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L’OMERTÁ.UY por Luis Nieto

L’OMERTÁ.UY  por Luis Nieto
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La opacidad sobre las cosas de gobierno es parte de la decadencia republicana, y la amenaza de un largo ciclo bajo el gobierno de la fe oscurantista. Lo que pase en Uruguay no es relevante pero sí revela la naturaleza del fenómeno que puso en marcha la Unión Soviética.

Los ciudadanos de nuestro país son tratados como extranjeros, en el sentido restrictivo de los griegos, carentes del derecho a ser informados de los asuntos de gobierno, ergo, la sociedad que construimos, por acción u omisión, comienza a perder uno de los principios más importantes: el derecho a la información, con la que formará su propio juicio, imprescindible para elegir a sus representantes. En la ausencia del hábito de informar, al despotismo se llega en pocos pasos más. República viene del latín: res publica, cosa pública. Define la forma en que se comunican el Estado y los ciudadanos, y difiere de la monarquía, entre otras cosas, por el carácter provisorio de la autoridad. A diferencia de la monarquía, los representantes republicanos cesan y se renuevan de acuerdo al libre juicio de los ciudadanos, en las instancias determinadas por la Constitución, y bajo la forma que tengan los diferentes sistemas republicanos de gobierno. La república es la casa de la democracia. Del griego: demos, pueblo, y kratós, poder o gobierno.

Estas definiciones de Perogrullo, citadas hasta el cansancio en las sociedades contemporáneas, han sido el motivo principal de la búsqueda de un sistema de gobierno lo más justo y perfecto posibles, por parte de la sociedad humana, que cree que la libertad es un valor esencial, básico. En el comienzo, la democracia estaba vedada para las mujeres, los extranjeros y los esclavos. 25 siglos más tarde, las mujeres tienen derecho al voto desde hace poco más de un siglo, y los extranjeros sólo pueden ejercerlo tras cumplir ciertas formalidades, a pesar de ser uno más entre los nacionales de cualquier parte del mundo. La esclavitud, en 25 siglos, comenzó a erradicarse en los últimos 2, y hasta en la actualidad siguen habiendo investigaciones ante denuncias de algunos tipos de esclavitud.

¿Esto habla de un fracaso en el desarrollo de las ideas democráticas? Lejos de eso, y hasta tomando en cuenta la larga noche del Medioevo, la democracia ha continuado su camino, perfeccionándose, abarcando a más sectores sociales, y a la población de países que hasta hace poco vivían en un régimen de semiesclavitud.

La república contemporánea va abriendo cauce a la democracia. Es el desenlace del triunfo sobre la monarquía y la descolonización. Las luchas por los derechos civiles e individuales florecen con la solidez de la república, y enmudecen, se apagan, frente a los regímenes que utilizan la injusticia, la explotación del hombre por el hombre, para construir estructuras de gobierno que tienen demasiadas coincidencias con la monarquía, que vamos dejando atrás. La invocación del socialismo para gobernar como reyes es una reacción a esta búsqueda imperfecta que, sin embargo, va en el sentido de las mayores aspiraciones humanas. El capitalismo morirá por más que no vislumbremos todavía los últimos coletazos. De hecho, todos los procesos que han invocado el socialismo, tal como lo inauguró la Unión Soviética, han caído en las peores formas del capitalismo y la explotación humana.

Los uruguayos estamos atravesando ese territorio de vagos mensajes, de un socialismo que ha muerto en todo el mundo, menos en la nostalgia de muchos de nosotros, y un capitalismo que nos asfixia, nos mantiene desde hace 70 años al borde de la crisis. Nuestro sistema político está trabado, y se enfrenta a las elecciones de este año con muy pocas posibilidades de remover las ideas que nos mantienen en la duda de cuál es el camino. Jugamos con las grandes cosas como si el tiempo transcurriese en círculos. Una parte de nosotros no acaba de ver que Venezuela está en manos de un grupo de farsantes que se aprovechan de las ideas del socialismo para establecer un régimen hermético, con numerosas denuncias que ilustran un régimen que los uruguayos no quisiéramos para vivir en él. Vamos a contramano y causa estupor que nuestro gobierno quiera hacerla tan difícil. No se sostiene la posición uruguaya. El régimen chavista es un viaje al pasado. La izquierda uruguaya no lo comprende. Razona en función de lo que le conviene en su lucha contra el imperialismo. Vivian Trías definió que la lucha del pueblo uruguayo era contra la oligarquía, porque era la aliada natural del imperialismo en nuestra tierra. Y este razonamiento fue parte del cambio en el Partido Socialista, y el nacimiento de la guerrilla del MLN. Emilio Frugoni, en cambio, fue sepultado por esa onda arrolladora. Él, como tantos otros que creyeron posible edificar el socialismo aceptando las reglas del juego democrático. Ganar una, o dos, o diez elecciones, no quiere decir reinar, no quiere decir actuar como si el Estado fuese nuestro, y para siempre. Esa idea es la nostalgia del partido único, de la dictadura del proletariado, del que ya no se nombra, seguramente más por conveniencia política que por convicción.

De no ser así, no se explica el secreto que rodea a muchas de las decisiones del gobierno. Secretos en Aratirí, secretos en Alur, secretos en UPM 2, secretos en Relaciones Exteriores. Quien pierde entrega el gobierno a los representantes de otro partido, y también entrega los secretos que atesoró. Esto no es una adivinanza sobre lo que va a pasar en octubre y noviembre, es una apelación al juego limpio, gane quien gane. Eso, en torno a estas cuestiones, puede ser hasta lo menos importante, porque quien gane tendrá que trabajar bien y mucho, porque quien pierda le va a estar respirando en la nuca, por mandato de una ciudadanía, que le encomendó la labor de controlar al gobierno.

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