Demagogia a troche y moche

Las dirigencias políticas de todos los sectores se mueven como anguilas.

Difíciles de atrapar en falta y cuanto más se acercan las elecciones, peor es.

Miremos algunos ejemplos claros ocurridos en los últimos tiempos por acá.

Se estuvo discutiendo durante muchos meses el tema del femicidio sin lograr consenso.

Pero una marcha multitudinaria de mujeres y hombres un 8 de marzo pateó el tablero.

El parlamento lo votó por unanimidad, aunque muchos no creían en su utilidad real.

Primera prueba de cómo se acomoda el cuerpo frente a los reclamos de la sociedad civil.

En los últimos días se votó en el senado la derogación del delito de abuso de funciones.

Las volteretas de oficialistas (ayer opositores) y opositores (antes oficialistas) en este tema

merecen ser tenidas en cuenta por los acróbatas del Circo du Soleil, fueron increíbles.

Juristas de todos los pelos hablan de la necesidad de derogar ese delito pero los intereses

políticos partidarios hacen que unos u otros tomen posición de acuerdo su conveniencia.

Segunda prueba de cómo se cambia de postura para obtener algún rédito electoral.

Está en pleno debate la reforma del sistema jubilatorio de los militares y las propuestas de

cambio son bastante moderadas y graduales, pero también entran en el cálculo político.

Algunos sectores de la izquierda lo votan rechinando los dientes porque están muy sesgados

contra todo lo que lleve uniforme,  lamentablemente el infantilismo sesentista vive y lucha.

Y la oposición, calculadora mediante (53000 jubilados y 26000 activos) se frota las manos.

Ochenta mil potenciales votantes y sus respectivas familias son un botín electoral apetitoso.

Por lo que hablan de injusticia, discriminación, antimilitarismo y prejuicios: ¿clink caja?

Tercer elemento que marca la actitud de sectores y partidos, pensando desde ahora en el 2019

¿No es hora de apoyar o rechazar las propuestas por lo que dicen y no por quien lo dice?

¿Se podrá sincerar la política priorizando el bien común por encima del interés partidario?

La gente podrá ser pasiva, no participará mucho, no saldrá a defender intereses corporativos,

ignorará lobbys, no usará redes sociales, pero huele de lejos esa vieja conocida: la  demagogia.

Alfredo García