Durante la madrugada del 7/8 de setiembre quedó finiquitado el escrutinio de la Provincia de Buenos Aires, con el conocido amplio triunfo del peronismo unido en 6 de las 8 secciones en que se divide el territorio; estaban habilitados para votar en estos comicios provinciales más de 13 millones de personas, Se consideraba el ejercicio del sufragio como obligatorio con las excepciones, como opción, para los jóvenes de 16 y 17 años y los adultos de 75 o más edad. Concurrieron a votar más del 60% de los empadronados en la provincia argentina que más ciudadanos la representan en el padrón electoral federal.
El triunfo peronista supone la derrota, dolorosa, del oficialismo mileista que resultó barrido en la mayoría de las secciones, lo cual expone, sin ambages, cuando se reúnen todos los sufragios obtenidos por cada fuerza al finalizar el escrutinio; en el caso la diferencia entre el primer y segundo lugar (peronismo vs. oficialismo) fue de algo más del 13%. Las cifras se interpretaron como un violento tropezón para la Presidencia de Javier Milei, extendiéndose entre los veedores extranjeros, periodistas y analistas locales y agencias noticiosas que se aventuraron en sus pronósticos para el 26 de octubre próximo cuando esta y las demás provincias celebren las elecciones que definirán la composición del Congreso nacional en los dos años que le restan a Milei como presidente y los dos primeros de quien lo sustituya en 2027. Hubo, adicionalmente, adelantos que incluyeron hasta la próxima contienda presidencial.
Por otra parte, aunque parecía poco factible, el peronismo concurrió unido a esta elección que conjuntó las fuerzas de la expresión presente en el escenario desde hace más de 7 décadas y que se compuso con la presencia del derrotado presidencial Sergio Massa, la fuerza del actual gobernador y la corriente kirchnerista, pese a que la presidenta del Partido Justicialista, Cristina Fernández viuda de Kirchner (en adelante CFK) fue juzgada y condenada por la “justicia” y se le autorizó el uso de su departamento de Buenos Aires como prisión domiciliaria. La señora CFK fue senadora federal, dos veces presidenta de la nación; vicepresidenta del país y para los comicios de octubre iba a presentar su candidatura para legisladora en la Primera Sección de esta provincia, impidiéndoselo el Judicial al condenarla y ejecutarse la sanción. A esa sección pertenecen algunos de los lugares donde habitan más de 5 millones de electores (Luján, Mercedes, Morón, San Fernando, San Isidro, Tigre y Vicente López, entre otros)
Según ha sido comentado ampliamente en círculos políticos argentinos, uno de los pasos importantes que el presidente Milei prometió dar durante su gestión, sería la desaparición del kirchnerismo del mapa, entendiéndose con ello el descarrilamiento de CFK. Sin que intente inducir por mi parte a los lectores alguna asociación con el hecho abominable e insuficientemente investigado de un atentado con arma de
fuego contra la señora, sino como recuerdo, en estos días se cumplieron tres años de este magnicidio, por suerte, fallido.
Lo anterior, sin esclarecer, mal investigado, sí se corresponde con el mandato mileista, que continúa con la promesa realizada a sectores conservadores de “descarrilar” a CFK. El control que ejerce el Ejecutivo sobre ciertos jueces y ministerios públicos, condujeron, según muchas creencias, a la condena de CFK, donde se recurrió, según reputados penalistas, a dar al juicio un tono de venganza, sin espacio para la justicia.
El caso de la eliminación política (que llamo descarrilamiento) dio pie para que la frondosa imaginación de algunos miembros de redacciones argentinas de medios de comunicación especulen acerca de si no se tratará de una jugarreta ideada desde tiendas “libertarias” que laboran por encargo presidencial. Si no se ve como posible la continuidad de Milei, antes de dar por perdidas ciertas cosas, se puede actuar contra CFK proyectando su triunfo exclusivamente hacia el gobernador Axel Kicillof. De lograr que CFK no participe en la campaña del 2027 .a la que se une la figura de Kicillof- caería verticalmente su predicamento y con el de ella el de su hijo al frente de La Cámpora.
Quienes así especulan, señalan que la actitud de Milei -admitiendo la derrota, hablando de errores de gestión y de ya no proferir exabruptos contra sus adversarios- por lo menos en los 50 días que lo separan de la siguiente elección, será más despojada de sus intempestivas acciones y más lo de un presidente del país. Creo que olvidaron considerar que a continuación reivindicó la línea económica que enarboló siempre en defensa de algún sector de los dueños de las vastas riquezas argentinas.
Contrariando esta teoría, está la verdad de las continuas derrotas en el Legislativo, entre las cuales directamente se involucra al presidente en un intento -llamado Libra- de fraude con una supuesta criptomoneda, para lo cual se formará una comisión investigadora que desempolvará el intento del Ejecutivo de que este expediente pasara sin ser visto por el Congreso.
El economista argentino Alejandro Marcó del Pont -escribiendo sobre lo que se denominan “estados fallidos” pinta la situación de la siguiente manera: “Aquí, el instrumento de dominación no son las pandillas armadas o los batallones ultranacionalistas, sino el capital financiero internacional y sus socios locales. El
relato fantasma que se vende es el de un país crónicamente ingobernable, víctima de su propio populismo, que existe al borde del abismo macroeconómico por su incapacidad para vivir dentro de sus posibilidades (déficit fiscal). Este relato omite cuidadosamente que el colapso fiscal permanente es un negocio
extraordinariamente lucrativo para una élite específica”.
Pero si ese caso desvela al señor que despacha en la Rosada, ¿qué decir de la imputación a su hermana, Karina, de cobrar un 3% sobre el total de lo adquirido en fármacos por el Estado y que se canaliza hacia los discapacitados?
Porque Karina, la hermana de Milei, se conduce como la 1 y medio de su hermano el “libertario” presidente y como lo que decide en la desestructurada (parece) La Libertad Avanza.



