Junto a la avenida

Cuatro damitas, bellas, alegres, tímidas, componen una sutil coreografía con ocho dragones. Tres parejas de bestias acollaradas marcan el ritmo, insinúan un transcurso. Entre uno y otro dúo monstruoso, cada una de las jóvenes, metafórica sugerencia de una estación del año, se asoma con recato al jardín delantero de la casa. En los extremos, solitarios, otros dos seres fantásticos cierran la figura de la extraña danza.

Desde la vereda, un transeúnte admira el espectáculo. Se detiene en cada detalle, lo disfruta. A pesar de la aparente inmovilidad del conjunto, él le encuentra una cadencia que seduce su mirada.

Mientras tanto, alrededor de esa efímera burbuja de placer estético, la vida citadina continúa, estruendosa, caótica, veloz…

(Ubicación: Avenida Agraciada 3354)