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Las Fuerzas Armadas uruguayas: una cuestión pendiente por Jorge Alejandro Suárez Saponaro

Las Fuerzas Armadas uruguayas: una cuestión pendiente  por Jorge Alejandro Suárez Saponaro
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En medios especializados fue noticia la posible adquisición de seis aviones de ataque liviano EMBRAER A 29 Super Tucano por US$ 100 millones a Brasil, como el avance hacia la construcción de dos patrulleros oceánicos en el astillero español Cardama. Estas adquisiciones son insuficientes y el problema de fondo sobre la Defensa Nacional en Uruguay no ha sido resuelto.

El mayo de 2024 asumió como nuevo ministro de defensa del presidente Lacalle Pou, Armando Castaingdebat, veterinario de profesión, sin antecedentes en materia de defensa. Algo que ha sido una constante en Uruguay, donde los titulares del área no tenían conocimientos previos en el tema. En el marco de severas restricciones presupuestarias, el margen de maniobra es limitado para el flamante ministro. La cartera de defensa tiene pendiente en su agenda la construcción de dos patrulleros oceánicos – OPV por sus siglas en inglés como son conocidos mundialmente – en los astilleros españoles Cardama, por 82 millones de euros, siendo la principal adquisición de la Armada Uruguaya, luego de años de idas y vueltas, ante un estado calamitoso de las veteranas fragatas de la Flota. Otro tema pendiente para las fuerzas navales del país charrúa, instalar una red de radares costeros, una deuda pendiente que se vincula con la seguridad en la navegación que data de más de una década. En materia naval se destaca la adquisición de un buque hidrográfico a la firma estadounidense Global Seas. Es un navío usado, en buenas condiciones y adquirido por US$ 3.5 millones, viene a reemplazar el ROU Oyarvide dado de baja en 2015.
Las donaciones son un instrumento por el cual la Armada Uruguaya adquiere medios. En 2024 Corea del Sur cedió a la Armada uruguaya un patrullero costero Clase Chamsuri de 37 metros, bautizado ROU Huracán. En 2022 el US Coast Guard cedió tres patrulleros costeros Clase Marine Protector. El estado uruguayo solo tuvo que pagar la reparación y puesta a punto por US$ 5 millones.

Los medios navales uruguayos son escasos, anticuados e insuficientes. El apoyo a la presencia antártica uruguaya está en manos de dos buques sumamente veteranos el ROU Artigas, fue sometido a un cambio de motores (proceso que duró de 2019 a 2022) por parte de astilleros de la propia fuerza naval, no exento de problemas técnicos y polémicas. Estamos frente a un buque construido en 1966 y que sirvió en la Armada germana hasta 2003. Las razones del cambio de motores y reparación general del buque, dado que el país no tiene presupuesto para adquirir un buque logístico (aunque existen opciones sobre las que hablaremos en esta nota más adelante).
Durante el tiempo que el Artigas estaba fuera de servicio, el buque de salvamento Vanguardia fue empleado en tareas de apoyo logístico a la base antártica que tiene Uruguay. Este buque es un veterano de 1976. En otras palabras, estamos ante una fuerza naval que tiene buques con un promedio de cincuenta años y gran parte de ellos, pronto estarán fuera de servicio.
La modesta aviación naval opera también material cargado de años, insuficientes para las misiones asignadas. Las misiones de patrulla y vigilancia marítima recaen en dos aviones B 200 sometidos a trabajos de recuperación, 3 aviones de patrulla costera Cessna donados por Chile, dos aviones entrenamiento T 34C, un helicóptero OH 58 también para instrucción, dos helicópteros AB 412 (ex Guardia Costera italianos). Existen planes para un tercer Turbo Mentor, B 200 y AB 412, pero todo dependerá de los escasos recursos asignados la fuerza naval uruguaya.
En lo referente a la Fuerza Aérea que no hace mucho cumplió 111 años de existencia. Su situación es crítica. La anticuada capacidad de defensa aérea tiene carácter simbólico dado que operan 3 viejos Cessna A 37 Dragonfly. Se barajaron distintas opciones, destacándose una muy ventajosa presentada por Estados Unidos por un 10 Bae Hawk 100/200 por US$ 100 millones, vía FMS. Los aviones cuentan con radares, capacidad aire aire, modernización, stocks de repuestos, motores, entrenamiento, etc. Las restricciones impuestas por Estados Unidos en relación a la llamada “ley de derribo” provocó que la oferta quedara solo en la anécdota. La adquisición de los aviones KC 130 H a España fue una muy buena decisión, a pesar de la incomprensible actitud de la oposición política. Tema que tratamos en su momento (https://lapolisuy.wordpress.com/2020/12/22/aviones-c-130-hercules-ex-espanoles-para-uruguay-una-buena-eleccion/). Pero el segmento de transporte precisa inversiones, dado que el número de aviones Hércules es limitado y existe la necesidad de complementar dichos medios.
La adquisición de los A 29 Super Tucano ocupan el vacío dejado por la salida de los FMA IA 58 Pucará en 2017. El presidente Lacalle Pou en el marco de la reciente cumbre del MERCOSUR en Brasil, en julio de 2024, dio luz verde a la adquisición de 6 aviones nuevos con un crédito brasileño de US$ 100 millones. Queda pendiente la modernización de la flota de helicópteros, con medios con más de cuarenta años y el reemplazo de los A 37, donde al parecer el candidato favorito es el avión Leonardo M 346, pero sus costos de adquisición, generan serias dudas sobre que las intenciones se materialicen en un contrato.
El Ejército recibió recientemente por donación de Estados Unidos 14 vehículos protegidos MRAP Mamba, para ser asignados a la Fuerza de Reacción Inmediata creada para ser puesta a disposición de las Naciones Unidas. En mayo de 2023 fue noticia la aprobación de Estados Unidos para la cesión de 20 blindados Oshkosh M-4TV
El comandante del Ejército, general Stevanazzi, en mayo de 2024, en el acto de aniversario de creación del ejército, señaló ante ciertos sectores políticos que insinúan que la fuerza está sobredimensionada, que “aquí no sobra nadie”. La política “blanco” Laura Raffo de abrir las puertas para que mil soldados puedan integrar la Guardia Republicana de la Policía Nacional. En 2023 también legisladores – el colorado Gustavo Zubía y el legislador independiente Eduardo Lust – propusieron desplegar personal militar en las calles para apoyar a la Policía en tareas de prevención, con un absoluto desconocimiento sobre las diferencias sustanciales que hay en materia de entrenamiento de los militares y policiales. La prevención se basa en la inteligencia criminal, no en la mera presencia de uniformados.
Los militares uruguayos son empleados en tareas de seguridad interior desde hace tiempo, destacándose la custodia del perímetro exterior de las cárceles. En 2018 por la ley 19.677 fue autorizado el empleo de las fuerzas militares en tareas de vigilancia de las zonas de frontera, con facultades para poder emplear sus armas y detener a personas en caso de flagrancia. La creciente criminalidad y el avance del narcotráfico en Uruguay abrió un debate en la clase política, que sin atacar los problemas de fondo buscan soluciones de corto plazo y con mera visión electoralista, en la cual se propone movilizar recursos militares en funciones policiales. Mientras tanto el Ejército Nacional es una colección de material anticuado, que requiere una modernización y estandarización para facilitar la cadena logística con sus costos asociados.

El Ejército Nacional en diciembre de 2022 recibió de Brasil una interesante donación de material blindado de 10 obuses autopropulsados M 108 de 105 mm y 11 transportes blindados 6×6 Urutú. Este material se agrega a una importante flota de medios mecanizados que incluyen vehículos de combate de infantería BMP 1, transportes M113, blindados a rueda Cougar, Cóndor, Urutú, Cascavel, y tanques livianos M41 y TI 67 (tanques rusos T 55 modificados con cañón 105 mm). No cabe duda que hay que estandarizar los modelos existentes, entre otras reformas que hay que llevar a cabo. La Artillería es anticuada y la defensa antiaérea obsoleta. En este contexto vale la pena destacar que el despliegue de las fuerzas terrestres no ha tenido cambios en décadas.
El Ejército como las otras fuerzas tienen personal mal pagado, a tal punto que el actual ministro de defensa señaló que es preciso tomar medidas para que muchos uniformados puedan tener acceso a una vivienda digna.

Apuntes para una reforma de las Fuerzas Armadas uruguayas.
Las Fuerzas Armadas de Uruguay padecen desde hace décadas un permanente ajuste en sus presupuestos. No existe una definición clara sobre política de defensa. Esto impacta en el equipamiento, salario y operatividad. En situaciones de catástrofes, como inundaciones o incendios, los políticos no han dudado en recurrir a las fuerzas militares, con sus medios cada vez más exiguos y anticuados, con el riesgo que ello implica para quienes lo operan. Uruguay tiene un importante patrimonio marítimo, que requiere de medios adecuados de vigilancia y para búsqueda y rescate, agregándose las bases en la Antártida que precisan también de recursos para su sostén logístico. La ausencia de amenazas convencionales llevó a más de un político uruguayo a plantear la eliminación del instrumento militar. Incluso el entonces presidente de Costa Rica, Oscar Arias, en 2010 propuso a su par uruguayo José Mujica disolver las Fuerzas Armadas.
Montevideo desde hace largo tiempo tiene un fuerte compromiso con las Naciones Unidas, donde miles de efectivos han sido desplegados en lugares tan riesgosos como la República Democrática del Congo. La falta de medios adecuados, llevó a compras de urgencia para dotar a los cascos azules uruguayos de medios idóneos para su despliegue.
Los riesgos a la seguridad uruguaya se vinculan con el tráfico de drogas, el crimen organizado, la ciberseguridad, seguridad fronteriza, control y vigilancia del espacio aéreo, la depredación de los recursos marinos, exigen un perfil de Fuerzas Armadas más reducidas a las actuales, pero mejor equipadas. Los grandes ejes pasarían por:
• Cambios en la organización que resulten necesarios para adecuarse a la nueva realidad.
• Recursos tecnológicamente modernos.
• Alcanzar un óptimo nivel de alistamiento.
• El proceso de racionalización incluirá estudios atinentes a la eliminación de organismos redundantes, sustitución por una organización conjunta en aquellos casos que las operaciones a desarrollar lo hagan necesario, sin estructuras burocráticas repetidas con el consiguiente ahorro de dinero.
• Centralización de la adquisición de materiales comunes a las tres Armas.
• Organización conjunta de la Sanidad.
• Reservistas con un elevado nivel de operatividad.
• Fortalecer la figura del Jefe del Estado Mayor de la Defensa en calidad de presidente de la Junta de Jefes de Estado Mayor, entidad por crearse a los fines de promover el accionar conjunto.
• Creación del Comando Operacional, responsable de la conducción de las fuerzas operativas que le sean asignadas.
• Reformas del sistema educativo de las Fuerzas Armadas.
• Mayor participación del sector privado en materia logística.
• Creación de una empresa pública de producción y servicios logísticos de defensa.
• Realizar estudios para la implementación de un sistema de comando y control a nivel estratégico común a las tres Armas.
La Armada uruguaya debería incrementar el número de patrulleros oceánicos de dos a cuatro, que permita operar dos buques en el mar de manera permanente. Existe la posibilidad del leasing, como hizo la Marina Real británica con el patrullero oceánico HMS Clyde. Bae Systems era propietario del buque, el Ministerio de Defensa pagaba un alquiler con opción a compra. La empresa asumía todo los concerniente al mantenimiento y apoyo logístico. Finalmente, la Royal Navy optó por no comprarlo, pero por una década el buque navegó en el Atlántico Sur y fue vendido a la Marina de Brasil. BAe Systems recuperó su inversión. Este modelo pueda aplicarse para el reemplazo de los buques logísticos de la Armada Uruguaya.

En materia de medios aéreos el mecanismo de participación pública privada, puede ser una solución para reducir costos de adquisición. Salvando las distancias, el Reino Unido a través del consorcio AirTanker, responsable de la gestión de la flota de aviones A330 MRTT. El acuerdo con la Fuerza Aérea establece proporcionar dichos aviones para transporte estratégico y reabastecimiento en vuelo, estableciendo en el contrato un número de horas disponibles para que los aviones pueda prestar servicios de línea de pasajeros. En atención al presupuesto que manejan las Fuerzas uruguayas, precisan una plataforma multimisión, como el avión BT 67 Basler. La experiencia argentina puede ser aplicable al caso uruguayo. Mirgor, empresa privada argentina, adquirió un Basler para transporte de pasajeros y cargas a la Antártida, en atención al creciente turismo a dicho continente como también para apoyo logístico. Un acuerdo con Fuerza Aérea permite que dicha institución opere los aviones y garantice su disponibilidad, con la posibilidad que la Argentina pueda trasladar pasajeros y cargas para sus bases antárticas. Panamá contrata a la empresa AirTec propietaria de un Basler para realizar operaciones de patrulla marítima. Estos ejemplos podrían ser lecciones aplicables para que las fuerzas uruguayas pueda disponer de dos aviones Basler para transporte, que pueda ser empleado para apoyar la presencia antártica uruguaya, misiones sanitarias, lucha contra incendios, vigilancia marítima, lucha contra la contaminación y búsqueda y rescate. Esto aliviaría el peso de trabajo que recaen sobre los KC 130 H de la Fuerza Aérea y los B 200 de la Aviación Naval. En caso que los aviones estén en manos de un privado, pueden prestar servicios de transporte, lucha contra incendios, como también operar en la Antártida.

Esta modalidad pública privada puede ser de utilidad para la adquisición de un avión o dos de transporte estratégico, como Boeing 737 o Airbus A310 para el traslado de persona de misiones de paz como para apoyar viaja presidenciales. También estos medios serían de utilidad para mejorar las conexiones de Uruguay en la región.
En 2020 el entonces ministro de Defensa Javier García firmó un acuerdo con la Corporación Nacional para el Desarrollo de Uruguay para desarrollar fideicomisos financieros para financiar la compra de equipo militar. La normativa uruguaya debería establecer que la enajenación de bienes de las Fuerzas Armadas deberá estar destinado a la compra de equipamiento y desarrollo de nuevas infraestructuras. Las instalaciones que puedan quedar ociosas, podría explorarse la posibilidad para el desarrollo de emprendimientos agropecuarios como parques industriales y/o polos tecnológicos.
Las Fuerzas Armadas Uruguayas cuentan con capacidades en materia de producción de explosivos, mantenimiento y reparación de aeronaves, reparación y construcciones navales. La legislación debe habilitar para formar joint ventures que permitan potenciar estas capacidades, generando recursos adicionales para las Fuerzas Armadas y fortalecer capacidades logísticas. La creación de una empresa estatal, facilitaría buscar socios y emplear instalaciones y personal, abriendo la posibilidad para modernización de instalaciones, capacitación, etc.

La reestructuración de las Fuerzas Armadas, no solo significará la reducción de efectivos, para que desde el punto de vista presupuestario sea sostenible, sino para concentrar los recursos en áreas de mayor valor estratégico, un despliegue menos disperso. Los ahorros deben estar destinados a incrementar la operatividad e inversiones. Estas deberán estar orientadas a la vigilancia y control del espacio aéreo con un plan de radarización; mejorar la movilidad aérea; comunicaciones; comando y control; drones; guerra electrónica; ciberdefensa; estandarización de la flota de vehículos tácticos, de campaña y blindados.
En lo referente al Ejército Nacional debería estudiarse la posibilidad de una reforma, a los fines que sus fuerzas operativas queden conformadas por dos o tres brigadas, siendo una mecanizada, como reserva estratégica y otra ligera, destinada especialmente para operaciones en el exterior. Asimismo, fortalecer los elementos de Policía Militar a los fines que sean responsables de la seguridad exterior de instalaciones carcelarias (creemos que debería ir gradualmente ser transferido a organismos como la Guardia Republicana) y para patrulla fronteriza.
En este proceso de cambios, la reducción de personal de las Fuerzas Armadas, será compensada con la creación de una fuerza de reservistas, con buen nivel de operatividad, que permita su rápido despliegue en emergencias nacionales e incluso para participar en misiones en el exterior.

Defensa Nacional: un cambio necesario.
Las fuerzas uruguayas están un punto límite, donde sus capacidades son cada vez menores. Tenemos un ejército que opera piezas de museo como el tanque ligero M41, o una Armada con barcos viejos, cuya operación son un riesgo para sus tripulantes, y la Fuerza Aérea cuenta con una flota envejecida y sobre exigida. Dos aviones KC 130 son insuficientes para las responsabilidades asignadas.
A nuestro entender, Uruguay precisa fuerzas armadas más reducidas en personal, con un despliegue menos disperso, concentrándose en el menor número de bases, pero ubicadas en áreas que permitan ser desplegadas rápidamente a cualquier punto del territorio nacional. La presión fronteriza por parte de grupos criminales exige una mayor atención en la vigilancia fronteriza, control del espacio aéreo, mayores recursos en el patrullaje costero y fluvial. La ciberdefensa cobra importancia para la protección de instalaciones de informática, telecomunicaciones e información. El extenso patrimonio marítimo precisa medios adecuados para su vigilancia y control.
El disponer de un Instrumento Militar moderno, permitirá a Uruguay proyectar su imagen en el exterior, contribuyendo a la seguridad regional e internacional, además de fortalecer capacidades en el control del vulnerable espacio fronterizo, sino contar con una herramienta de utilidad para hacer frente a posibles emergencias nacionales de manera eficaz.

Publicado en LA POLIS

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