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Estación Central de Ferrocarril. Desde1897 a la actualidad por Manuel Esmoris

Estación Central de Ferrocarril. Desde1897 a la actualidad por Manuel Esmoris
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En estas líneas se propone una tormenta de ideas para determinar nuevos programas y usos en la antigua Estación Central de Ferrocarril. Estamos frente a un inmueble constituido por al menos tres grandes zonas: 1) la estación propiamente dicha, con su hall, oficinas, andenes, y sus respectivos laterales sobre las calles Paraguay y Río Negro, y 2) la playa de maniobras y 3) los depósitos de ladrillo a la vista, emplazados sobre la calle Paraguay entre Nueva York y la Torre de Antel. El presente enfoque valora no solo la dimensión histórico-arquitectónica, sino también la económica y las de un urbanismo intenso, con densidad de residentes, trabajadores y visitantes.

Para comenzar, se debería tomar una decisión sobre la conectividad interrumpida entre la estación nueva, la actual y la histórica. A nuestro entender es mejor no mantener esa interrupción. Dos andenes de la estación histórica pueden estar reservados para retomar el traslado de pasajeros. De esta forma, el edificio histórico adquiere la característica de patrimonio original vivo y acerca a los usuarios 500 metros hacia el centro de la ciudad.

Prosiguiendo, se deberían testear las eventuales necesidades de inmuebles en los organismos públicos de enseñanza: Universidad de la República, Codicen, Anep, UTU. En igual dirección, indagar qué empresas públicas pueden estar necesitadas de espacios, en particular AFE, que no tiene sede propia, y para la que la Estación Central resulta ser su lugar corporativo, “natural”. En el Poder Ejecutivo, Mvotma, saber qué necesidades de vivienda puede haber. En el ámbito privado o mixto (público-privado), averiguar de qué recintos pueden estar carentes, por ejemplo, de sets, de estudios para uso de televisión, producción de cine, comerciales y todo lo relacionado con la industria audiovisual. Otra opción podría considerar la necesidad y viabilidad de un espacio, también público-privado, para congresos y ferias. Cabría sondear qué necesidad puede haber para una sede de incubadora de proyectos, de empredurismo o una especie de Silicon Valley, cuestión que ya fue mencionada públicamente por actores/decisores de primer nivel.

Observando los espacios, y sin querer ser taxativo sino prosiguiendo con el espíritu de la tormenta de ideas, se propone:

  1. AFE retome la merecida sede histórica. Ahora bien, “sobra” mucho espacio.
  2. En los laterales -los que no son de ladrillo, sino de revoque, calles Río Negro y Paraguay, algunos de los posibles nuevos usos que se mencionan en estas líneas.
  3. En la playa de maniobras, reorientar el destino construyendo edificios de vivienda, de una altura de 20 niveles o más[1]. Concretarlo por la senda de la vivienda de interés social: viviendas para jubilados, BPS, cooperativas (Fecovi, por ejemplo) u otras formas institucionales, dentro de un proyecto viable e integral.
  4. Materializar igual destino —total o parcial— en los galpones de ladrillos originariamente de encomiendas, sobre la calle Paraguay (entre Nueva York y Venezuela).
  5. Prever desde el comienzo las necesidades sociales que implica aumentar la densidad de residentes en el lugar; por ejemplo, centros de educación y contención (escuelas, UTU, liceos, CAIF, club de niños, centros de ejercicio físico), pequeña área comercial (está el Mercado Agrícola, a unas cuadras, no salir a competir con él, todo lo contrario).
  6. Puede existir una propuesta patrimonial propia del ferrocarril. Se trataría de la creación de un espacio público museo del ferrocarril—, en la parte de los andenes que quede disponibles una vez que se despeje la conexión mencionada entre la estación patrimonial y el actual “apeadero”. Esa superficie contendría material rodante representativo de la historia uruguaya ferroviaria (véase el recuadro 1).
  7. En algunos de los galpones se podrían poner en valor los murales del hospital Saint Bois, de la Escuela del Sur, encabezada por el maestro Torres García (véase el recuadro 2).

De este modo, la Estación del Ferrocarril tendría cuatro grandes motivos para provocar una afluencia de visitantes y nuevo espacio de residencia, la propia edificación, que cautiva a mayorías; el museo del ferrocarril, con su material rodante, la franca identidad uruguaya de los murales de la Escuela del Sur y un generoso espacio público, por ejemplo el que existe en Casavalle. Todo esto puede interesar a los turistas,[2] a los escolares y liceales, así como al público en general, en número significativo. Además habitar, residir en este lugar estría lleno de orgullo patrimonial.

Como mecanismo de financiamiento habrá de considerarse el instituto jurídico participación público-privada (PPP).

Bien, por ahora es más que suficiente. Espero que estas líneas puedan servir como disparador. Fueron escritas con ese objetivo.

Espacio público y museo del ferrocarril

En el área estrictamente de los andenes techados, además de la mencionada conectividad estación vieja, estación nueva, que llevaría a la recuperación de la función de conectividad ferroviaria, se propone materializar un museo ferroviario.

La mayor parte del acervo de un eventual museo del ferrocarril ya posee la afectación como Monumento Nacional, pero no cuenta con un lugar para ser exhibido. Para informar o recordar al lector —según el conocimiento que tenga—, en exhibición estarían las siguientes piezas: locomotoras a vapor, vagones de madera para pasajeros de la línea 500; (incluye el llamado vagón presidencial), vagones de ganado (la razón de ser del ferrocarril en Uruguay) y algunos más.

El acondicionamiento como espacio público, que acompaña este subprograma, incluiría mesas, bancos, cestos para la basura, iluminación y juegos. Desde las tradicionales hamacas hasta las actuales zonas de skate, pasando por una cancha multideportes. Estaría abierto al público desde las 9 de la mañana hasta la puesta del sol. sol.

Esta toma de partido —museos ferroviarios en estaciones de trenes antiguas— es similar a la materializada en el Museo del Ferrocarril de Gijón, el Museo del Ferrocarril en Barcelona, el Tren Roca (originariamente Tren del Sud) en Remedios de Escalada, Buenos Aires; el Museo del Tren de París, el Museo Nacional del Ferrocarril en Gran Bretaña, el Museo del Tren en Cuba, en la estación principal de la Empresa Ferrocarril del Oeste. Todos son inmuebles del siglo XIX. Quien quiera seguir esta regularidad solo debe buscar en internet por países y museos ferroviarios enclavados en antiguas estaciones de trenes histórico-patrimoniales. Todo esto para que el público las pueda disfrutar como espacio abierto, donde el material rodante funcionaría a manera de esculturas.

Los murales de la Escuela del Sur

En algunos de los galpones se podrían poner en valor los murales del hospital Saint Bois, generando una exposición permanente. Se trata de unos frescos pintados por los integrantes de la Escuela del Sur en 1944, bajo el liderazgo de su maestro, Joaquín Torres García. De los 35 murales, 7 fueron pintados por el maestro[3] y los otros 28 por 20 de sus alumnos y alumnas. Se trata de unos 60 metros lineales de exposición[4]. Cuando la construcción de la Torre de las Comunicaciones y por decisión del entonces presidente Julio María Sanguinetti, las pinturas fueron removidas y restauradas para colgarse entre oficinas, lo que las llevó a cumplir una triste función decorativa —de hecho, ese destino significa una desvalorización casi total—. Si bien su integridad está bastante garantizada, esa obra se encuentra fuera del alcance del público, fragmentada en distintos pisos y corredores, escondida entre decenas de escritorios con computadoras.

Recuadro 3) Los usos que se deberían descartar[5]

  1. Shoppings. Ya existe muy cerca una superficie mediana: el Mercado de la Agrícola, con correctos servicios y una fuerza patrimonial contudente.
  2. Centro cultural de artes escénicas. El gran polo cultural de esa zona son las infraestructuras en funcionamiento y con rica tradición en los barrios Centro, Cordón y Ciudad Vieja (teatro, cine, ballet, ópera, música, etcétera). Por otra parte el Auditorio de Antel y su anfiteatro al aire libre, pueden programar periódicamente, dándole rentabilidad cultural a la zona.
  3. Bajo ningún concepto destinar la playa de maniobras a programas de logística y similares. Que el Puerto siga creciendo sobre la costa, hacia el oeste, ganando terreno, como ya ha sucedido.

1 A los que tienen sospechas con respecto a la edificación en alturas, se solicita recordar lo que sigue. Las realizaciones de apartamentos en el Shoping Nuevo Centro. El complejo erigido donde estaba la fábrica Strauchs frente a Cementerio Central. En la Rambla Sur todas las edificaciones de cooperativismo, nos referimos a Fecovi, son más de diez y están emplazados con el testero hacia el mar, disimulando el porte que tendrían si el frente se orientase paralelo al mar. Los ya materializados en la propia Aguada, a saber los del “Plan Fénix”. También, los edificios del complejo Torre de las Comunicaciones y el más nuevo, el contiguo. En la rambla el edificio contiguo al hotel Ibis.

2     Lo de los cruceros está “servido”, dada la proximidad al puerto.

[3]     Los murales de Joaquín Torres García se incendiaron en una exposición en Río de Janeiro, en la década del 70. En otro sentido, hay que anotar que al menos tres obras tienen referencia explícita al ferrocarril; una de ellas se denomina Locomotora.

[4] Contado una correcta distancia entre obra y obra.

[5] Lamentablemente no me alcanza el espacio para fundamentar.

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