¿Se ocultaba de ellas bajo tierra? ¿Se fue al campo a cultivar y perdió la noción del tiempo y el espacio? ¿O, acaso, simplemente, agotado de tanto trabajar, se quedó profundamente dormido? Nada sabemos al respecto. Aunque desconocemos sus razones, podemos especular con que lo han buscado desde hace mucho; una llamándolo a voz en cuello y la otra escudriñando el entorno, de este a oeste, de norte a sur. Hasta hoy, cuando, por fin, han hallado al esquivo personaje. Empero, queda flotando en el aire una última interrogante: ¿le hará feliz o no este encuentro?
(Ubicación: Solís 1533)




