¿Cabildo cerrado?

Una vez más los muchachos de Cabildo marcan perfil partidario.
Ya lo habían hecho con la ley forestal que votaron junto al Frente
Amplio, y llevó a que el presidente Lacalle terminara vetándola.
Hace tiempo están impulsando los proyectos de prisión domiciliaria
para mayores de 65 años y el de reestructuración de deudas.
No han tenido suerte por el momento a pesar de su insistencia.
Ahora se plantea el proyecto de reforma jubilatoria por parte del
Gobierno, cuestión que estaba incluido en el Compromiso País, que
habían firmado los cinco partidos, previo a la elección de 2019.
Los cabildantes que votaron la reforma en el senado empezaron a
proponer en diputados algunos cambios al proyecto de ley.
Se destacan dos: que las AFAPs no puedan invertir en el extranjero
y que se tomen en cuenta para la tasa de reemplazo los últimos
quince años de trabajo, en vez de los veinticinco años propuestos.
Con el tema AFAP, la coalición le lleva algún cambio, pero el
computo de años es inamovible porque se cae toda la reforma.
¿Por qué insiste Cabildo sobre todo con el tema de los años?
Está dando un mensaje a una base electoral importante para su
partido que son los militares, que serían muy perjudicados con eso.
Saben que no tienen chance que esa modificación se realice y que
la voluntad del presidente es aprobar cuanto antes la reforma
jubilatoria, para distanciarla los más posible de las elecciones.
¿Pone esto en riesgo el funcionamiento de la coalición?
No creo que nadie en su sano juicio pueda creer que esta mini crisis
lleve al rompimiento de Cabildo Abierto con sus actuales aliados.
Dar un portazo, implicaría abandonar los cargos de gobierno, a los
que los noveles políticos cabildantes le han tomado el gustito.
A mi entender es un gran gesto para la tribuna y otro intento de
marcar un perfil independiente de los otros partidos de la coalición.
La respuesta la tendremos el 30 de abril ya que en diputados se
voto una prórroga para la comisión que trata la reforma jubilatoria.
Me imagino el festejo del Frente y la calentura en la Torre Ejecutiva.
Alfredo García