildar a los integrantes de ambientalistas y xenófobos. Rodrigo García,  coordinador de la OCC e impulsor del movimiento, explicó que no es una campaña ambientalista para oponerse a la inversión, sino que propone un modelo de pesca sustentable, la mejora del monitoreo, control de permisos y capturas de pesca, así como asegurar que se cumplan con rigor los acuerdos, convenios y regulaciones a nivel nacional e internacional. Además remarcó que no se trata de xenofobia, porque las opiniones son volcadas ante un modelo pesquero que arrasa ecosistemas, sujeto a la demanda colosal por productos marinos de todo tipo, desde caballitos de mar, aletas de tiburón y hasta la vejiga natatoria de un pez (Totoaba) de altísimo valor y que por su pesca intensiva no selectiva está por extinguir al delfín vaquita en México.

El grupo tiene otros objetivos, como abogar por la participación ciudadana en proyectos de esta índole e informar acerca de permisos de pesca y la modalidad pesquera de los tres buques que están siendo construidos en China, para trabajar en Uruguay.

Este lunes, el Alcalde de la provincia china de Zhoushan y la empresa Helishen, fueron recibidos en el lugar por el Gobierno de Rocha e importantes autoridades (ANP, DINARA, ARMADA) donde firmaron un “hermanamiento”. Integrantes  de Oceanosanos, vecinos y Ong´s locales, aunque no fueron invitados expresamente, se hicieron presentes para entregar una carta dirigida al Alcalde de China y la empresa. En ella se señala que la sociedad civil exigirá los mayores controles y garantías para la pesca sostenible. Varios ciudadanos se manifestaron con bastante vehemencia y vociferando frases frente al Centro Cultural de La Paloma, en rechazo por cómo se está dando el acuerdo comercial y el temor de “otro cuento Chino”.

Según precisó Gilardoni, se trabaja en un decreto que obligará a que sin autorización de DINARA, ningún barco extranjero de pesca o apoyo ingrese al puerto de Montevideo. Incluso, para el ingreso de barcos de bandera extranjera en La Paloma se necesitará una habilitación que dependerá de que DINARA tenga las capacidades de inspección suficientes.

La declaración del Intendente de Rocha a los medios de prensa cómo “¿De qué sirve poner las especies en una caja de cristal si la gente se muere de hambre?”, parece ignorar el compromiso ambiental de un país, signatario de diversos compromisos internacionales como los ODS 2020 que próximamente transcurrirá en New York. Un país que posee un Santuario de Delfines y Ballenas, que se muestra al mundo con la marca Uruguay Natural y es propulsor del Acuerdo sobre Medidas Rectoras de Puerto (FAO) destinadas a prevenir, desalentar y eliminar la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada.

La biodiversidad que podría ahora ponerse en peligro, el valor paisajístico y patrimonial, la calidad ambiental es la razón que sostiene a La Paloma y la costa rochense, y por la que miles de turistas extranjeros prefieren visitar e instalarse allí aportando al turismo, una de las principales actividades productivas del departamento en los últimos años.

De desarrollarse aquí el modelo de pesca chino, la preocupación de Pereyra por la gente, se hará realidad en la costa no solo de Rocha, sino de todo un país y toda la región del Atlántico Sur.

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