Hoy se puede aplicar el refrán: Separar la paja del trigo.
Hay demasiado barullo mediático con diversos temas.
Políticos, académicos, periodistas y autopercibidos
eruditos influencers lanzan análisis y bolazos al debate.
Se discuten muchos temas relativamente poco relevantes.
Cardama, si gobierna un triunvirato, la visita del Papa,
las declaraciones de Saavedra, Cardama, monoambientes,
escudo de Trump, Cardama, el fiscal de corte, antichorros,
qué es el MPP, la visita de Correa y la hermana de Marset.
Se destacan en la batahola, las suspicacias del locuaz
senador arachán dejando entrever al FA como narcopartido
O la periodista progre que genera “grieta” en la izquierda
dividiendo entre los que cuestionan el sistema y los que
apuntan a la gestión. “¡Mamá mirá: el capitalismo es malo!”
Para no olvidar a la sindicalista que parece salida de la
Siberia de la guerra fría al grito de: “Atar al perro burgués”.
Frente a toda esta vorágine, tratando de no ponerme el
incomodo sayo de oficialista, veo que el gobierno apunta a
caminar sin prisa, pero sin pausa, solucionando problemas.
Se están aplicando medidas y encarando proyectos que no
son rimbombantes, pero en el corto y mediano plazo
resuelven situaciones que hoy sufre un montón de gente.
Si algo aprendieron los Mujica´s Boys es a ser pragmáticos,
y el que crea que solo persiguen el poder por el poder
en sí mismo, o que perdieron el horizonte revolucionario,
está arriesgándose a comerse sin dudas, flor de garrón.
Aquel que nunca se subió a un arado hoy dirige la
economía y recuerdo que Pepe dijo: “Me ganó Harvard”.
Claro que hay que meter pata en algunas cosas, los
gurises, los asentamientos, la gente en la calle, la
educación y las cárceles no admiten la menor demora.
El Plan Más Barrio es clave para combatir la inseguridad.
Mientras tanto que los ansiosos y trasnochados
sabihondos de cafetines revolucionarios, sigan participando
Las cosas simples traen muchas veces cambios complejos.
Recapacitemos: La paja solo sirve para armar quinchos.
El trigo es la fuente del pan que alimenta a los pueblos.
La analogía llevada a la política tiene un sentido profundo.
Alfredo García




