La muerte del Guapo Larrañaga además de tristeza genera reflexión.
Porque vimos a todo el espectro político mancomunado en la desazón.
Y mirando el entorno regional damos gracias de vivir acá en Uruguay.
Sentimos que por algo nos reconocen como país de democracia plena.
Ahora bien, ¿somos conscientes de la importancia de estos hechos?
¿Nos damos cuenta del valor que tiene preservar nuestra institucionalidad?
Lamentablemente algunos protagonistas medran con la división y en forma
permanente insisten en profundizar con mala leche, la grieta política.
Parecen que necesitan la figura del enemigo para fortalecer su existencia.
Y un día sí y otro también levantan los prejuicios contra malvados adversarios.
Sanguinetti lo hace desde siempre, en su prédica auto referencial de la historia.
Otros de menor vuelo intelectual, intentan con un estilo de derecha huidobrista,
marcar que son terribles transgresores, mentando un muro de yerba imaginario
Por casa no nos quedamos atrás y afloran dirigentillos sin votos, despotricando
contra la amenaza cuasi fascista de la coalición de oligarcas que nos gobierna.
Oligarcas y fascistas eran los de antes, diría yo, a riesgo de deschavar mi edad
Y vaya si supimos vivir duros enfrentamientos, con los otros y con los nuestros.
Pero aprendimos y hoy sabemos que la lucha de clases sigue teniendo más
vigencia que nunca, pero está en nuestro ADN que solo es posible llevarla
adelante en democracia y que la ideas no se imponen, sino que se siembran.
Por suerte encontramos en todos los partidos, gente con ganas de tender
puentes para construir juntos, discutiendo duro, pero buscando acuerdos.
No creo en la maldad innata del ser humano, ni en el hombre como lobo del
hombre, somos gregarios y por suerte con diversas creencias e ideologías.
Hay diferentes caminos para llegar a una sociedad más justa para todos.
Y sólo en la actividad política es que se logra encontrar las soluciones.
Discrepo profundamente con Luis Lacalle Pou en muchísimas cosas.
Pero comparto sus palabras de hace unos días en el entierro de Paysandú:
“La actividad política es ensanchar el corazón, es un acto de generosidad.
No es querer menos, es querer más, esa familia no sanguínea que es la patria”
Alfredo García






