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La Seguridad Social de hoy y de siempre por Karina Catau

La Seguridad Social de hoy y de siempre por Karina Catau
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Afirmaba Ernesto Murro, Según datos de Presidencia de la República del  10/12/2019, que “El sistema de seguridad social uruguayo es sostenible hasta por lo menos 2040 según varios estudios serios nacionales e internacionales”.

En el mismo, también expresaba que ,  el Banco de Previsión Social, (BPS) recibía a ese momento, la cuarta parte de la asistencia financiera que necesitaba en 2005  y lo hace con 500.000 personas cotizantes más y 70.000 empresas más confirmando que este sistema es sostenible y el mejor de América Latina.

Es decir que hoy, a casi dos meses de decretada la Emergencia Sanitaria por el Covid -19, las políticas desarrolladas en materia de  empleo y seguridad social hasta este año, llevaron a tener un sistema previsional fuerte, y que puede dar respuesta a la contingencia que ha desatado este flagelo, con más de 140.000 personas amparadas al Seguro por Desempleo,  pese a todos los malos presagios, e informes de situación que hacían referencia a un BPS “Desfinanciado” y apuntando la mirada hacia la Reforma del Sistema Previsional en el que se extiendan las edades mínimas para jubilarse.

Es necesario considerar, que las Administradoras de Fondos de Ahorro Previsional, se llevan una gran parte de los aportes, que antes se volcaban directo a BPS, sin embargo, la disminución de la informalidad, (por considerar uno de los tantos factores), ayudo  a compensar parte de ese vacío.

A modo de breve introducción, con el fin de separar el significado subjetivo que se adjudica a la palabra “Banco”, es necesario entender, que, a través del BPS, que es el Instituto de Seguridad Social Estatal Uruguayo, se cumplen los cometidos de coordinar los servicios estatales de previsión social y organizar la seguridad social, intentando cumplir al máximo posible con sus dos principios fundamentales:

Solidaridad: Cada persona aporte según sus ingresos y recibe prestaciones de acuerdo a sus necesidades.

Universalidad: Todas las  personas deben estar amparadas para cubrir cualquier  contingencia que puedan tener.

A partir de esta aclaración, sí, es necesario realizar algunas aproximaciones, que se convierten en puntos de peso, frente a la inquietud de algunos legisladores, en cambiar las edades jubilatorias, o modificar la legislación en materia previsional.

  • Uruguay es un país envejecido, con una tasa de natalidad muy baja.   Esto, paulatinamente y progresivamente, llevará a un “desequilibrio”, (por explicarlo de alguna manera),  y es  que por una cuestión hasta demográfica, las personas en edad de jubilarse cada vez son más, y las personas en edad de trabajar, van disminuyendo.
  • Las personas viven cada vez más.                                Las distintas políticas en materia de prevención y detección temprana de enfermedades, el acceso al Sistema Integrado de Salud,  mas  el trabajo realizado a través del Sistema Nacional de Cuidados, ha llevado a tener uruguayos más longevos, que con posterioridad a su cese por jubilación, mantienen una vida social activa, integrada por distintas actividades de tipo recreativas, lúdicas, turísticas ( por citar algunos ejemplos).

Entonces,  Imaginemos, a la Sra. “X”, que cuando llega a los 60 años de edad, cuenta con los años de trabajo necesarios para poder jubilarse (30) y decide cesar para acogerse a la Jubilación.  Considerando la expectativa de vida en las mujeres,  estudios realizados en 2017, llevan esa cifra a los 81 años, lo que implica, que en términos concretos, esa Jubilada, cobrará su jubilación por 20 años, habiendo trabajado 30.

Varios países Europeos, ya han reaccionado a esto, justamente, legislando para extender el mínimo de edad requerido para jubilarse o pensionarse, dependiendo el sistema del país de que se trate. Y por ese mismo camino, se van mostrando algunas iniciativas que pretenden darle un nuevo perfil a la  legislación en esta materia.

Es necesario entender además,  que las leyes jubilatorias, han ido cambiando, o adaptándose (para bien o para mal)  a los tiempos que se viven.

En su momento, la Ley N° 18395 de Flexibilización de las condiciones de acceso, dio respuesta a una situación de contingencia, en la que se encontraban muchos uruguayos, que en la crisis económica del 2002 perdieron su trabajo. Entonces, llegaban a la  edad de jubilarse, pero no alcanzaran el mínimo de años trabajados que se pedían.     Esta ley ajustó a 30, los años  de trabajo requeridos para jubilarse.

La Causal por Edad Avanzada, por otro lado, se configura desde los 65 años de edad,  con 25 años de servicios, o trabajados, (69 edad – 17 servicios; 68 edad – 19 de servicios;  67  edad – 21 de servicios; 66 edad – 23 servicios).

Este tipo de causal, apunta a que aquellas personas que trabajaron, o aportaron menos años de los requeridos por la causal común, para que  puedan igualmente, acceder, más tarde a otro tipo de Derecho, que les reconozca los años trabajados.  Esta premisa, surge además, por el conocimiento de la gran informalidad que, existe desde siempre, pero antes, era mucho más común que lo que conocemos hoy.

La legislación actual, en materia de Causal común, prevé que para jubilarse, se necesitan 60 años de edad, y un mínimo de 30 años de servicios como mencioné al principio.

Al llegar  ese momento, si la persona decide jubilarse, se retira con una liquidación equivalente al 50% del promedio de sueldos de los últimos 10 años de trabajo, o de los mejores 20 años, según resulte el monto promedio mayor.

Si la persona continúa trabajando, ese porcentaje se incrementa un 3%, por cada año  desde el momento en que alcanzó la causal.  Es decir, si configuré la causal en el año 2017, pero me jubilo en el 2020, el cálculo de mi jubilación, equivaldrá al 59% del promedio de sueldos mencionado.

Hoy la realidad demuestra, que son muchas las personas, que configurada la causal, continúan trabajando algunos años más con el fin de mejorar ese porcentaje.

Cuando uno se jubila, lo hace para el resto de su vida y mientras llega a esa decisión, transita por un camino empedrado donde evalúa si continuar unos años más trabajando, para “jubilarse mejor”, buscar  el equilibrio que  permita disfrutar de esa nueva etapa, o retirarse cuando ya los huesos nos pasan factura de los años, y la jubilación se va en remedios (a modo ilustrativo netamente).

Cada Ley, es hija de su tiempo. Y este tiempo que estamos viviendo, necesita algún ajuste en esa materia?  Habrá que buscar la forma, definitivamente.

Pero, con la misma dedicación y atención que requieren otros sistemas previsionales vigentes. Algo ha sobrevolado al respecto, mencionando un sistema de Retiro Parcial, y / o  Progresivo.

Yo estoy convencida, que cuando una persona decide jubilarse, se jubila y a otra cosa! No es una decisión a medias, y lo hace con la firmeza de haber dado sus mejores años al trabajo.

Es necesario pensar entonces  en  consecuencia, y devolver a los trabajadores de nuestro país ese esfuerzo, para que también sean buenos años.

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