Home Cine Pulcra y profesional, pero poco sorprendente
0

Pulcra y profesional, pero poco sorprendente

Pulcra y profesional, pero poco sorprendente
0
0

Yo soy así, Tita de Buenos Aires, Argentina 2017. Dirección y libreto: Teresa Costantini. Fotografía: Hugo Colace. Música: Osvaldo Montes. Con: Mercedes Funes, Damián de Santo, Esther Goris, Mario Pasik, Andrea Pietra, Ludovico Di Santo, Soledad Fandiño, Enrique Liporace. Estreno: 9 de noviembre. Calificación: Aceptable.

 

El biopic siempre fue desigual, maniqueo o directamente mentiroso a lo largo de la historia del cine argentino. Por lo general, las propuestas han apostado por un costado visual y técnico muy profesional, descuidando los aspectos narrativos. De esa manera abundan en ese cine biográfico las historias de “vida-amor-muerte”, sin profundizar en los motivos íntimos que marcaron -para bien o para mal- la vida del biografiado. Yo soy así, Tita de Buenos Aires no es una excepción a la regla, porque su estudio sobre la legendaria Tita Merello luce demasiado clásico: en líneas generales respeta bastante los hechos, pero desde una óptica superficial y conservadora en términos cinematográficos. Con esto quiero señalar que este film de Teresa Costantini resulta demasiado “suave” y prolijo a la hora de abordar las supuestas aguas tormentosas –a nivel político, artístico y personal- en las que tuvo que navegar Tita.

La causa del desenfoque se halla en el libreto (también de Costantini), que se detiene en mostrar mucho detalle anecdótico, pero no nos permite percibir los motores que impulsaron a Tita a convertirse en la figura mítica que fue. La película está dividida en tres partes bastante diferenciadas, cada una interesante en sí misma, pero que nunca terminan de conectarse para darnos un todo. La primera zona del film se ocupa de los inicios de Tita en cabarets de mala muerte, en un contexto extremadamente machista que usaba a la mujer como objeto y terminaba convirtiéndola en víctima inevitable. La segunda vertiente, la más extensa, se concentra en el romance de la ya famosa cantante y actriz con el no menos popular y muy mujeriego Luis Sandrini. Por último, se relata la prohibición que Tita sufrió luego del derrocamiento de Perón.

Es por ese lado que surgen los mayores desfasajes. La vida de Tita Merello (1904-2002) recorrió todo el agitado siglo 20 argentino, y si bien fue una mujer politizada, la película en ningún momento estudia en profundidad su relación con la historia de su país. Sólo dos escenas dedica Costantini a esa vertiente: una conversación privada con Evita y la búsqueda de trabajo, haciendo antesala con Hugo del Carril, después de la Revolución Libertadora. Y nada más. Podrá argumentarse que Costantini prefirió volcar su mirada sobre aspectos más personales de la vida de Tita, pero aún en ellos, que ocupan dos tercios del film, tampoco hay una evolución lógica en la que un determinado hecho lleve naturalmente al siguiente. Su carrera artística se reduce a la enumeración de algunos títulos insoslayables, y su relación con Sandrini deambula a los tumbos dejando la sensación que Yo soy así, Tita de Buenos Aires debió haber sido diseñada para el formato de miniserie, y no para la pantalla grande.

Todo lo demás funciona bien. Salvo la total inadecuación de Damián De Santo para componer a Sandrini, el elenco se muestra solvente, con varios secundarios destacables (Mario Pasik, Andrea Pietra, en especial Esther Goris) y una intensa y esforzada labor de Mercedes Funes en el rol titular. La fotografía de Hugo Colace resulta efectiva, y la ambientación lograda por Juan Cavia y Walter Cornas luce un perfeccionismo tal que roza la maestría. Un veterano colega observaba que los decorados no sólo son fieles a la época, sino que lucen adecuadamente “gastados”, con lo cual el espectador recibe la imagen de lugares que parecen haber sido habitados durante años por los personajes. La puntualización es válida, porque muchas veces el cine muestra ambientaciones muy fieles, pero que parecen diseñadas para lucimiento artístico, y no como reflejo de una determinada realidad.

Obviando la fallida escena final (que remeda a El exilio de Gardel sin un verdadero motivo dramático), en el resto no hay nada que esté del todo mal en Yo soy así, Tita de Buenos Aires, aunque tampoco presenta nada novedoso, sorprendente o profundo. El resultado no molesta pero es como visitar la Wikipedia: ayuda a saber lo que le sucedió a Tita, pero nos deja con las ganas de leer una biografía más detallada y documentada, para entender los porqués de todo lo que vivió.

Amilcar Nochetti

Tiene 58 años. Ha sido colaborador del suplemento Cultural de El País y que desde 1977 ha estado vinculado de muy diversas formas a Cinemateca Uruguaya. Tiene publicado el libro “Un viaje en celuloide: los andenes de mi memoria” (Ediciones de la Plaza) y en breve va a publicar su segundo libro, “Seis rostros para matar: una historia de James Bond”.