Prensa libre

[vc_row][vc_column][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Con mucha frecuencia escuchamos por todos lados acusaciones a los medios.

Como no acordarse de las denuncias de Cristina Kirchner contra la prensa.

O las imputaciones a la red O globo de conspirar contra el gobierno en Brasil.

El caso Venezuela  es paradigmático, inculpando a los medios de la crisis.

Por toda América Latina sobrevuela  el “terrorismo mediático” de la derecha.

Sin duda, grandes intereses económicos y políticos hacen su juego en contra

de los gobiernos  que osan cuestionar, por poco que sea, el modelo existente.

Pero de ahí a que los medios de comunicación sean la causa de todos los

males y los responsables de que la izquierda retroceda, es un poco mucho.

Miremos nada más nuestro país, que en definitiva es lo que nos interesa.

La izquierda uruguaya llegó al gobierno con todo el espectro de medios

audiovisuales y  prensa escrita, jugando para los partidos tradicionales.

Durante doce años no fue capaz de cambiar las reglas del juego y a esta altura

cabe pensar que no se plantea hacerlo, es más el sistema le resulta funcional.

Sin ir más lejos el presidente Mujica utilizó durante cinco años al semanario

Búsqueda  prácticamente como el vocero de las noticias que quería difundir.

Y resulta que ahora, se escuchan permanentemente  las quejas  y los lamentos

sobre la información de los medios masivos y la labor de los periodistas.

¡Se viene la embestida restauradora!, vociferan y la prensa es cómplice.

Hagamos un poco de memoria. ¿Cómo actuamos siendo oposición el Frente?

Le dimos con un caño a los partidos tradicionales y no dejamos pasar una.

Parece un poco hipócrita  reaccionar como vestales ultrajadas por las críticas.

Si hacemos las cosas en forma correcta no pueden decir nada, salvo que

mientan o inventen, y en ese caso pierden la imprescindible credibilidad.

Estoy absolutamente convencido que los periodistas no escapan a las

generales del resto de la población y la mitad simpatiza con la izquierda.

Pero esa afinidad no les hace olvidar cuál es su tarea profesional fundamental:

La búsqueda de la verdad, toque a quien toque y caiga quien caiga.

Un país en serio necesita una prensa independiente actuando con total libertad.

Alfredo García

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