Una ciudad es un sistema. Eso significa que es un cuerpo complejo, compuesto por una diversa base natural (la costa, la bahía, el subsuelo, el suelo, el clima, la fauna y la flora originales y los cambios en ellas introducidos por el hombre y una cantidad de procesos de artificialización que tienden a que sucesivas sociedades humanas adecuen la base natural para que cada uno de esos grupos humanos vivan mejor, de acuerdo criterios, sus medios y a su cultura.
Una intervención de escala suficiente para cada etapa, en cualquiera de los subsistemas naturales o construidos, altera el funcionamiento del sistema en su conjunto.
Las adecuaciones que hacen las sociedades humanas refieren a su vida en su hoy y condicionan la vida de las generaciones futuras.
Montevideo se ha visto atravesada (salvajemente) por una vía de ferrocarril requerida por la industria forestal-celulósica. La vida del conjunto de la ciudad no es igual hoy, ni lo será en el futuro. Para adecuarse a esa vía de tránsito nueva, ha generado algunas estrategias y deberá generar muchas más.
Una de las formas de adecuación a las intrusiones “modernas” es abandonar las áreas ahora inadecuadas y colonizar otros espacios no afectados o en los que se piensa posible una mejor calidad de vida.
Montevideo ha abandonado zonas que resistieron al cmbio: hoy es una ciudad que expulsa gente. Su “centro” abandonó la Ciudad Vieja, que se tugurizó. El área central pasó a estar en la Avda. 18 de Julio entre las Plazas Independencia y la Intendencia. Decae a ojos vistas porque el comercio de categoría abandonó también el área. Un subcentro de menor calidad se instaló en el Cordón, sin alcanzar el nivel de los centros anteriores.
Los comercios de alto padrón dieron un fuerte golpe de timón y se asociaron a una nueva forma de centralidad: los Centros de Compras (Shopping Centers), que resultaron convocantes y atrajeron al público que antes se vestía para pasear por 18 de Julio. Se planearon como lugares confortables y seguros para albergar actividades de compraventa y lúdicas y algunas funciones del aparato del Estado.
Mientras tanto, las áreas rurales, asistidas por la mecanización y la robótica, también expulsaron gente, que entendió que tendría mejores oportunidades en las ciudades, especialmente en la ciudad capital. Ellos y los inmigrantes construyeron (y siguen construyendo) ciudad informal y periférica, carente de todas las infraestructuras y servicios, en las que las normas de edificación y convivencia no rigen y no existen sistemas de infraestructura y de servicios urbanos,
Algunos de los sistemas construidos en la ciudad formal resultaron inadecuados para los cambios y la ciudad empezó a funcionar mal.
El ejemplo que hoy propongo considerar es el del TRÁNSITO URBANO, función que se cumple de manera muy insatisfactoria tanto en las áreas de ciudad “formal” como en las periferias.
Se acaba de presentar una propuesta discutida a nivel de Presidencia de la República, Intendencia de Montevideo y otras instituciones. Se manejaron diversas opciones para mejorar el acceso masivo de población… A LOS CENTROS ANTIGUOS, hoy vaciados de dinámicas económicas (miremos las cortinas de seguridad bajas y grafiteadas en 18 de Julio o los pisos altos de edificios majestuosos, de los que sólo se conservan las plantas bajas con destino comercial). Las plantas altas son depósitos o, simplemente, están vacías. O miremos al comercio informal copando las aceras del Cordón o de la Avda. 8 de Octubre, en franca competencia tolerada con el comercio instalado… que paga impuestos.
¿Estamos planificando para la ciudad de hoy y del futuro… o reforzando estructuras que pretenden revitalizar los antiguos centros, sólo mejorando los tiempos requeridos por el transporte colectivo?
¿Será posible que los destacados técnicos en transporte no se den cuenta de que los antiguos centros – con infraestructuras y servicios completos – pueden albergar población en densidad, pero que las actuaciones en un solo sector no van a instrumentar la recuperación de sus condiciones de centralidad?
¿Será posible que el Estado y la Intendencia no perciban, técnica y políticamente, que es necesario invertir en consolidar las periferias informales y ofrecerles sistemas modernos de movilidad (¡y las restantes infraestructuras y servicios!) para que sus habitantes puedan tener buena calidad de vida y circular por toda la planta urbana?
¿Necesitamos que lleguen a la vacía Plaza Independencia super-buses de dos cuerpos articulados… supuestamente llenos de gente… que espontáneamente va hacia otros lados?
Los centros de Montevideo no fueron centros de poder del Estado, que ha ubicado sus equipamientos dispersos sin orden aparente por la ciudad: con cualquier movimiento de sistemas de tránsito y transporte no acercaremos ASSE a Presidencia o el antiguo edificio de Introzzi (actual Ministerio de Vivienda) a OSE o al MGAP.
El movimiento espontáneo del comercio ha convertido a MONTEVIDEO EN UNA CIUDAD POLICÉNTRICA. La pregunta del día debiera ser ¿cómo articular la impresionante red vial que ya tiene la ciudad, de manera de potenciar que diferentes centros se comuniquen y complementen, sin que sean necesarias estructuras concentración física de sus usuarios potenciales?
También es necesario sembrar semillas de nuevas centralidades, en los barrios más alejados; actuando sobre riquezas y valores potenciales locales, de manera de asegurar e incrementar la diversidad de las culturas urbanas dentro del tejido de la ciudad.
Mientras tanto, es imprescindible detener la expulsión de gente y actividades que se constata en Montevideo. Crece ciudad de cualquier manera al Oeste, al Norte y, sobre todo al Este de la ciudad. Para ello es necesario facilitar la dotación de alojamientos en los barrios que se abandonan hoy y se abandonaron ayer (ver crecimiento de Ciudad de la Costa), agregando viviendas contemporáneas allí donde generaciones anteriores construyeron ya las infraestructuras necesarias para asegurar la calidad de vida de quienes los habiten a futuro.
La ciudad es un ser vivo, que crece y cambia según dinámicas que no manejamos. Sólo teniéndolo en cuenta podremos hacer intervenciones que aseguren su desarrollo en calidad de vida.







