El monito de la Ciudad Vieja

Cuentan los conocedores de los misterios de la Ciudad Vieja que, no ha mucho tiempo, en aquel barrio vivía un raro simio. El animalito tenía, al menos, dos características que lo diferenciaban del resto de sus congéneres. La más destacada de ellas, su capacidad de mimetizarse con los muros de las casas. A tal grado llegaba esta que quien lo viera sin estar advertido de su peculiaridad podría confundirlo con una figura ornamental de las que adornan muchas construcciones de la urbe. La otra tenía que ver con la anterior. En efecto, al curioso bichito, aprovechándose de su poder de mímesis, le gustaba gastarles una broma pesada a los viandantes desprevenidos. Consistía esta en parapetarse sobre el dintel de una puerta y permanecer al acecho hasta que su presa pasara por allí. Entonces, se asomaba de súbito, abría las fauces y lanzaba un chillido aterrador. Aunque sin mala intensión, parece que provocó más de un paro cardíaco.
(Ubicación: Maciel 1467)