Vox populi: abrir la conversación por Alejandro Guedes y Valentina Viera

Hoy se polemiza muy poco sobre democracia en el espacio público. Es un tema marginal en la agenda. Gobiernos, oposiciones, analistas y movimientos sociales suelen recalar en su importancia en ocasión de alguna efeméride. El consenso aparenta ser total. Sin embargo, poco se habla de los riesgos a los que está expuesta la democracia permanentemente. Poco se habla de cómo la opinión pública percibe a la democracia y al ecosistema que allí se mueve, empezando por gobierno y oposición. 

“Democracia”, pasó de ser un concepto, a un recurso retórico que se invoca para justificar decisiones de gobierno, o para criticarlo, para reclamar derechos o para denunciar abusos. En ese sentido se podría decir que aparece, pero de una forma curiosa: cuanto más se usa la palabra, más elástica se vuelve. Democracia parece significar cosas muy distintas según quién la pronuncie.

Ahí aparece una incomodidad que vale la pena tomar en serio. Si al parecer, como sociedad estamos a favor de la democracia, ¿Por qué convive ese consenso discursivo con un malestar político cada vez más visible?

De esa incomodidad nace Vox Populi, un programa de stream que impulsamos junto al profesor Adolfo “Fito” Garcé para conversar sobre democracia. Partimos de una consigna simple pero decisiva: la democracia no puede darse por descontada. Y adoptamos un formato sencillo pero necesario: abrir una conversación sobre democracia que no parta de consignas ni de respuestas ya dadas.

En ese sentido la temporada está pensada como una exploración amplia de los problemas, tensiones, desafíos y oportunidades que se le presentan a nuestro sistema de convivencia, que con sus virtudes y defectos lleva 41 años de funcionamiento ininterrumpido. Por eso conversaremos con ustedes a lo largo del ciclo sobre los partidos políticos, la representación, polarización, la justicia, crecimiento económico, desigualdad, movimientos sociales, narcotráfico y crimen organizado, entre otros temas que atraviesan a la democracia.

Porque la democracia no es solo un conjunto de reglas. También oficia como una promesa de igualdad que nunca termina de cumplirse del todo, una forma de organizar el poder que siempre genera disputas y un espacio donde aparecen expectativas, frustraciones y conflictos.

En ese sentido, Vox Populi también es una apuesta concreta por algo que a veces olvidamos cuando hablamos de democracia: la importancia de ampliar la conversación con la audiencia.

En un ecosistema mediático donde muchas veces circulan las mismas voces y los mismos diagnósticos, abrir espacio a miradas que no siempre están en el centro del debate público no es un gesto menor. Es, en sí mismo, un gesto democrático.

Por eso también queremos agradecer especialmente a Fito Garcé. No solo por hacernos parte del proyecto, sino por algo más importante: apostar a que vale la pena abrir la conversación y dar lugar a voces que no siempre forman parte del mainstream. En tiempos donde la discusión pública tiende a simplificarse o a cerrarse sobre sí misma, apostar por ampliar el debate es también una forma concreta de defender la democracia.

Se la puede defender de muchas maneras. Una de ellas, tal vez una de las más simples y a la vez más exigentes, es sostener espacios plurales donde pensarla, discutirla y problematizar, sin miedo a las preguntas incómodas.

No creemos que con Vox Populi vayamos a resolver los dilemas de la democracia. Sería una pretensión desmesurada. Pero sí creemos que vale la pena intentar un aporte, aunque sea modesto: abrir una conversación honesta, informada y plural sobre el sistema en el que vivimos.

A quienes quieran sumarse a esa conversación con preguntas, acuerdos o desacuerdos, los invitamos a acompañarnos. La democracia también es, entre otras cosas, una conversación colectiva sobre cómo queremos organizarnos.

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