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Jóvenes emprendedores por Cristina de Armas

Jóvenes emprendedores  por Cristina de Armas
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Stiven González. 25 años. Barbería. Studio Cavaliere

El encuentro con nuestro joven emprendedor de hoy nos lleva a un emblemático barrio de Montevideo,  el Cerro. Ya comenzando a caer el atardecer cruzo el puente sobre el arroyo Pantanoso que comunica a la ciudad con el barrio, y a la vez le da ese sentido de independencia que sus habitantes reclaman. Voy entrando por la calle Bogotá hacia la playa y en la misma esquina con la calle Suecia, encuentro mi destino.

-¿Cómo estás Cristina?- me saluda Stiven al verme llegar y se apura en terminar de atender a dos jóvenes clientes mientras aclara a otro que la clase de barbería se aplaza para las 20hs.

Baja la cortina para que nadie nos interrumpa y se sienta frente a mí para comenzar la nota    

Stiven, antes de que pensaras en la barbería, ¿dónde estabas?, ¿cómo era tu vida?

Lo que me había pasado siempre era tratar de buscar trabajo, no emprender. Ya desde chico estuve trabajando en empresas en las cuales yo veía que tenía un techo, estaba limitado, no podía llegar más alto porque sobre mi estaba el encargado, sobre el encargado el gerente y sobre el gerente, el dueño. Hasta que perdí el trabajo, por suerte lo perdí, me echaron por bajo rendimiento, es lo mejor que me pasó en la vida, ahí comencé a pensar en mi propio emprendimiento.

¿Ahí comenzaste a pensar en barbería?

Claro, con el dinero del despido me pagué un curso de barbería, mi primer curso. A los dos días me roban la moto. Fue todo junto, perdí el trabajo y me roban la moto. El dinero que recibí del seguro más el despido lo invertí en cursos, máquinas, tijeras, herramientas de trabajo.

¿Por qué barbería?

Al principio fue porque lo veía como una salida laboral fácil, yo veía que la gente respondía a eso, era sencillo. Mi idea era ser el mejor barbero.

¿En qué año sucedió eso, cómo comenzó?

En 2017, Diciembre de 2017. Comencé en mi casa, cortando en mi casa. Al principio no cobraba los cortes, era a voluntad, yo cortaba y la persona me daba lo que salía de su corazón hasta que en un momento puse una tarifa de cien pesos. Recuerdo que iba hasta Capurro a cortarle el pelo y la barba a un anciano y de los cien pesos me gastaba ida y vuelta en boleto y no me quedaba casi nada de ganancia, pero igual lo hacía por la motivación de que era mi dinero, me lo ganaba yo. Estuve un período en mi casa hasta que vine para acá en noviembre de 2018, el 27 de Noviembre abrí  acá yo solo con un espejo, ese que ves ahí.  – Me señala un espejo alejado de los otros más imponentes, muy sencillo pero recuerdo sin dudas de aquel  comienzo.- La clientela que ya tenía en mi casa me siguió y comenzó a crecer a tal punto que no podía yo solo, mi cuerpo no daba más, aguanté creo que dos semanas y tuve que llamar a un segundo barbero y hoy en día somos tres en este local.

¿Ya tienes otro local?

Si, en la calle Grecia pero en este momento no está funcionando

¿Qué nombre le has dado a tu barbería?

Cavaliere, el italiano de caballero. Recuerdo que una noche estaba eligiendo nombres y quería que fuera original, si buscas en google y pones Barbería Cavaliere vas a ver que no te sale ninguna otra, eso es lo primero, la originalidad y segundo como es un lugar pensado para hombres  le puse cavaliere. En realidad comenzó siendo barbería pero luego lo cambié a Studio  porque barbería encierra mucho barba y corte y nada más, y nosotros ya estamos haciendo perfilado de cejas, máscaras faciales, nos ampliamos a Studio.

Contame algo de tu familia, ¿cómo ha tomado tu emprendimiento?, ¿te ha apoyado?

Al principio no, no me apoyaron. Mi madre quiso apoyarme pero decía que había tanta barbería, tanta competencia, que no me iba a ir bien. Nadie me apoyó. Nadie. En un momento bajé los brazos y me puse a buscar otro trabajo pero como no me llamaban, no había trabajo, me vi en la obligación de ser perseverante. La perseverancia es la clave del éxito, lo más importante de todo.

Bien Stiven, ya estás instalado, tienes dos empleados, ¿futuro?

Futuro- repite. Tengo pensado el futuro pero no pensando desde la barbería. El local de Grecia me sirvió mucho como experiencia. Para abrir sucursales de barberías es complicado porque no es como en gastronomía donde la gente va a buscar la comida, no importa qué mozo la atiende, no importa el cajero. Acá cuando yo me fui de Bogotá a Grecia la gente me siguió y este local bajó como en un 60 por ciento en ingresos. Y como bajó me di cuenta que es como los tatuadores, la gente sigue al tatuador, lo mismo pasa con el barbero, vos vas de una a otra barbería y no se puede mantener el equilibrio, a ver, se puede,  pero yo prefiero tener un local y potenciarlo al máximo y no tener dos o tres locales y que funcionen más o menos.

Entonces, las expectativas que tienes de futuro,¿en qué rubro si no es la barbería?

Hay una posibilidad de que sea la gastronomía, no es seguro pero es un 80 por ciento seguro. Es más, ya tengo un tercer local enfocado. Tengo la visión, tengo la idea, falta enfrentar la realidad con la expectativa porque viste que a veces es diferente.

¿Cómo ves de acuerdo a tu experiencia las posibilidades para un joven de salir adelante con su emprendimiento? ¿Encontraste muchos impedimentos?

En Uruguay lo que más complica son los alquileres, te piden depósitos o garantía de financieras que te piden el 30 por ciento de tu ingreso y el sueldo de un joven hoy anda en los quince mil a veinte mil pesos y acá no hay alquileres de cinco mil pesos, son de diez mil para arriba, te cuesta muchísimo. Yo tuve que alquilar por depósito y me pidieron diez meses, tenés que tener capital, la parte más difícil es el alquiler, lo más complicado.

Como joven emprendedor  y con perspectivas a futuro de seguir emprendiendo, ¿qué  dirías a jóvenes que están pensando en hacer lo mismo?

Yo soy de leer muchos libros de temas financieros, me gusta leer, lo aconsejo y lo que les diría, lo que me parece lo mejor y lo hablo al juntarme con amigos es que dejen de pensar en enviar currículums y piensen en enviar folletos de sus negocios porque está bien trabajar para alguien pero siempre vas a tener un techo. Si querés llegar a lo más alto, para mí, tenés que emprender. Obviamente no esperes en una semana, dos semanas, un mes, ni siquiera seis meses triunfar al máximo. Lo más importante es la perseverancia, perseverancia en hacer algo que te guste, porque lo vas a hacer todos los días de tu vida.

Bien, pero tú has comenzado con barbería y ya estás pensando en gastronomía, no piensas en hacer lo mismo todos los días de tu vida.

Si- sonríe. Es que la barbería es como un disfraz, lo que a mí me apasiona realmente es emprender negocios. Ya no estoy pendiente acá todo el día, al principio la barbería me motivó pero me di cuenta que lo mío es emprender.

Entonces, emprender para un joven, ¿Es posible?

Si, totalmente. Difícil, pero posible. Hay que tener paciencia, no querer ganar en una semana o dos semanas. No es así. Cuesta, pero se puede.

Ya en la oscuridad de la noche voy dejando atrás las luces de un barrio que hace honor a su fortaleza y ha sido siempre cuna de grandes sueños. Será un bello amanecer.

 

 

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