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70 Años de la revolución china por Luis Pereyra

70 Años de la revolución china por Luis Pereyra
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¿A QUIÉN BENEFICIA EL TIPO DE DESARROLLO CHINO?

Es imposible hablar de China sin considerar acontecimientos que están pautando sus políticas en la actualidad:

  1. Tres fechas como referencia: 1º de julio de 1921 -fundación del Partido Comunista Chino- 1º de octubre de 1949 -proclamación de la República Popular China- 1978 aprobación de la política de Reforma y Apertura. [i]
  2. Aún perdura el resentimiento por las humillaciones que sufrieron los chinos a manos de los británicos –las guerras del opio (1839-1842 y 1856-1860) que paralizaron el milenario proceso de crecimiento y fortalecimiento de China como potencia mundial– y los actos genocidas y aberrantes cometidos por los japoneses en ocasión de la invasión y ocupación de Manchuria.[ii] Como dijo Xi Jinping, ahora hay que materializar el sueño chino de la gran revitalización de la nación china”.
  3. La civilización china es la única que no ha tenido interrupciones a través de la historia y una de sus características permanentes ha sido y continúa siendo, la preocupación por la unidad geográfica de las distintas regiones, la interrelación entre las mismas y la centralización política y económica.[iii]
  4. Los sucesos de Tien An Men y la crisis en el gobierno chino tuvieron lugar en el contexto del derrumbe del campo socialista. Las tensiones sacudían a una URSS inmersa en la perestroika y la glasnost simultáneamente con el incremento de la autonomía de las repúblicas soviéticas, procurando no alterar en lo fundamental la estructura del aparato federal, intento en el cual el PCUS perdió el control sobre la vida política y la economía centralizada y se incrementaron las fuerzas desintegradoras de la nación. [iv]
  5. Los problemas propios y los acontecimientos en el campo socialista fueron un revulsivo para el gobierno y el partido chino. Mientras los dirigentes norteamericanos estaban convencidos de que el Partido Comunista Chino (PCCh) iba a correr la misma suerte que el PC soviético, en China analizaban las causas del colapso, los costos humanos de la transición, el descenso de la esperanza de vida, el aumento de la pobreza, el deterioro de la educación, el aumento del desempleo y subempleo. El colapso económico-social y el desmembramiento de la Unión Soviética en múltiples Estados independientes provocaron preocupación. En las antípodas de esta situación, en China se destacaba el resultado exitoso de las experiencias productivas en las Zonas Económicas Especiales impulsadas por Deng Xiaoping y la intención de aplicarlas en todo el país y el mantenimiento de la integridad geográfica de China como nación, que eran objetivos muy presentes para el gobierno y el partido.

II

ALGUNAS CIFRAS:

El gobierno chino tiene que alimentar al 20% de la población mundial con sólo con el 10 % de las tierras cultivables en el mundo y el 6% de agua dulce. El desafío es considerable. Sin embargo, con 1.400 millones de habitantes, algunos indicadores[v] muestran que a diciembre de 2018 la esperanza de vida al nacer es de 76,5 años (promedio). Aunque el Índice de Desarrollo Humano continúa bajo (0,752) hay que tener en cuenta que entre 2003 y 2017 pasó de ocupar el lugar 176º al 86º en el mundo.

Entre 1978 y 2018, China sacó de la pobreza a 740 millones de personas, es decir, a la mitad de su población (211 veces la población de Uruguay). En 2018 fueron cerca de 14 millones. Y el objetivo para 2019 -definido en febrero por el Consejo de Estado- es sacar de la pobreza a por lo menos 10 millones y erradicar la indigencia en 2020.

La clave del éxito y el medio para que no se produzcan retrocesos radica en un nuevo enfoque: el desarrollo de industrias emergentes con tecnología de punta en áreas pobres, tales como comercio electrónico, fabricación de paneles para la generación de energía fotovoltaica y turismo rural. Paralelamente se trabaja en la construcción y mantenimiento de una densa red de caminería rural. El 94% de las aldeas pobres ya está cubierto por servicios de internet de banda ancha. Asimismo, se trabaja con el objetivo de satisfacer para cada hogar las cinco necesidades esenciales de alimento, vestido, educación obligatoria, atención médica básica y un sitio para vivir.

Además, se ha desarrollado un enorme sector de ingresos medios y se estima que en 2030 alcanzará al 35% de la población (unos 500 millones de personas).

A pesar de tales índices, la desigualdad representa un reto para China. El índice Gini (0 igualdad perfecta, 1 desigualdad máxima) ha crecido de 0.28 en los años 80 a casi 0.467 en el 2017. [vi]

Si bien la política de Reforma y Apertura para la construcción del socialismo considera que en esta etapa persisten diferencias sociales y que aún no es posible la equidad absoluta, el problema preocupa a la sociedad y al gobierno. La indigencia por un lado y el enorme crecimiento de millonarios por otro son extremos que inciden fuertemente en tal índice. No obstante, el sueldo promedio en China ha aumentado de forma regular tanto en zonas urbanas como rurales, mientras que el precio de la comida ha bajado en la última década haciendo posible que la población gastara más en salud, ropa, transporte y bienes de consumo masivo.

Por último, dos indicadores poco conocidos. De casi medio millón de jóvenes chinos que viajan al exterior a realizar estudios de grado o posgrado el 80% regresa al país. Otro:

El desarrollo chino transcurrió de la mano de dos problemas complejos: la contaminación y la corrupción. Todas las grandes economías son responsables del deterioro del medio ambiente: en alguna fase de su desarrollo utilizaron sin cuidado fuentes de energía, medios de transporte, o tiraron a ríos y mares desechos industriales altamente contaminantes. Es así que China, consciente de ello, en su 13º Plan Quinquenal ya tiene en desarrollo la innovación tecnológica en la que la energía eólica ocupa un lugar de preferencia: su capacidad conectada a la red a principios de 2018 fue la mayor del mundo. Asimismo, lidera la producción, exportación e instalación de paneles solares, turbinas eólicas, baterías y vehículos eléctricos. Su objetivo para 2030 es producir el 50% de su energía de fuentes no fósiles, incluidas las nucleares y renovables.[vii] En la actualidad las energías renovables representan el 38,4% de la capacidad total de generación de electricidad. Los problemas persisten, pero parecen encaminados.

Lo mismo sucede con el problema de la corrupción, particularmente en el sector inmobiliario en el que se encontraron involucrados altos niveles jerárquicos del gobierno y del Partido Comunista. Según datos del propio gobierno, entre 2012 y 2017 se iniciaron acciones judiciales contra 1,4 millones de miembros del Partido. En el particular lenguaje del pueblo chino, el presidente Xi prometió que su gobierno atraparía “tigres y moscas” —tanto poderosos como ciudadanos comunes—. Entre otros, cayó un jefe de la seguridad, fue detenido el Director de Interpol (en octubre de 2018) y una de las actrices más conocidas de China fue procesada por evasión fiscal.

III

UN MODELO ECONÓMICO CON ATRIBUTOS NUEVOS

La preocupación del gobierno norteamericano por el papel que juega China en el concierto mundial revela errores de apreciación acerca del proceso. En primer lugar, Estados Unidos consideró que el Partido Comunista Chino iba a tener el mismo fin que el soviético. Nada más lejos de la realidad. Cuando se planteó el pedido de ingreso de China a la OMC[viii] el presidente norteamericano Clinton y los dirigentes de la Unión Europea expresaron que la liberalización política de China iba a ser la consecuencia natural de la esperada liberalización económica, pues la Organización Mundial del Comercio presupone que todos sus miembros son economías de mercado, con una apertura completa a las importaciones y a la inversión extranjera. Sin embargo, China mantuvo una economía centralizada, que se desarrolla de acuerdo a planes estratégicos definidos por el gobierno y el partido, que pone condiciones severas para la radicación de empresas en su territorio y que subsidia sectores estratégicos para que puedan competir con ventaja en países de economía abierta, en un mundo globalizado. Seducidos por la magnitud del mercado chino y su previsible deslizamiento hacia una economía de mercado capitalista, las empresas de países de la OMC aceptaron sus reglas de juego, entre ellas su fusión con empresas chinas y la consiguiente transferencia de tecnología.[ix]

China es un claro ejemplo de las dificultades que comporta integrar una economía de control estatal con economías de mercado en un mundo globalizado. Ha creado las condiciones para beneficiarse de las brechas de la globalización capitalista, de la que tanto abusaron y abusan las transnacionales occidentales. De este modo -ironías de la historia- China se ha convertido en uno de los mayores defensores de la apertura y la globalización.

Como señalan muchos analistas, el éxito del modelo económico chino se debe a su modelo político que facilita la dirección centralizada, la planificación estratégica a largo plazo, impulsa la inversión productiva y la redistribución social. Con anterioridad a las reformas impulsadas por Deng Xiaoping había una economía fuertemente planificada, con centralización y control administrativo, incluso sobre aspectos específicos y concretos de la actividad empresarial. Esto limitó las potencialidades de las empresas, dificultó el uso de los recursos y condujo a situaciones de escasez y al racionamiento. La valoración exitosa del funcionamiento de las cuatro Zonas Económicas Especiales, que a título experimental se promovieron entre 1978 y 1982 en el marco del proceso de Reforma y Apertura, hizo posible su generalización a nivel nacional, aunque no ya como ZEE. Se van a ir liberando gradualmente mecanismos del mercado y formas de inserción de la inversión extranjera en el marco de un proceso planificado, controlado y dirigido por el Gobierno y el Partido Comunista.

La planificación estratégica centralizada en manos del Estado ha dado buenos resultados.  El pasaje gradual y sostenido de la política de “hecho en China” a la de “creado en China”[x], el desarrollo de la Nueva Ruta de la Seda, los acuerdos regionales alcanzados, la alianza estratégica con Rusia, le permite afrontar los desafíos de la política norteamericana y de la Unión Europea y continuar liderando en los campos más avanzados de la ciencia y la tecnología. El gran desarrollo que ha mostrado en su historia se ha dado siempre desde la conducción del Estado, en base a estrategias de largo aliento.

En China coexisten empresas estatales a nivel del gobierno central, a nivel provincial y a nivel de ciudades, con autonomía operacional. Todas están enmarcadas en un plan general científico, tecnológico, comercial, del que no se evaden. Incluso existen empresas estatales que operan en el mismo rubro y que compiten entre sí. Asimismo, la ubicación en el territorio se define de modo de asegurar el desarrollo equilibrado del conjunto del país y no solo de las zonas costeras. El sector automotriz, por ejemplo, ha sido desplazado hacia el interior, haciendo posible economía de escala y maximizando el uso de los desarrollos científico-tecnológicos.

El intento de Estados Unidos de aislar a China, en particular en el sector tecnológico, obviamente que afecta su desarrollo económico, pero no lo erosiona estratégicamente. Su capacidad para planificar a largo plazo y llegar a resultados se une al hecho de que, a lo largo y ancho del mundo, China se ha asegurado materias primas, combustibles y alimentos. Su inmenso mercado interno en expansión y los acuerdos o alianzas concertados con Rusia y países de extremo oriente, las vacilaciones de los países de la Unión Europea, la presión de las propias empresas norteamericanas por el cese del bloqueo, le dejan un margen de maniobra que Estados Unidos no tiene.

IV

SIN EMBARGO…

La cultura del trabajo es un problema. Y el rol del movimiento sindical, es otro. Del trabajo como castigo (“ganarás el pan con el sudor de tu frente”) al trabajo como medio de desarrollo personal hay un abismo. En general no siempre es posible trabajar en lo que a uno le gusta o considera que tiene aptitudes. Pero es peor cuando es el capitalista quien decide –mediante una empresa de personal o utilizando inteligencia artificial- quién se adecua a sus condiciones de trabajo. El colmo parece ser la mentalidad de Jack Ma, fundador de Alibaba, el hombre más rico de China, quien defiende a ultranza la llamada “cultura laboral 996″: (trabajar desde las 9 de la mañana hasta las 9 de la noche durante 6 días a la semana), quien llegó a manifestar: «Si no estás dispuesto a trabajar 12 horas diarias 6 días por semana, ni siquiera te molestes en postularte» (para trabajar en mi empresa).

Aunque esto viola la propia Ley del Trabajo de China -que estipula 40 horas de trabajo semanales y el pago de horas extras- Jack Ma lo hace y lo dice aprovechándose mientras puede. Ya el gobierno lentamente está desarrollando capacidades para controlar el cumplimiento de la ley en las miles de empresas existentes (uno de los usos que permite el manejo de Big Data).

Otro tema a estudiar en el caso chino es el problema de la obsolescencia planificada. Conocemos los miles de productos chinos de mala calidad que inundan el comercio mundial, así como también los miles de productos de mejor calidad pero que son diseñados para tener una vida limitada. El despilfarro de materias primas, de horas de trabajo, de dinero, está en la base del sistema capitalista: muchas industrias dejarían de tener razón de ser si se sustituye este criterio por una racionalidad orientada al mejor uso y duración de los productos. La generación desenfrenada de desechos industriales fue una característica del siglo XX y lo que va del siglo XXI. ¿Lo será también de los años venideros?

Por último, la relación Partido-Gobierno, así como la de Partido-movimiento sindical en sistemas como los que se construyen en China o Cuba, es otro tema que requiere más estudios en profundidad, pero excede los límites de este trabajo.  Lo cierto es que la organización social desde la base es lo que puede hacer sustentable un sistema.

Lo que le sirve a China ¿nos sirve a nosotros, países subdesarrollados?

No hay mayor discusión acerca del beneficio que comporta para el gobierno chino su política de desarrollo e inserción internacional.

Quizás sea prematuro intentar evaluar el impacto de las inversiones realizadas en el marco de la Nueva Ruta de la Seda en los 6 años transcurridos desde su lanzamiento. China está mayormente abocada a hacerse un lugar en un mundo de competencia feroz. De todos modos deben analizarse sus criterios de relación con los países subdesarrollados. Los discursos chinos son claros, pero deben confrontarse con los hechos reales. Sus inversiones en los países subdesarrollados ¿mejoran las posibilidades de dichos países en el desarrollo económico mundial?

No hay evidencias claras acerca del endeudamiento que ha provocado el tipo de acuerdos con los países receptores de las inversiones y sobre el tema se entrecruzan informaciones contradictorias. Recientemente Beijing ha tomado algunas decisiones importantes, como ser extender de 10 a 30 años el tiempo que tiene Angola para pagar su deuda, cancelar 78 millones de dólares de deuda camerunesa, así como 160 millones de dólares que debía Sudán y ha adelantado préstamos sin intereses a Etiopía. El desconocimiento del contenido preciso de los convenios y acuerdos hace imposible profundizar en el tema y visualizar si lo mencionado es la política general o son puntos aislados en una política que tiene muchas direcciones.

El tema de fondo es determinar las características de la relación asimétrica entre China y los países subdesarrollados, necesariamente diferente a la que puede darse con los países europeos o los Estados Unidos. La política de cambiar inversiones en infraestructura por productos primarios, o la compra directa de alimentos o materias primas, consolida la actual división internacional capitalista del trabajo y dificulta las estrategias que pretendan modificar la especialización productiva vigente. Es cierto que nuestros países necesitan grandes inversiones en infraestructura y que no han impulsado políticas de contención de la fuga de capitales y ganancias. Pero la pregunta que surge es la siguiente: ¿China ha resultado ser una fuente de inversiones sesgada a favor de sus necesidades de puertos, carreteras, energía, etc. en base a la extracción de nuestros productos primarios o con escaso valor, tal como en nuestro país lo han hecho por ejemplo los ingleses y ahora los finlandeses?

Dado que la comercialización de sus productos de alto valor agregado o los de consumo masivo y de baja calidad incluso compiten con productos nacionales, parecería que la situación no está planteada como una construcción de complementariedades ni se están sentando las bases para una estrategia de nivelación que permita gradualmente a nuestros países ocupar al menos mejores eslabones en las cadenas globales de valor.

Sin embargo, en el caso del Corredor China-Pakistán, con eje en el nuevo puerto de aguas profundas de Gwadar (Pakistán), no solo se está desarrollando una enorme inversión en infraestructura. Se complementa con la construcción de 13 centrales eléctricas que asegurarán el total abastecimiento de energía para 2019 y en particular con un laboratorio de biotecnología chino-pakistaní, en consonancia con los planes del gobierno pakistaní que está destinando gran cantidad de recursos para la promoción de la biotecnología en el país. Por otra parte, está previsto que el puerto de Gwadar sea la salida al mar de los estados interiores de Asia Central y devenga un centro de conexión del transporte de carga de dichos países. Es decir, el puerto no solo será un punto estratégico de conexión de la ruta de la seda terrestre con la marítima para los intereses chinos sino que abre a los países mediterráneos de Medio Oriente una conexión marítima con el mundo como la que nunca imaginaron.[xi]  Bolivia y Paraguay sufren el mismo problema, pero sin solución a la vista.

Habría que realizar un análisis minucioso de la multitud de inversiones y acuerdos celebrados, antes que apresurarse en definiciones tajantes acerca de los objetivos reales de la política comercial china. Hay quienes afirman que las relaciones entre China y los países subdesarrollados se basan exclusivamente en la lógica del mercado… ¿es tan así?

Pero parece innegable lo que decía un amigo: “cada vez que me hablan de una relación `win to win´[xii] tanteo el cuchillo” pues sé que me quieren estafar.

Conclusiones

La inserción internacional de China no tiene marcha atrás. La “nueva normalidad” de ajustar su marcha productiva en un escenario marcado por la guerra comercial iniciada por EEUU, promueve una vía basada en la innovación y la fuerza endógena del desarrollo y cuenta con recursos como para hacer frente al desafío.  China -pese a sus contradicciones-  está sabiendo interpretar mejor las principales tendencias globales, lo cual no significa -ni remotamente- que ya esté en condiciones de liderar el desarrollo mundial, aunque opera para ello.

Nos encontramos ante la construcción de un sistema diferente que ha reportado enormes beneficios para la población china. Es obvio que no es extrapolable. Más aún: por momentos parece ir en una dirección antagónica con la necesidad de romper la actual división internacional del trabajo que sostiene la relación centro-periferia. Esta ruptura es un desafío ineludible también para nosotros.

[i]   A fines de 1978 el PCCh celebró la tercera sesión plenaria de su Comité Central, el que discutió acerca de la necesidad de corregir los errores del izquierdismo, la revolución cultural y el modelo económico. Puso el énfasis en la modernización de la economía, sentando las bases del “socialismo con peculiaridades chinas”. Con ello dio inicio a la política de Reforma y Apertura en base al impulso a cuatro modernizaciones que se adoptaron como directrices para el desarrollo de China: agricultura, industria, defensa y ciencia y tecnología.

[ii]    La invasión de Manchuria por el ejército japonés comenzó en setiembre de 1931, inmediatamente después del Incidente de -que sirvió de pretexto para la invasión- en el que los japoneses acusaron a los chinos de un atentado que ellos mismos habían llevado a cabo. La ocupación duró hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial. La humillación sufrida en esos 14 años fue enorme: masacre de poblaciones en las que murieron unas 300.000 personas, prostitución de 200.000 «mujeres del consuelo» como esclavas sexuales del Ejército nipón y experimentos biológicos con cobayas humanas al más puro estilo nazi.

[iii]   Además de la extensa red de caminos construidos o la Gran Muralla, es menos conocido el papel del Gran Canal: tiene 1.795 kilómetros de largo con 24 esclusas y unos 60 puentes. Su construcción comenzó en 486 a. C. constituyéndose es un conector importante entre varios ríos  como el río Amarillo, el Yant Sté y otros de menor importancia. Al día de hoy continúa funcionando como una importante vía fluvial que mejora la comunicación entre el norte y el sur, a la vez que promociona el intercambio económico y cultural y la unificación del país.

[iv]   Sobre los sucesos de Tien An Men conviene recordar y reiterar la provocación que significó la aparición en la emblemática plaza de una réplica de la estatua de la libertad norteamericana pero con rasgos chinos frente al Mausoleo de Mao. Ver mi artículo “Tien an Men 89 En una época de cambios”, Voces Nº 525, 14/7/2016.

[v]     https://datosmacro.expansion.com/paises/china[v]

[vi]    En Estados Unidos el índice de Gini presenta guarismos similares: pasó del 0,482 en 2017 al 0,485 en 2018. (NOTA: Oficina del Censo de Estados Unidos)

[vii] Ver https://www.irena.org/-/media/Files/IRENA/Agency/Press-Release/2019/Jan/Geopolitics-Pres-Release-  final_7-Jan_ES.pdf?la=en&hash=885B55EC357436555AD7995DBBD96B0A9A6FC495

[viii]   La solicitud de adhesión fue realizada en diciembre de 1995 y el ingreso efectivo tuvo lugar en diciembre de 2001

[ix]      “Por la golosina de una cebolla, el Ratón Pérez se cayó en la olla”, expresaba un viejo cuento infantil.

[x]   “Hecho en China” corresponde al período de producción masiva con bajo valor agregado de productos   extranjeros ensamblados o industrializados en China bajo estándares de las empresas propietarias del producto final. “Creado en China” corresponde al período actual en que se producen productos con alto valor agregado, diseñados, producidos y con estándares de calidad chinos.

[xi]     Ver mi trabajo “La seda, un hilo sutil”, semanario VOCES Nº 624, 4/10/1918

[xii]     Expresión que también usa Xi Jinping

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