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España se va a la derecha por Ruben Montedonico

España se va a la derecha por Ruben Montedonico
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Alguien que lleva un medio siglo de vivir en la península (luego del golpe en Chile contra Salvador Allende), al referirse a los comicios del 28 de mayo pasado, reflexiona escribiendo: «Sociedades asentadas en relaciones sociales de explotación, patriarcales, xenófobas y racistas, son deudoras de la economía de mercado a la par que se nutren del negacionismo. De esta manera se rechaza la violencia de género, el cambio climático, los derechos de la comunidad LGTBI+ y en contrapartida se apoyan leyes mordaza, la privatización de la sanidad y la educación”.
Es Marcos Roitman -chileno/español, académico, sociólogo, analista y ensayista, como reza su currículum- el autor de la cita que hice y quien establece una frontera oportuna a la investigación sobre las causas del conservadurismo comicial: “No busquemos explicaciones de las derrotas electorales que terminan culpabilizando a los votantes y exoneran de responsabilidad a quienes han abrazado la economía de mercado y pretenden humanizar las relaciones de explotación capitalistas.”
Un psicoanalista y docente, Marcelo Colussi -argentino, comentarista político- dio sus impresiones acerca del advenimiento derechista, hablando de un final obligado de “sálvese quien pueda”. Resume señalando: “Avance descomunal de la derecha”, reflexionando que “los tiempos actuales no marcan un avance popular por la revolución socialista; por el contrario, se va entronizando un discurso conservador recalcitrante, no solo en la clase dirigente, sino que hace mella en las grandes mayorías populares. ¿Estaremos condenados a esto o es hora de reaccionar?”
Los elementos inmediato-anteriores que llevan a estas consideraciones están determinados por dos hechos políticos de particular trascendencia: el desplante electoral hacia la derecha -con fecha 28 de mayo- y la derrota de la autoproclamada izquierda del PSOE (que hace buen rato que perdió los tres puntos finales) y otras coaliciones a su izquierda, aunado al anuncio de adelanto de las elecciones generales para el 23 de julio.
Los dueños del capital transfirieron a los medios hegemónicos de comunicación nacionales y autonómicos su discurso conservador y este tuvo la “virtud” de producir una abstención de alrededor de 40% del padrón (sin contar sufragios nulos o en blanco). Las prédicas conservadoras se saltearon la formalidad electoral de que se trataba de comicios autonómicos y municipales para enderezar su estrategia contra el gobierno nacional. No es privativo de la derecha española este método, sino un instrumento común cuyas herramientas se adaptan a circunstancias de cada país y es utilizado por diferentes fracciones conservadoras (ver el caso de Chile y el ascenso del kastismo). Por tanto, los contenidos de los mensajes de la derecha y los ultra en la campaña para las presidenciales de julio no se notarán como muy diferentes con los que difundieron para el 28 de mayo.
Asimismo, hay que señalar que en los primeros días, se expresaron de buena fe algunos comentarios y dudas que aceptaban la derrota del gobierno de coalición pero querían dejar en el análisis temprano algo así como que ajustando algunas cosas en poco tiempo las fuerzas políticas desplazadas regresarían. Esas primeras afirmaciones, concediendo ciertos grados de alternancia (para España o para otros lados) tenían la intención de, por lo menos, perder próximamente pero “no ser barridos” y propiciar al momento una urdimbre que acortara la ansiada “vuelta”.
Esta visión recortada acerca de las realidades nacionales e internacionales, incapaz de mirar al mundo más cercano, creo que nada contribuye en atraer luces acerca de la situación de la izquierda española; elaborar una autocrítica que únicamente no responsabilice al votante o a la poderosa maquinaria de la derecha. Esa óptica, de ser adoptada por los desplazados de hoy, supone ignorar en materia internacional que se libran dos guerras en territorio europeo y que, en consecuencia, Washington -a través de los aparatos que controla, en particular desde la OTAN- exigirá e impondrá a Europa mayores exigencias; en el caso español sumará la obediencia y contribución debidas a esa “carambola de fantasía” -que terminó de armar Trump- entre Israel y Marruecos, que supone la expoliación de territorios ocupados y mano de obra saharahui barata. Quizá, ordenado por un gobierno de la derecha, veamos el pabellón español en un barco de guerra merodeando Taiwán para demostrar la “unidad” con EE.UU y la OTAN en su “II Guerra Fría.”.
El conflicto que se desarrolla en estos momentos en territorio ucraniano expone la creciente importancia política de los actos ejecutados por la OTAN develando -para algunos- de una vez, que los mismos se realizan centralmente, lo que significa que tienen repercusiones en cada uno de sus integrantes. Esto queda exhibido de una vez y para siempre si lo relacionamos con las políticas de seguridad, defensa y sumamos migraciones. Una forma de avanzar en ello es el ver que en los dos primeros rubros el crecimiento económico es sumamente importante. De forma similar debemos observar el desarrollo de las actividades en el conflicto que comienza a reavivarse y desarrollarse entre Kosovo y Serbia.
Están presentes en el caso ucraniano como telón de fondo, en una instancia que considero esencial a tener en cuenta, un conflicto de alta intensidad generado a partir del involucramiento por décadas de la OTAN en aplicación de una estrategia de expansión y fronteras móviles; que la guerra ocurre en territorio europeo y que involucra algo más que un eventual uso de armas nucleares (tácticas o generales) que se vinculan estrechamente con la seguridad común y la defensa conectadas, indisolublemente, con lo económico y que acaba reflejándose en lo social.
Al margen de toda “quemazón” queda Bildu allí donde se ha asentado (País Vasco y Navarra). Loa liderados por Arnaldo Otegi observan lo ocurrido como “un cambio de ciclo” para Euskadi que, en todos los casos, favorece al independentismo a la vez que relega al más tradicional Partido Nacionalista Vasco (PNV).

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